1. Aprenderás que salir de cañas es un remedio infalible para todos los males

No te preocupes si te ha dejado la novia, si te han despedido en el trabajo o si tuviste un golpe con el coche. Si te haces amigo de un almeriense, aprenderás que todo en esta vida tiene remedio con un par de cervezas o con un par de copas en la mano, porque no hay mal que por bien no venga y cualquier excusa es buena para salir un rato o ¿no?

2. Aprenderás que el “ya si eso te llamo” o el “estoy en cinco minutos” no significan exactamente eso

Y es que los almerienses, en ciertas ocasiones, decimos cosas que tienen un significado que nosotros entendemos como lo opuesto. Por ejemplo: un día te cruzas por la calle con un amigo con el que hace tiempo que no quedas y después del saludo oficial “¿qué eh? – po ná aquí” y de poneros un poco al día, te dice que “ya si eso te llama”. A ver, cómo te lo explico para que lo entiendas. Si te ha dicho esa frase que sepas que no te va a llamar nunca, aunque su educada intención haya sido otra. Otro ejemplo es el “estoy en cinco minutos”. Amigo de fuera, si un almeriense te dice eso, ve tomándote un café sentado porque los cinco minutos lo mismo se alargan hasta veinte o treinta.

3. Aprenderás que si te haces amigo de un almeriense vuestra amistad será para toda la vida

Y es que salir o pasar el día con un amigo almeriense es sellar de por vida el “pacto de la amistad almeriense”. Este pacto va así: si un amigo almeriense en un día te ha llevado de tapas por los mejores bares de Almería haciendo que tus expectativas en relación a las tapas cambien para siempre, luego te ha llevado a las mejores playas del Levante almeriense, más tarde habéis dado una vuelta por el casco de la capital y luego te ha llevado a los mejores lugares donde la fiesta nocturna se da hasta altas horas de la madrugada, ten por seguro que te está abriendo las puertas de su casa y te está dando la oportunidad de que abraces esta amistad de por vida.

4. Aprenderás que un amigo almeriense se queja por todo lo que ocurre en Almería, pero que sólo él puede hacerlo

Es decir, tu nuevo amigo almeriense se quejará de muchas cosas que ocurren en su ciudad como por ejemplo: que si los árboles de los parques no dan sombra, que si todo en el centro es zona azul para recaudar nada más que dinero, que si los mercadillos, al acabar, no dejan nada más que suciedad, que si las calles están empercudías, que si las administraciones están haciendo desaparecer nuestro legado y nuestra huella patrimonial, y un largo etcétera. Pero todos estos defectos sobre Almería sólo los puede decir un almeriense y no tú: para los de fuera Almería debe ser la provincia más bonica de toas. Porque, aunque nos quejemos, lo es.

5. Aprenderás que ciertas creencias sobre los almerienses son falsas

Foto: alfcermed

Pues sí. No todos los almerienses se echan la siesta. No todos los almerienses se visten de flamencos y bailan sevillanas, no todo en Almería es sol y playa…

6. Aprenderás que tenemos costumbres impuestas

Bueno, esto es algo que nos hemos impuesto nosotros mismos. Es decir, un almeriense pisa la feria de Almería al menos un día y va a la playa al menos unos días (aunque diga que no le gusta, pero a la mayoría sí que nos encanta). Un almeriense come migas la mayoría de los días en los que llueve. Celebra la noche de San Juan aunque sea en el patio de su casa. Sale de tapas como mínimo una vez al mes. Ha visto por lo menos una de las cientos de películas que se han rodado en Almería. Y otras tantas costumbres que cumplimos como parte de lo que implica ser almeriense.

7. Aprenderás que el desayuno es algo que no te puedes saltar

Foto: Maatkare

Esto es algo evidente para llevar una dieta medianamente sana, pero es que resulta que en Almería los desayunos son bastante peculiares, de gran diversidad gastronómica y fuera de lo común en comparación a los que se dan fueran de nuestra provincia.

Cuando en muchos lugares de fuera de Almería la variedad en el desayuno es un poco escasa o limitada, en nuestra tierra puedes elegir entre tostadas de jamón con tomate, las de tortilla de patatas, las de lomo Sajonia, las de sobrasada con queso, las de atún y aguacate (muy de moda en los últimos tiempos), las de jamón york y queso… Es algo que aprenderás y de lo que ya no querrás deshacerte así como así cuando te vuelvas a tu ciudad. Esto sin mencionar lo de los churros con chocolate los domingos por la mañana.

8. Aprenderás que un amigo almeriense tiene cierto poder de atracción para el viento y la lluvia

Es decir, si el almeriense decide lavar el coche, limpiar las ventanas o planear para ir a la playa, lloverá o se levantará el viento. No sabemos cómo, pero si te haces amigo de un almeriense que sepas que si su coche está recién limpio, probablemente llueva (a veces con barro incluido), o que si estáis haciendo planes para pasar el domingo en el Cabo de Gata, es muy posible que ese día amanezca con un ponientazo o levantazo de la hostia.

9. Aprenderás a hablar en clave

Volverás a casa con un nuevo vocabulario con el que podrás alardear y reírte para ti (porque claro, nadie te entenderá fuera de Almería). Por ejemplo: podrás ir contando a tus colegas que cuando estuviste en la feria de Almería te subiste en los cacharricos, que si tienes prisas lo mejor es que vayas follaíco vivo, o que en el supermercado todo es mucho más fácil si pides deso o desos de ahí.

10. Aprenderás que todo lo que te habían dicho sobre Almería es insuficiente

Esto suele pasar a los que vienen a Amería por primera vez. Almería tiene una imagen exterior insuficiente e injusta de todo lo que es realmente: se nos ve como una provincia y una ciudad pequeñita, con pocos recursos, ahí alejada en la última esquinita del mapa peninsular, casi olvidada e incomparable con otras ciudades de gran renombre.

Pero a pesar de ser pequeñica, todo lo demás es mucho mayor. Tenemos un gran legado histórico de diferentes épocas al haber sido nuestro puerto de los más importantes del país, contamos con una rica y variada gastronomía heredada de este pasado e influida por el Mediterráneo. Somos la “Huerta de Europa” en frutas y hortalizas. También somos y hemos sido el “Hollywood europeo”. Y, por supuesto, nuestra variedad paisajística es merecedora de ser reconocida: desierto, mar y montaña componen nuestra orografía. ¡Toma nota!