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A diferencia de otras “maravillas del mundo”, Machu Picchu no va a decepcionarte. Y tú temes no estar listo para ver, en vivo y en directo, algo de verdad maravilloso.

Crédito: Latin America For Less.

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Pasearse por la Ciudadela Inca, tocar sus majestuosas ruinas y respirar el perfume de la vegetación que la rodea va a despertar tus sentidos de una manera brutal.

No, ¡será demasiado real y emocionante para tu gusto! Mejor mirarlo en casa por Youtube...
Crédito: desdegus.

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El Camino del Inca, con más de 500 años de antigüedad, te dejará sin palabras.

El problema es que, luego, ¿cómo volverás a quejarte de lo mucho que se demora el ascensor en tu edificio?
Vía.

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Tendrás la oportunidad de contemplar la grandeza del imperio incaico y replantearte el significado de “civilización”.

¿Y si luego ya no quieres regresar a tu "civilización"?
Vía.

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En la “Ciudad Perdida”, te sentirás como Indiana Jones. ¿Qué harás si luego no puedes dejar de buscar tesoros perdidos entre las ruinas del mundo?


Crédito: lightmatter.

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¿Hay llamas? ¿De verdad? ¡Qué miedo!

Crédito: D70Mike.

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Podrás jugar a las escondidas entre tantos pasadizos. Pero tú estás muy grande para jugar y reírte como niño.

Crédito: Alejandro Cortés.

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Te han dicho que los guías son súper amables y muy profesionales. ¿Y si te haces amigo de alguno y quieres regresar a Machu Picchu una y otra vez? No, mejor no arriesgarse...


Crédito: kyletaylor.

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Machu Picchu es una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería… Mmm, demasiado complicado para tu gusto, temes no poder entenderlo en su totalidad. ¡Mejor ni visitarlo!


Crédito: br5ad.

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¿Y qué harás cuando regreses a casa y algún amigo te pregunte cómo pudieron los incas hacer construcciones con piedras tan grandes?

No, a ti no te resulta emocionante debatir sobre este tipo de misterios...
Crédito: quinet.

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Se dice que hay una energía especial que podrás sentir en tus manos y en tu interior… Pero a ti no te atrae. Lo mágico te parece muy sospechoso...

Crédito: fromlucca.

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Tendrás la opción de tomar un tren en parte de tu trayecto a Machu Picchu. El recorrido es fantástico, entre la vegetación, los ríos, los valles y quebradas, el cielo azul…

¿Y si luego el viaje en tren de tu ciudad de origen te hace pensar en todo lo que alguna vez viste en Perú? ¿Quién quiere revivir viajes con recuerdos?
Crédito: LoggaWiggler vía Pixabay.

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En el pueblo de Aguas Calientes (también conocido como “Machu Picchu pueblo”) te dará la sensación de que la naturaleza te abraza.

Pero no, a ti no te resulta atractiva la idea de respirar el aire más puro.
Crédito: mariano-mantel.

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Ni las tazas de té de coca (esas “hojas sagradas de los Incas” que hacen maravillas con el mal de altura) ni los riquísimos desayunos de Aguas Calientes alcanzarán para calmar la emoción que te produce visitar Machu Picchu.

Y tú no estás para emociones fuertes… mejor una vida sin sobresaltos.
Crédito: lwy.

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Subir al Huayna Picchu o llegar al punto más alto de la ciudadela va a ser una de las experiencias más increíbles de tu vida… ¡Así que mejor ni lo intentes!

O siempre la echarás de menos.
Crédito: Latin America For Less.

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Quizás te suceda que la icónica montaña, Huayna Picchu, esté perdida entre las nubes… ¿Y si en el medio de tanta nube te sientes muy cerca del cielo?

Mmmm... sería una experiencia demasiado espiritual para tu gusto.
Crédito: leeco.

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Cuando Huayna Picchu finalmente se despeje, podrás ver la Ciudad Perdida en todo su esplendor... ¡Pero no! Tanta majestuosidad subirá demasiado tus estándares... ¿Cómo volver a casa después de una experiencia tan sublime?

Crédito: kretyen.

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Te lo advierto: tu viaje a Machu Picchu va a hacerte demasiado feliz. Si no quieres volver a casa inspirado, emocionado y con una sonrisa de oreja a oreja... ¡No vayas jamás a Machu Picchu!

Crédito: Chris Palmer.

Créditos
Editor Debbie Gonzalez Canada