Crédito: Tiago Vidal Dutra

1. Que no te agarre el corralito.

Si te dijeron que se podían cambiar pesos argentinos en las casas de cambios de las grandes ciudades, tomalo con pinzas. Es verdad que hace un par de años era posible, pero por razones que a todos los argentinos nos resultan obvias, los australianos han dejado de considerar rentable el seguir aceptando pesos argentinos. ¿La solución? Cambiá tu dinero antes de viajar. Si no conseguís dólares australianos, podés llevar dólares estadounidenses o euros y cambiarlos allá.

 

2. No le tengás miedo a los trámites burocráticos de la Working Holiday.

Antes de llegar a Australia todo te parecerá complicadísimo y enredado, pero una vez que llegás, todo empezará a solucionarse con una extraña naturalidad. Vas a tener tu Tax File Number (lo que sería como nuestro CUIL) y tu cuenta bancaria listos desde tu primer día. ¡Ah!,  y si tenés algún problema, no dudes en llamar al call center, ¡sí funcionan!

 

3. El inglés australiano también es inglés.

No suena nada como el inglés que aprendiste en la escuela, pero después de la primera semana te darás cuenta que no era tan imposible de entender como creías. Tené paciencia y aprovechá el tiempo que tengas antes de viajar para ver televisión australiana por internet. Es mejor llegar con el oído un poco entrenado.

 

4. No esperés encontrar Fernet en el primer bar que visites.  

Es posible encontrar Fernet, pero no será fácil y será una empresa bastante cara. Lo podrás encontrar en las “liquor store” grandes por unos AUD$65 el litro. Si te parece que esto es un exceso, sé un viajero precavido… siempre podés llevar hasta 2.25 litros de alcohol desde Argentina sin mayores complicaciones. Eso sí, tendrás que usarlo con moderación.  

 

5. ¡No comencés a preocuparte por tu abstinencia de mate desde ahora!

En Australia se consigue yerba más fácil de lo que pensás. En grandes ciudades como Sidney, Melbourne, Perth, Brisbane y Adelaide, es posible encontrar yerba, mates, bombillas y otros sabores latinos en tiendas especializadas en productos importados, ¡incluso hay lugares que se enfocan en productos latino americanos! Si todas estas ciudades te quedan demasiado lejos -porque en Australia es posible estar lejos de absolutamente todo-, podés encontrar varios distribuidores por internet que venden yerba a precios razonables.

 

6. Y si lo que te preocupá es no poder vivir sin dulce de leche…

Podés hacer dulce de leche casero hirviendo una lata de leche condensada durante varias horas. No es lo mismo, pero en caso de emergencia cumple con su función. Si no tenés ganas o tiempo de hacer esta receta, en los supermercados ya te lo venden hecho. Se le conoce como caramel y lo encontrás en la góndola de las cosas de repostería.

 

7. Aprovechá el viaje para visitar lugares que desde Sudamérica parecían inalcanzables.

Fiyi, Samoa, Vanuatu, Tonga, las Islas Cook… todos estos destinos exóticos que hasta hoy ni siquiera ubicabas claramente en el mapa, están a un vuelo económico desde Australia.

 

8. ¡Abrite a los sabores de la gastronomía mundial!

Australia no es uno de esos países donde te la pasarás probando platos típicos -de hecho lo que ellos consideran tradicional es de origen británico. Sin embargo, la gran afluencia de inmigrantes de todo el mundo ha convertido a Australia en uno de los países con mejor oferta y variedad gastronómica.

 

9. No le tengás miedo a manejar del otro lado.  

Manejar por la izquierda y con el volante a la derecha no es tan difícil como muchos creen. Acostumbrarte no te llevará más que unas horas y como el tránsito es muy organizado, no te traerá grandes complicaciones. Eso sí, respetá las reglas porque las multas son caras, sobre todo cuando se trata de los límites de velocidad. En cuanto al registro, lo mejor es llevar la licencia de conducir internacional del ACA. Si no llegás a hacerlo, tu registro traducido al inglés y certificado también sirven.

 

10. No caigás en la tentación de estar siempre rodeado de latinos.

Es normal que estando tan lejos, intentes buscar tu nueva zona de comfort en compañía de gente que comparte tus mismas costumbres, pero lo más lindo de viajar a Australia es la diversidad de gente que podés encontrar. Incluso vas a cruzarte con gente de países que ni siquiera sabías que existían, así que no desaproveches la oportunidad de conocerlos. ¡Para eso querías viajar!