La Patagonia es una región vastísima y su cocina también lo es. Si bien hay todavía algún resabio de lo que fue la fusión entre la comida nativa y la traída por los europeos, como el caso del curanto, hoy la gastronomía típica de la Patagonia andina se basa fundamentalmente en platos elaborados a base de trucha, salmón, ciervo (que no son carnes autóctonas) y otros platos heredados de Europa.

El rey de la zona central es el cordero, que es una delicia en todas sus preparaciones. Los mariscos son clásicos de la costa y los dulces, los chocolates y los postres patagónicos elaborados de manera artesanal son un auténtico milagro. Para brindar, vinos y cervezas artesanales. ¡Ojalá que disfrutes de este tour visual por la riquísima mesa patagónica!

Te lo dije: la carne de cordero es una de los manjares de la cocina patagónica. Puedes encontrarlo en la sencillez de una empanada o en los platos más sofisticados.

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Aunque mi favorita es la versión rústica. De las brasas directo hacia el pan. Mmmm.

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Los hongos patagónicos son un lujo y van con todo. A mí me encantan en la pizza y en cremas para acompañar un buen plato de pastas.

Patagonia fue pionera en la producción de cervezas artesanales. Ahora hay mil marcas, por lo que lamentablemente deberás catarlas a todas para contarnos cuál es la mejor…

Bariloche tiene una gran tradición suizo-alemana. La Marmite es el lugar ideal para comer fondue saladas y dulces.

La Comarca Andina del Paralelo 42, en Río Negro y Chubut, es la capital nacional de la fruta fina. Frutillas, frambuesas, guindas, cerezas, arándanos , saúco y grosellas, entre otros, harán que tus veranos sean paradisíacos. El único problema que tengo después de haber vivido dos años en El Bolsón es que ya no he encontrado fruta fina tan rica y delicada… ¡buaaaa!

Crédito: geishabot

Y ni te cuento de los postres hechos con esa fruta fina…

Una mención especial merece el dulce de leche de la chacra Humus de la montaña, en El Bolsón. Siempre le digo a mi hijo menor, nacido en ese hermoso pueblito, que él es tan dulce gracias al dulce de leche fue mi deleite durante todo el embarazo… ¡Es cosa de otro mundo! Y de paso prueba sus quesos, su leche cruda y su yogurt, que les va encantar a los más chiquitos.

La picadas pueden llegar a ser verdaderamente épicas.

Como esta, de la Familia Weiss (Bariloche) que incluye ciervo, jabalí y trucha ahumados.

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No dejes de mimarte con una tarde de merienda galesa en alguna de las casas de té de Gaiman (Chubut) o en Trevelin (Chubut). ¡Mirá qué belleza el cubretetera!

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La estrella de la repostería galesa es, justamente, la torta galesa que -dicen-, puede llegar a durar hasta un año… aunque la verdad es que a mí me duró un día nomás.

El curanto es originario del sur de Chile, pero es también un clásico de la Patagonia argentina. Se trata de una cocción a base de carne y verduras que se realiza durante horas en un pozo cavado en la tierra cubierto con piedras calientes. En la foto, un curanto de Colonia Suiza (Bariloche).

Las variedades más emblemáticas de la Patagonia son Merlot, Pinot Noir y Semillón. Indispensables para acompañar cualquiera de los platos mencionados en este artículo 😉

Los dulces y las mermeladas artesanales de la Patagonia son una leyenda. En la foto, frutos de la rosa mosqueta en vías de convertirse en dulce.

Las manzanas del Valle de Río Negro son deliciosas.

Y los postres hechos con esas manzanas, desde las rodajitas de la fruta deshidrata hasta cosas como esta…

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Yo nunca como helados porque no me gustan… excepto los de Jauja (El Bolsón). Todos los sabores son maravillosos, pero te recomiendo el de dulce de leche y el de cardamomo.

Otro clásico de esta zona son los chocolates. Si no comiste unos buenos trozos de chocolate en rama no podés decir que estuviste en la Patagonia…

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Si bien la trucha no es autóctona, es un clásico de la Patagonia y no te la podés perder.

Los mariscos son EL plato de la costa atlántica.

Cenar centolla en Ushuaia, al final de un largo día de verano, con vista hacia la bahía cuando cae el sol, es un lujo que tenés que darte, al menos una vez en la vida.

Cuenta esta hermosa leyenda tehuelche que “el que come calafate, vuelve…”. Por lo tanto, si quieres volver a esta tierra maravillosa no dejes de probar esta deliciosa fruta.

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