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CONTRARIO a la ficción popular (y a lo mencionado en Tiempos Violentos), hay muchas cosas que hacer en Ámsterdam más allá de visitar los bares de marihuana.

Los coffeeshops son “lo más” para muchos de los primerizos que llegan a Ámsterdam. Sin embargo, los locales creen que se trata de trampas para turistas, porque esos cafés no tienen mucha calidez humana o “gezelligheid”, la piedra angular de la cultura holandesa. Fumarte en Bulldog hasta quedar en coma está bien si así lo quieres, pero te vas a estar perdiendo de grandes cosas.

Para disfrutar de la ciudad como un lugareño, sigue estas 10 recomendaciones sobre qué hacer con Ámsterdam además de fumártela.

1. Sumérgete en su arte

Desde Spui, toma el trayecto 2 o el 5 a Museumplein, donde los museos de Van Gogh y Rijksmuseum te mantendrán ocupado por horas.

Aprecia la vida de Van Gogh a través de su arte, comenzando por obras tempranas como Los Comedores de Patatas, hasta llegar sus últimos dos meses de vida en Francia.

La Era Dorada de Holanda es el fuerte del Rijksmuseum. No te pierdas a La Lechera de Vermeer.

2. Recórrela en un día

Como excursión, el viaje de 15 minutos en tren a Haarlem vale la pela.
Puedes caminar entre boutiques de moda, visitar la iglesia gótica de Grote Kerk (también llamada “St. Bavokerk”) y darte una vuelta por el museo de arte de Frans Hals.

Come algo y descansa en el gran Café Brinkman, un espacioso lugar en la plaza, y como frutilla del postre para terminar el día, toma unos tragos en el Café 1900, que queda de camino a la estación de tren en Barteljorisstraat 10.

3. Bébela

Con más de 1200 intrigantes bares que recorrer, tendrás mucho más de lo que necesitas.
Comienza en la cervecería Heineken (Stadshouderkade 78) para ver cómo fabrican la famosa bebida. No dejes de pasar por Café Belgique para probar suaves cervezas artesanales belgas, como La Chouffe y La Trappe Dubbel.

Otros bares destacados son el bar/galería Schuim (Spuistraat 189), Gollem, e In De Wildeman.

4. Pernóctala en bicicleta

Ámsterdam es más romántica de noche, cuando la ciudad brilla con los puentes y canales iluminados.

Comienza en Leidseplein y pedalea por la calle Kerkstraat hasta el río Amstel, donde encontrarás el puente Magere Brug en toda su gloria.

Corta camino por Waterlooplein yendo hacia Jodenbreestraat, hasta llegar a Nieuwmarkt. Visita Waag, un pub que alguna vez formó parte de la muralla de la ciudad, o el bar “marrón” llamado Café ‘t Loosje (Nieuwmarkt 32-34).

5. Muévela

Para comenzar la noche, dirígete a Lux (Marnixstraat 403), Bitterzoet (Spuistraat 2) o Seymour Likely (Nieuwezijds Voorburgwal 250), donde encontrarás DJs en vivo.
Si lo que quieres es bailar, entonces date una vuelta por Mazzo (Rozengracht 114), Club More (Rozengracht 133), y Paradiso (Weteringschans 6-8). En cambio, si prefieres un ambiente relajado y shows de jazz local, visita Café Alto en Korte Leidsedwarsstraat 115.

6. Descúbrela al ir de shopping

Camina por Negen-straatjes o Nine Streets, las 9 calles famosas por tener objetos eclécticos y las últimas tendencias de la moda.

No te pierdas de pasar por Lady Day, donde se vende ropa vintage y de segunda mano de diseño europeo a precios regalados. Busca fragancias de diseñadores como Creed en Skins Cosmetics, haz tu propia investigación de mercado en la tienda de Paul Frank, y permite que te malcríen un poco en Spoiled, donde te asistirán para encontrar jeans de diseñadores a tu medida.

7. Disfrútala como un holandés

Nada es tan tradicionalmente holandés como un buen trozo de Gouda en un pan fresco. Saborea este ritual comprando un sándwich en Broodje van Kootje (Spui 28). Acompáñalo con un diario de la librería Athenaeum que se encuentra de camino y encuentra un lugar cómodo en un banco de plaza.

Otro favorito de los holandeses es Pannekoekenhuis Upstairs, un pequeño restaurante ubicado en el segundo piso de una casa angosta frente al canal Grimburgwal. Allí no queda más que devorar panqueques, dulces y salados.

8. Extrae sus placeres, al estilo indonesio

Indonesia, antigua colonia neerlandesa, hoy domina Ámsterdam, por lo menos en lo culinario. Lo que debes ordenar es una tabla de arroces (una mezcla heterogénea de platos) o Nasi Goreng (arroz frito) en Sie Joe.

Si estás buscando algo más sofisticado, considera darte una vuelta por Tempoe Doloe, ubicado en la calle de las boutiques –Utrechtsestraat-, o probar Puri Mas en Leidseplein, el distrito del entretenimiento.

9. “Procrastínala”, pasando el día en sus cafés

Sentado en la terraza del café Zeezicht (Hoofdweg 456), por un rato dedícate a mirar a quienes pasan caminando mientras tomas un latte estilo holandés y saboreas la mejor tarta de manzana de la ciudad. Los cafés “marrones”, así denominados por sus interiores recubiertos en madera, son un buen lugar para mezclarse con los lugareños.

Otros cafés que no puedes perderte son De Balie, Café De Tuin (Tweede Tuindwarsstraat 13) y Café ‘t Smalle (Egelantiersgracht 12).

10. Camínala

Comienza por la feria callejera de la calle Albert Cuyp, de este a oeste, atravesando el barrio De Pijp con sus muchas etnias. En sus más de 300 puestos, cata delicias holandesas como el pescado, el queso y el chocolate. Luego, dobla a la derecha en la calle Ferdinand Bolstraat, para más tarde doblar a la izquierda en Stadshouderkade.

Cuando te encuentres con el pasaje Spiegelgracht, tómalo y dirígete hacia la derecha si es que quieres pasear por el distrito de las antigüedades. Una vez allí, gira la izquierda en Herengracht para admirar casas espléndidas y un canal que datan del siglo XVII. Dobla a la derecha en Leidsestraat y sigue caminando hasta chocarte con Singel 404. En ese lugar, dentro del café Singel, podrás probar sopas caseras y sándwiches de baguette para el almuerzo.

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