Photo: dabyki.nadya/Shutterstock

Las 10 peores clases de hombres españoles

España
by Cristina E. Lozano 30 May 2014
EL NIÑATO.

Es más listo que ninguno, divertido como pocos pero, ¡anda! Tiene 30 años y aún sigue en la universidad. Todavía vive en casa de sus padres o en un piso de estudiantes cuyos gastos sufragan sus progenitores. Su máxima aspiración en la vida es salir de fiesta hasta que el cuerpo aguante. El niñato no ha crecido ni tienen intención de hacerlo. Pondrá una y mil excusas para no hacerse mayor. Es ideal si quieres vivir atrapada en el tiempo, será un lastre si lo que buscas es un futuro en común, por muy majo que sea.

EL MACARRA.

Tiene un bíceps capaz de matar elefantes, un Ibiza tuneado hasta las trancas y va de tipo duro aunque no lo sea (necesariamente). No ha tocado un libro en su vida por miedo a que le salga un sarpullido y todos los sábados acaba de botellón con los colegas en algún lugar perdido de la mano de Dios. Soportar su jerga poligonera será todo un reto para cualquiera de sus troncas. Aunque llegue a parecer buena gente, al macarra no le temblará el pulso en gastarse el dinero de esa escapada romántica que lleváis meses planeando en unas horripilantes llantas nuevas para su coche.

EL ARTISTA.

Pintor, músico, escritor o las tres a la vez. Un tipo de lo más peligroso. El artista no escatimará esfuerzos para envolverte con su halo de misterio artístico y paranoia creativa hasta que caigas perdidamente enamorada a sus pies. Al principio parece interesante, después suele revelarse como una persona inestable, insegura y caprichosa. Si te cruzas con un escritor que de vez en cuando toca en un grupo y pinta en sus ratos libres huye como de él como de la peste, estás ante una bomba de relojería.

EL FUTBOLERO.

Sea merengue, blaugrana, colchonero o de cualquier otra tonalidad, el futbolero siempre defenderá sus colores a muerte: En su escala de valores el equipo es lo primero y lucir su camiseta motivo de orgullo en cualquier situación. No se pierde un partido (aunque sea un amistoso en el que no se juegan nada), se sabe al dedillo las alineaciones de todos los equipos de la liga española y parte de las extranjeras, y siempre está enterado de los próximos fichajes. Para él Roma no es la capital de Italia sino la ciudad del Lazio. No te encariñes demasiado, no tendrá problema en empeñar un riñón si con eso consigue una entrada para la final del Mundial.

EL INDECISO.

Ahora sí, ahora no. Ahora aparezco, ahora desaparezco. Hoy te llamo para quedar porque me muero de ganas de verte pero nunca concreto, no vuelves a saber de mí en tres meses, y entonces reaparezco por el whatsapp para ver qué tal estás y por qué hace mucho que no me escribes. El indeciso es un rollo de tío que no sabe lo que quiere, incapaz de coger el toro por los cuernos. Te pondrá la cabeza como un bombo para conseguir de ti lo que desee cuando lo desee. No le bailes el agua o acabarás escaldada.

EL TUNO.

Especie en peligro de extinción, que no extinta. El tuno es ese tipo que va a todos lados en manada con otros tunos, todos vestidos de negro y con instrumentos bajo el brazo. Deambulan de ciudad en ciudad cantando serenatas a las mujeres hasta que alguna por gracia, borracha o aburrimiento se lo acaba llevando a casa. Por lo general son simpáticos aunque acaban resultando más pesados que una vaca en brazos, sobre todo cuando entran en el bucle de ‘historias de la tuna’. Si consigues que te cante Clavelitos lo tienes en el bote. Perfecto para una noche surrealista, no más.

EL SALSERO.

El salsero es una especie en auge que invade sin prisa pero sin pausa las pistas de las discotecas españolas. Empezó a dar clases de baile con su novia pero acabó por pillarle el gusto a cambiar de pareja en cada bachata. Tiene ritmo y se mueve como pez en el agua cuando suena lo último de Marc Anthony. Te hará sentir como Baby en Dirty Dancing, a ti y a todas. No te fíes ni un pelo.

EL GUIRI.

Esta categoría sirve para el español que ha salido de España de vacaciones, o para el extranjero que viene al país a pasar unos días. Es divertido y alegre, está deseando conocer, experimentar y pasarlo bien. Con él todos los días son una fiesta pero, ¡ojo! es un estado meramente temporal. En cuanto deje de ser guiri volverá a convertirse en el tipo que era antes y tu quedarás como un recuerdo más de su tiempo en un lugar. Los planes que hagáis juntos probablemente queden en agua de borrajas.

EL DESESPERADO.

El pobrecito lo acaba de dejar con su novia y está muy triste. Todos sus amigos están emparejados y él se muere por encontrar una mujer que lo aguante. Si le prestas atención más de dos segundos serás la chica más maravillosa del mundo. Suele ser un tipo de lo más conservador y estará encantado de meterte en su casa, pasar por el altar y hacerte ocho hijos. El desesperado no tienen criba, para eso le vales tú o cualquier otra. Lo que siente no es amor, es pánico a quedarse solo.

EL FIESTERO.

No confundir con el niñato. El fiestero tiene trabajo estable aunque solo piense en que llegue el fin de semana para irse de marcha. Pasa los puentes en algún lugar con gran vida nocturna, y sus vacaciones ideales son en una isla llena de raves, un resort del Caribe con pulserita, o un barco que navegue por el Mediterráneo siempre y cuando haya barra libre de cubatas. No perdona fiesta patronal de ningún tipo. El dinero no es problema siempre y cuando pueda despilfarrarlo en bebida. Normalmente, este espécimen digievoluciona en el borracho, aunque no en el 99 por ciento de las ocasiones. Siempre hay alguna excepción que confirma la regla, pero si esperas que sea la de tu hombre vas lista.