«Miradas desde el tren», por Alfredo Miguel Romero

 

1. Compra tus boletos lo antes posible si no quieres quedar varado en alguna ciudad remota por días o semanas.

La población de la India es de casi mil millones de habitantes, que se mueven constantemente de un rincón de un país a otro para participar de festivales y eventos religiosos. La mayor parte de la gente viaja en tren y, aunque cada tren cuenta con algunos lugares reservados para extranjeros, suelen ser muy pocos para la demanda. La página principal de Indian Railways es un buen punto para iniciar tu búsqueda de destinos y boletos. También hay opciones de reserva y compra en línea, pero te recomiendo comprobar el estado de tus boletos en una estación de tren ni bien puedas.

 

2. Haz tus reclamos en la ventanilla especial donde atienden a ancianos y a personas con capacidades diferentes.

Porque también atiende a los extranjeros. No temas sacar provecho de este detalle burocrático y ahórrate empujones y valiosos minutos. Pedir cualquier tipo de informe en una estación de trenes de la India puede ser una empresa insufrible (India no es apta para quienes les temen a las multitudes), especialmente si tenemos en cuenta la renuencia de los indios a respetar filas y lugares.

 

3. Si es imperativo que viajes en una fecha determinada y no encuentras boletos, compra un boleto de tercera y aborda un carro de segunda.

Esto es exactamente lo mismo que hacen todas esas personas que terminan conviviendo contigo (y con tu asiento) al viajar en segunda clase. Los boletos de tercera clase no están numerados y se venden de forma indefinida. Esta técnica es practicada generalmente por familias locales y muchos viajeros veteranos. Los extranjeros terminan pagando la diferencia en el precio de los boletos, mientras que los locales sólo discuten con cuanto guardia ande merodeando por los pasillos.

 

4. En viajes muy largos, considera la opción de pagar un poco a cambio de ir más cómodo.

Los viajes en tren se pueden prolongar indefinidamente (mi récord personal es de 46 horas en la ruta Bangalore – Delhi). La segunda clase con aire acondicionado es ideal para viajes largos: los carros son muy silenciosos, tienes tu propia cama y hay mucho control sobre la asignación de lugares. Para los viajes cortos (que duran menos de un día), la segunda clase es la mejor opción.

 

5. Toma todo el chai que puedas, es muy bueno y barato.

El servicio de veinticuatro horas  es muy aprovechado por la gente que se despierta a mitad de la noche para apearse del tren. También tienes la opción de tomar café negro o con leche, pero ¿quién viaja a India para tomar café? Algunos de los trenes tienen servicio de comida o cena incluida. Estas comidas son buenas, sustanciosas y siempre vegetarianas.

 

6. Investiga con anticipación todo lo referente a tu destino, para que no tengas que andar deambulando por la noche.

Descender del tren a altas horas de la madrugada es de lo más común, ya sea porque el itinerario así lo especifica, porque el tren llega tarde o -mi favorito-, porque ¨se le hizo temprano¨. Sea cual fuera el motivo, caminar por las ciudades de la India a las dos de la mañana sin mucha idea de tu destino, no es lo más recomendable. Antes de llegar, localiza en un mapa la estación de trenes y el hotel o sitio donde te vayas a hospedar. Investiga el precio a pagar por un tuk tuk e ignora las recomendaciones de los choferes, que siempre están asociados con hostales y casas de huéspedes, cuya calidad y precio nunca son los mejores. En todos los casos, siempres di que ya cuentas con una reservación y aférrarte a tus elecciones.

 

7. Ten en cuenta que la puntualidad no es el punto fuerte de los trenes en India.

Aunque en ciertas ocasiones puedas llegar a tu destino anticipadamente, en otras vas a llegar con horas (muchas horas) de retraso. No armes un horario ajustado y dale a cada etapa del viaje el tiempo necesario. Recuerda que el tren llegará a su destino… eventualmente.

 

8. Convive con tus compañeros de viaje, aunque te hayan usurpado el asiento.

Los carros de segunda clase tienen lugares asignados, pero siempre hay alguien que insiste con que tiene tu mismo lugar. Los inspectores del tren hacen su ronda, discuten con los usurpadores, tú no entiendes nada de lo que pasa y, al final, el inspector sigue su camino. Tu compañero de asiento te sonríe y te hace una seña para darte a entender que todo está bien. Este paripé se repite en cada estación, hasta que finalmente te encuentras compartiendo tu asiento con toda una familia. Aquí tienes dos opciones: enojarte por lo injusto del asunto y amargarte el camino o darle cabida a esta singular costumbre, hacerla parte de tu viaje y sacarle el mejor provecho. Por lo general, tus nuevos compañeros de viaje van a interesarse por escuchar tus historias y van a compartir las suyas, además de convidarte con cualquier recurso culinario que traigan consigo. Con un poco de suerte, tus nuevos amigos podrían ser también buenos guías en tu próximo destino.

 

9. Presta mucha atención a las estaciones o  puedes acabar pasándote y sin saber dónde estás.

Las rutas de tren son muy largas y un solo trayecto cuenta con muchas estaciones importantes. Es bastante común que la estación a la que vas no sea la última del recorrido y no deberías contar con que haya avisos sobre los destinos que se aproximan. No importa la hora, siempre hay movimiento en los carros del tren. Encuentra a alguien que baje en la misma estación que tú y pídele que te avise (o que te despierte) cuando sea momento de descender. Las estaciones más pequeñas suelen, además, estar  mal señalizadas.

 

10. El viaje es el destino. 

India es un lugar increíble y te aseguro que no hay mejor manera de recorrerla que entrar en un carro de la Indian Railways y dejar que el propio viaje sea parte de la experiencia. El camino puede estar lleno de desavenencias y a veces puede requerir de paciencia infinita, pero las retribuciones siempre serán mayores.  ¡Disfrútalo!