1. Perderte, sin mapa y sin rumbo en la Medina de Marrakech, uno de los lugares más auténticos de la ciudad.

 

2. Dormir mínimo una noche en un riad, el alojamiento tradicional marroquí lleno de encanto, donde poder vivir tu propio cuento de Las mil y una noches.

 

3. Dejarte sorprender por la Medersa Ben Youssef, con uno de los patios interiores más espectaculares que podrás ver en Marruecos.

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4. Probar, cuantas más veces mejor, el couscous y el tajine, dos de los platos más deliciosos de la gastronomía marroquí.

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5. Ir varias veces a la Plaza Jamaa el Fna, durante el día, al caer la tarde y al anochecer.

Este es uno de esos lugares que hay que saborear poco a poco, dejando que minuto a minuto vaya transformándose frente a nuestros ojos…

 

6. Llevarte como souvenir unas babuchas típicas del país compradas en el Zoco Smata, donde encontrarás verdaderas maravillas. Eso sí, te advertimos, no será fácil decidirte sólo por un par.

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7. Acercarte hasta la Mezquita Koutoubia, la más importante de Marrakech, guiándote por su increíble minarete.

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8. Desconectar del bullicio de la Medina de Marrakech y adentrarse en los impresionantes Jardines Majorelle de Yves Saint Laurent.

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9. Pararte a merendar a media tarde unos típicos dulces marroquís en alguna pastelería, como la Patisserie Amandine, una de las más conocidas de la ciudad.

 

10. Ver el atardecer, sentado en una mesa con un té a la menta en el Café Glacier, disfrutando de los cambios de la Plaza Jamaa el Fna mientras anochece.

 

11. Regatear, volver a regatear y antes de irnos, regatear.

Eso sí, siempre siendo honestos y, además, sin querer obtener el precio local. De todos modos, ¡eso sería prácticamente imposible!

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12. Pasear por los jardines de Menara.

Si vas en invierno, las vistas del Atlas son una verdadera maravilla.

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13. Finalizar el día en un hamman tradicional, como por ejemplo el Hammam Dar el-Bacha, muy conocido en la ciudad.

 

14. Recorrer y deleitarse en todos los rincones del Palacio Bahía, uno de los lugares con más encanto de Marrakech.

 

15. Dejarse guiar por el olfato y localizar la Plaza Rahba Kedima en el zoco, una plaza en la que las tiendas de especias son las protagonistas.

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16. Rodear la muralla y maravillarse con alguna (o todas) sus puertas de acceso, como la Puerta Bab Agnaou.

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17. Alejarte un poco de la zona más turística e ir hasta el Mellah, el antiguo barrio judío, al que puedes llegar desde la Plaza des Ferblantiers.

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18. Pasear por el Zoco de los Tintoreros donde aún podrás ver talleres en los que se hace el tinte tradicional.

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19. Tomarse algunas horas para disfrutar de un paseo por las calles menos turísticas de la ciudad.

Estamos seguros que esta será una de las cosas que más recordarás de tu viaje a Marrakech.

 

20. Después de recorrer la ciudad, volver a cargar energía tomando un zumo de naranja natural en la plaza Jemaa el Fna.

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Crédito imagen de portada: dylanthomas-photography