1. Lo primero que notarás es el estrés que se respira por todos lados. ¡Típico de las ciudades grandes!

Crédito: Palmira Van

 

2. San Juan de Dios es un laberinto lleno de colores, comida deliciosa y mil cosas interesantes. ¿Te imaginas el horror de perderte ahí?

 

3. Habiendo tantas cadenas de comida rápida… ¿y terminar comiendo pan mojado? ¡Que ganas de sufrir!

Crédito: JosEnrique

 

4. Vas a estar a unos kilómetros del mejor tequila que jamás hayas probado. El tequila feo que siempre has tomado te va a saber más feo después de probar el original tequila jalisciense … ¡Garantizado!

 

5. Siempre hay algo qué hacer o qué ver en las plazas y parques de Guadalajara. Debes tener mucho cuidado… o se te puede quitar lo ermitaño.

 

6. ¿Y qué tal si vas paseando y te encuentras con una escena como esta? No, gracias, los momentos mágicos e inspiradores no son para ti…

 

7. Encontrate con los murales de Orozco, Siqueiros o Gabriel Flores te hará querer conocer más sobre el muralismo y la historia de México. ¡Como si aprender cosas nuevas fuera algo que la gente quisiera hacer en sus vacaciones!

 

8. ¿Buscas actividades culturales gratuitas al aire libre? Aquí hay tantas que no sabrás por dónde empezar…¿No te frustra sólo pensarlo?

 

9. Y esas esculturas rompiendo la monotonía de la ciudad por todos lados… ¿Que la gente no puede salir a la calle sin tener que detenerse a admirar obras de arte a cada rato?

 

10. Hay un camellón tomado por la gente para bailar, cantar y ¡hacer burbujas! ¿Dónde vas a encontrar tanta festividad cuando regreses a casa?

Crédito: Edith Soto

 

11. ¿Que la Feria Internacional del Libro es gigantesca y super interesante? Mmm…tanto estímulo intelectual te parece sospechoso, ¿y si te emocionas demasiado?

Crédito: Vladimix

 

12. Y más te vale que no vengas buscando joyas arquitectónicas. Aquí no tenemos cosas de esas…

 

13. Aquí todo es gris y sin chiste…

Crédito: Belis@rio

 

14. ¡Ni los atardeceres tienen la menor gracia!

Crédito: Alan Levine

 

15. Te lo advierto: No te arriesgues a visitar la Perla Tapatía, ¡lo más probable es que te enamores con tanta intensidad que nunca más quieras salir de aquí!