Crédito: Matteo Francioni

 

1. El asado

¿Tantos domingos comiendo asado que asumiste que en ningún otro país del mundo habían tenido la idea de cocinar carne en un parrilla? Vamos, que no es un plato tan sofisticado como para pensar que somos los únicos que lo disfrutamos. La diferencia entre nuestro asado y el que se come en Australia, Camboya, Estados Unidos y el resto de Sudamérica, no es tanta. Si el argentino es mejor que los otros por la calidad de la carne, es discutible, pero lo seguro es que a cualquier habitante del mundo que lo lleves a comer un asado en Argentina te va a decir: “Muy rico, pero fijate que en mi país tenemos algo parecido…”

 

2. El refrescante Paso de los Toros

No, la pomelo inigualable que tomás desde chico no es un invento argentino, por más que te cueste creerlo. Paso de los Toros es una ciudad en el centro de Uruguay, y ahí es donde nació la gaseosa que empezó a “arrollar la sed” en 1926, aunque fue vendida a Pepsico hace décadas.

 

3. El Mantecol

Dale de probar a un griego, turco, árabe, armenio, iraní, israelí, libanés y tantos otros, lo que creías era un dulce tan típico argentino como el alfajor, y se te va a reír en la cara. Claro, porque el halva es un dulce que ya se comía en medio mundo antes de llegar a Argentina en la década del cuarenta de la mano de Georgalos, un inmigrante griego que fundó la empresa que empezó a producir Mantecol.

 

4. La birome

En parte sí, en parte no. Los creadores fueron los hermanos húngaros Ladislao y Georg Biro, quienes patentaron un prototipo en Francia y Hungría en 1938. Hasta ahí es un invento totalmente húngaro, pero en 1940, perseguidos por los nazis, emigraron a Buenos Aires y se nacionalizaron. Fue en Argentina donde mejoraron el invento, lo patentaron y comercializaron con el nombre de birome  (Biro+Meyner, socio argentino).

 

5. Luis Ventura

Bueno, no es una “cosa”, pero no podíamos dejarlo afuera de la lista. Señores, señoras… ¡Luis Ventura es brasileño! De padres argentinos, nació en San Pablo en 1956 y a los dos años su familia se mudó a Buenos Aires. Sabemos que esta noticia puede generar casos masivos de depresión, pero alguien lo tenía que decir.

 

6. Osvaldo Laport

Otro argentino que no es argentino. Hincha del club Nacional, Rubens Osvaldo Jesús Udaquiola Laport (sí, todo ese es su nombre) nació en la localidad de Colonia, Uruguay. Aunque hizo toda su carrera artística en Argentina, el gran Guevara recién se mudó a Buenos Aires cuando tenía veinte años.

 

7. El dulce de leche

Nunca fui de los que se comen un pote a cucharadas, pero son sus múltiples derivaciones lo que estaba necesitando después de unos meses en Nueva Zelanda. Así fue que, buscando algo parecido, encontré una lata de algo llamado Caramel en el supermercado. Lo probé y… hmmmm, eeeeh… ¡más parecido de lo que esperaba! Viajando por otros países, encontré que el dulce de leche no sólo se consumía casi de punta a punta en Latinoamérica, sino también en lugares como Filipinas, Rusia y Francia. Bajemos del pedestal a la criada de Rosas que se olvidó la lechada en el fuego, porque ya había registros de manjar chileno y dulce de leche en Brasil varios años antes.

 

8. Carlos Gardel

¿Argentino?, ¿uruguayo?, ¿francés? Hay distintas teorías sobre el lugar de nacimiento del Morocho del Abasto, aunque la más aceptada es que nació en Toulouse, Francia. En esta versión, Charles Romuald Gardes se mudó con su madre soltera a Argentina cuando tenía tres años y se nacionalizó a los treinta y tres. Otros dicen que nació en Tacuarembó, Uruguay y fue dado en adopción a su madre francesa. La controversia se da porque él mismo nunca lo clarificó; en algunas entrevistas dijo haber nacido en Uruguay y en otras en Francia, aunque con corazón argentino.

 

9. El alfajor

Argentina es el país donde más variedades hay y más alfajores se consumen, pero eso no quiere decir que seamos los primeros ni mucho menos los únicos. Aunque muy distinto al dulce que conocemos nosotros, el original nació en Andalucía, España y fue traído a Latinoamérica en la época colonial. La versión de dos galletitas unidas por un relleno dulce también es español, pero mucho más popular en Argentina, Chile, Uruguay y Perú.
Postres parecidos también existen en otras partes del mundo, como el Chocopie en Corea del Sur y los Super Kontik de Rusia, aunque son una gran decepción para los que tenemos un paladar entrenado a Jorgitos y Cachafaz.

 

10. Las huellas digitales

Que las huellas digitales son únicas en cada persona ya se conocía desde la antigua Persia y Babilonia, pero fue un antropólogo inglés quien hizo un estudio sobre el tema y lo propuso para identificar personas. Tranquilo, que ahora viene la parte de Argentina: Juan Vucetich fue un investigador de la Policía Bonaerense quien, basado en el estudio del antropólogo inglés, creó un método mejorado. En 1891, por primera vez en el mundo, la Policía de Buenos Aires empezó con el registro dactilar de personas, y al año siguiente se resolvió en Necochea el primer caso de asesinato por el rastro de una huella digital.


En fin, no es un descubrimiento argentino, aunque el método y registro de personas como se usa hoy en el mundo sí lo es. Bueno, casi… porque en realidad Juan Vucetich no era argentino, sino que había nacido en lo que hoy es Croacia.