Mi familia y yo hemos pasado varias temporadas en la Ciudad de México y siempre paramos en Coyoacán. Llegamos ahí de casualidad la primera vez, hace ya cuatro años y, desde entonces, no nos hemos separado. Fue amor a primera vista. Nos encantan la tranquilidad de las casas arboladas, las callecitas coloridas, la vida de sus parques, los elotes, las paletas de La Catrina, los tacos de El Paisa, el atole del merendero Las Lupitas y los rinconcitos secretos que hemos sabido descubrir durante nuestras largas caminatas en el que, creemos, es el barrio más mágico y colorido de la ciudad.

Crédito: Lau B

Aquí comparto una selección de fotos propias y ajenas, ¡ojalá que encuentren en ellas la inspiración que hemos sentido nosotros!

El mercado de Coyoacán es uno de mis favoritos de la ciudad. Hay de todo y es el lugar al que el corazón me guía cuando necesito recordar lo bello, lo simple ¡y lo rico! que puede ser el mundo.

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¡Miren qué colores!

Mi estómago también vuelve a casa muy feliz luego de un paseíto por el mercado de Coyo…

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La Casa Azul es una visita obligada para grandes y chicos.

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“Despierta, corazón dormido”, nos pide Frida.

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Cualquier paseíto por Coyoacán puede llevarte a una explosión de color como esta.

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¡O como esta!

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Muy cerquita de la Casa Azul se encuentra esta pulquería de las viejas, no esas hipsters que hoy abundan por la ciudad. ¡El que recuerde la dirección que por favor la comparta! (yo, después de un par de pulques, ya la olvidé…).

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Este mural es uno de los más grandes y complejos de la ciudad. Se encuentra en el patio interior de la Casa de las Culturas.

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Este árbol de la vida está en el frente del mismo lugar y es visible desde la calle.

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El parque Viveros es un verdadero oasis. Hay juegos para niños, clases de gratuitas de diversas disciplinas (yoga, Zumba, Tai Chi), y mucho bosque para explorar.

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El paseo por el Callejón del Aguacate es solo para valientes, pues cuenta la leyenda que aún vaga por ahí el alma en pena de un joven que, cuándo no, se enamoró de la doncella equivocada y su pasión lo condenó a muerte… ¡Pobrecito!

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El barrio está lleno de detallecitos. Esta imagen está en la arbolada calle Francisco Sosa, una de nuestras favoritas.

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Yo traté de encontrarlas, pero no pude: en Coyoacán no hay dos casas que estén pintadas del mismo color.

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Las ventanas son de colección.

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Miren qué chulada esta ventanita de la Iglesia de Santa Catarina.

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Coyoacán es uno de los lugares más lindos (y más repletos de gente también) para pasar el Día de Muertos.

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El jardín de la Casa de la Música es uno de nuestros rincones favoritos para relajarnos y leer o, simplemente, observar a los pajaritos que se acercan a beber el agua de las fuentes.

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Otro lugar para encontrar silencio en Coyoacán es el patio interno de la Iglesia y ex Convento de San Juan Bautista.

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En el interior del templo, nos espera el Arcángel Miguel…

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Y esta advertencia… ¿Cuál sería un mal uso del agua bendita?

Crédito: Lau B

El mercado de comidas de la calle Higuera derrocha alegría y color (además de gorditas con todo, claro).

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La fuente de los Coyotes es el centro del barrio. La mejor hora para fotografiarla, me contaron, no es al mediodía como hice yo, sino poco después del amanecer (recuerden que al que madruga… los coyotes lo ayudan).

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La devoción de los mexicanos por la Virgen de Guadalupe se cuela por cada recoveco.

Crédito: Lau B

¡En Coyoacán hay flores por todas partes!

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La plaza de la Iglesia de la Conchita es una de mis favoritas. Está llena de flores y hay sombra para sentarse a disfrutar de las horas más calurosas del día.

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El templo, que fue restaurado por años y que finalmente reabrió sus puertas en 2016, es precioso en su sencillez.

Crédito: Lau B

Uno de los personajes de la plaza central de Coyoacán es el vendedor de globos (otro es el organillero, pero como tengo una relación de amor/odio con él no le he sacado fotos).

Crédito: Lau B

En 2015 me crucé con este mural en la calle, cerca del Hospital La Ceguera, ¿alguien sabe si sigue existiendo? ¡Vaya mensaje!

Crédito: Lau B

Hay tardes realmente gloriosas en las que el día se despide con un cielo como este…

Crédito: Lau B

Aunque mi postal favorita es (¡y no me regañen!) Coyoacán bajo la lluvia de la tarde, cuando el alma y los huesos piden cafecito o chocolate con churros.

Y hablando de café… a mí me gustan El Jarocho, La Ruta de la Seda, el Avellaneda y Ecos del Mundo (¡excelentes sus smoothies también!).

Crédito: Ecos del Mundo

¡Ay, ya quiero volver a mi querido Coyoacán, no vaya a ser que se olvide de mí! 😉

Crédito: Lau B