1. No hay nada interesante para apreciar en edificios con historia o en las callecitas que pertenecieron a la antigua ciudadela amurallada construida por los españoles. ¿Viajar en el tiempo, Y por calles de adoquines? Cosas que pasan todos los días, en cualquier lugar…

2. Corrés peligro de perder la vista observando atardeceres en el Parque Rodó, o en la Rambla mientras caminás por la tarde, o básicamente en cualquier parte de la costa este de Uruguay. ¿Quién necesita tantos atardeceres?

Crédito: jikatu

3. Una península de arena, sin tendido eléctrico, ni Internet: ¡no gracias! Para qué perderse en un pueblito costero lleno de pequeños y modestos ranchos, con lobos marinos por todas partes, playa de agua cristalina, noches estrelladas que con tanta oscuridad te dejan observar la Vía Láctea. Quién quisiera desconectarse de lo moderno y conectarse con la naturaleza y el universo en Cabo Polonio…

Fin de año en Cabo Polonio, Uruguay. – Crédito: libertinus

4. Probar los vinos Uruguayos con la cepa de TANNAT tal vez está algo sobrevaluado. Total la cepa también se da muy bien en el suroeste de Francia… y ahí deben saber cómo acompañarla con el mejor asado, ¿no?

Crédito: wemaisquoi

5. Conocer gente buena onda que no tiene problema de ayudar a los desconocidos, mmm, me da un poco de miedo y desconfianza: ¿qué querrán a cambio?

Crédito: Oleg.

6. Playas hippies, pueblos de pescadores, ferias de artesanos, siesta en hamacas, gente que vive sin rejas en la ventanas regalada al destino y encima con nombres como “Punta del Diablo”. ¡Qué horror!

Crédito: Marc Veraart

7. Arte al aire libre, tranquilidad, río, siesta y mate… un lugar que en la entrada avisa “baje la velocidad, usted está entrando al paraíso” y no miente, eso se encuentra fácilmente en cualquier lado, ¿no?

Crédito: Pablo Ibañez

8. Una ciudad colonial protegida como patrimonio de la humanidad, tan importante como modesta, y llena de espacios al aire libre para disfrutar, suena aburrido. ¿Quién cruzaría el charco para llegarse hasta ahí?

Crédito: Rod Waddington

9. Qué pesado el carnaval más largo del mundo… Todo febrero de fiesta y un poco de marzo. Todas la noches un tablado distinto. La emoción de la competencia y hacer hinchada por la murga que más te gusta. Cinco categorías distintas de presentanciones, pintarse la cara, y larai lará. Pfff

10. ¿Castillos llenos de secretos? Para qué molestarse en conocer la historia de Humberto Pittamiglio o Francisco Piria si castillos y alquimistas hay en todos lados…

11. ¿Celebrar Iemanjá? Ni loca me meto en un rito de origen afroumbandista que implica hermosas fiestas en las playas, con ofrendas, velas y alegría en honor a la diosa del mar.

Crédito: Vince Alongi