1. Porque cada vez que se destapa el Cotopaxi, no hay vista más majestuosa.

2. Porque el street art es una bestia y nos sorprende en cada esquina y en cada rincón.

Visto en en Neural, Industrias Creativas. Av 6 de dciembre y Av. Colón – Crédito: Guache

3. Por los senderos… que parecen llevarnos al infinito.

Camino en el Pichincha – Crédito: Melissa

4 …hasta sentir que tocamos el cielo.

Una tarde cualquiera desde Cruz Loma, en Quito – Crédito: Pablo Alejandro Araujo Granda

5. Porque sabemos que la Virgen del Panecillo, inspirada en la obra de Bernardo de Legarda, nos resguarda.

Crédito: Karla Villaizan

6. Por la vista en el Itchimbia, donde uno puede dejarse invadir por sentimientos de paz y por libres pensamientos.

Crédito: sooolaro

7. Porque Quito es una ciudad en la que las tradiciones más arrechas pasan de generación a generación…

Jorge Rivadeneira, tornero de profesión, más conocido como el Señor de los trompos, en el barrio de San Roque. Crédito: Micaela Ayala para Agencia de Noticias ANDES.

8. …y el amor parece ser eterno.

9. Por supuesto, por esos cuarentas con caídas y perros que nunca faltan…

10. ¡Ni mucho menos la buena música!

Crédito: Andrea Fernández – Guardarraya en el Centro Cultural Metropolitano.

11. Con una noche llena de colores…

Crédito: Karla Villaizan

12. …y de leyendas.

13. Porque es una ciudad repleta de gente chévere que está siempre lista para brindarte sonrisas.

14. Y en la que de ley cada atardecer te inspira a convertirte en fotógrafo.

Crédito: Ximena

15. ¡O cada parque! No por nada es una de las ciudades verdes de América Latina.

16. Por sobre todo, en Quito podemos dejar volar la imaginación.

17. ¡Como las carishinas y sus bicicletas!

18. Quito nos enamora con paseos de calles empedradas, que guardan la arquitectura de siglos pasados conjuntamente con sus secretos…

Crédito: Carine06

19. Que siempre queremos re-descubrir, conversando y no solo «conservando».

Crédito: amalavida.tv

20. Aquí, pasear con nuestros panas turistas es una excusa para recorrer esos lugares que tanto nos gustan.

Crédito: Nagyman

21. Y no, ¡no nos cansamos de verlos con sonrisa de hornado cambiando de hemisferio en un simple paso!