1. Te resulta insoportable que los empleados te estén molestando con preguntas incómodas y personales. «¿Cómo está tu hijo? Recuerdo cuando lo traías y apenas era un bebé». Ir de compras debe de ser una experiencia fría y solitaria, como en el supermercado, en dónde los empleados tienen prohibido hablar con los clientes. Tú vas de compras, no a hacer amigos.

Crédito: Laura Bernhein

2. Además, no entiendes por qué los comerciantes te tienen que dar consejos y recetas para preparar tus alimentos. ¡Ellos no son nadie para meterse en tu cocina! Esto no ocurre en el supermercado, aquí nadie te anda aconsejando sobre cómo aderezar la ensalada o cómo preparar un corte de carne. Estos marchantes son unos igualados Y cómo se atreven a tutearme!

Crédito: Gabriel Saldana

3. Es espeluznante el ruidero de un mercado capitalino. ¿Quién quiere estar oyendo a un trío norteño, a una marimba veracruzana o un romántico bolero cuando en el super puede deleitarse con lindas canciones de elevador gringas? Los picarescos gritos y bromas de los marchantes poco tienen que ver con la calma sepulcral de los pasillos de Walmart. Tú vas por el mandado, no de fiesta.

4. ¿Quién quiere andar comiendo tacos, gorditas, pambazos, flautas o barbacoa en un mercado cuando podría comer un hot dog o una rebanada de pizza que lleva tres semanas añejándose en el mostrador?

Crédito: nalundgaard

5. Seguramente tomarte un licuado o un jugo mientras recorres el mercado sin que nadie te diga que no puedes consumirlo hasta pagarlo en caja no es lo tuyo, mejor vete al supermercado y tomate un engordador refresco después de abandonar el establecimiento.

Crédito: Laura Bernhein

6. Andar de puesto en puesto probando gratuitamente todo lo que los vendedores le ofrecen es un proceso lento y molesto. Tú quieres comprar y largarte inmediatamente sin andar metiendo a tu boca frutas, quesos y guisados que te harán quedarse aún más tiempo.

Crédito: Kyle McDonald

7. ¿Para qué quieres comprar manojos de hierbas ancestrales cuando podrías comprar un frasco con el mismo producto pulverizado a un precio mucho más elevado?

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8. Consideras que apoyar a miles de familias mexicanas, cuando puedes engrosar los bolsillos de los propietarios multimillonarios que administran las cadenas de supermercados, es una pérdida de tiempo.

9. ¿A quién le interesa adquirir manitas rascadoras, masajeadores de pie, ungüentos hechos a base de veneno de abeja o artesanías únicas en su tipo? Esas chucherías no son dignas de su atención.

Crédito: Bryan Ochalla

10. ¿Te imaginas comiendo productos locales sin conservadores ni empaquetados? Comer frutas y verduras frescas que no están en una bolsa de plástico debe de ser una horrible experiencia. Las manzanas no tienen el logotipo de una granja californiana o washingtoniana, ¡y son chihuahuenses! Las calabazas son de Xochimilco, los tomates de Cuajimalpa y los Nopales de Milpa Alta. Estás apoyando a la economía local y no el comercio macroeconómico internacional ¡Qué irresponsable!

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11. Fiestas patronales, cumpleaños, aniversarios… en los «merchas» celebran todo…¡Uf, a ti te resulta intolerable! Sólo estás dispuesto a soportar la música de una empresa de jugos o lácteos promocionando sus productos mientras bailan botargas.