1. Te saldrá familia nueva

Cuando la amistad con un panameño te lleva a conocer a su familia, prepárate para que te aparezcan nuevos herman@s, tí@s y hasta abuel@s. Aquí nos gusta tener cerca a las buenas amistades, recibirlos en nuestras casas y tratarlos como lo que son, familia por elección.

2. Presta atención y consigue un diccionario de jerga panameña

¿Qué xopá fren?, la botaste, hey me chifeaste, ¡qué priti!, hace buco calor, esa fiesta está en panga. El lenguaje coloquial panameño es muy rico en expresiones que seguramente no tengan ningún sentido para alguien que no haya tenido influencia istmeña en su vida. Son el resultado natural de la mezcla de culturas e idiomas que aquí han convivido, pero no te preocupes porque si tienes un fren que te traduzca, ya la cosa es chicha e’ piña.

3. Conocerás las direcciones a lo panameño

Imagínate escuchar algo como esto: «Dile al taxista que te traiga a Hato Pintado, que entre por el IPA y que luego tome por la segunda calle a la izquierda. Allí vas a encontrar una casa roja con muchas plantas, pues la mía es la de al lado». Aprendernos los nombres de las calles no es algo a lo que estemos acostumbrados, así es que las referencias reinan en nuestras direcciones. Que no se le ocurra a la vecina pintar la casa de otro color o quitar las plantas, que nadie nos encuentra.

4. Prepara tu invitación por su cumpleaños

En otros países la costumbre es que el cumpleañero «se baja del bus» e invita a sus amigos a los tragos y a la comida, pero los panameños tenemos la costumbre de invitar al amigo que cumple años a cenar y «rumbear». Así que prepárate para disfrutar de tu cumpleaños.

5. Nos gusta celebrar con bombos y platillos las fiestas de los más pequeños

Si tu amigo panameño tiene hijos y te invita a su fiesta de cumpleaños, no te sorprendas cuando llegues y te encuentres un salón totalmente decorado de forma temática (de Peppa Pig o Paw Patrol, por ejemplo), con globos, pasteles decorados con pastillaje, candy bar con todo tipo de golosinas deliciosas, photo booths, payasos, animadores, etc. Qué puedo decir, nos gusta compartir la alegría de que nuestros hijos están creciendo y hacer que ese día sea inolvidable para ellos.

6. No se te ocurra meterte con la soberanía de Panamá

Este es un tema que levanta ampollas entre algunas personas. Panamá no es, ni nunca ha sido parte de Estados Unidos. Es cierto que durante el siglo XX nuestras relaciones fueron muy estrechas, que se establecieron múltiples bases militares en nuestro territorio y que existió la zona del canal un territorio que consideraban como parte de USA, pero de allí a que fuésemos (o seamos hoy en día) una estrellita más en su bandera o un territorio no incorporado, hay mucho trecho.

7. Si le cortas las manos a un panameño se queda mudo

En general los panameños somos muy expresivos al hablar, movemos cuerpo, brazos, manos y hasta hacemos que nuestra cara adopte gestos inverosímiles para expresarnos y llegar allá donde las palabras no pueden. Pero no te asustes, no mordemos.

8. Te darás de cara con la medida panameña del tiempo

Los panameños tenemos la costumbre de llegar tarde a todos lados. Salimos con el tiempo justo y cuando «el tranque hace que lleguemos tarde», nos lamentamos. Pero no dejes que eso te espante porque tenemos muchas otras virtudes, así es que la próxima vez que tu amigo panameño quede contigo a una hora específica, concédele 30 minutos de cortesía.

9. No todos los panameños sabemos bailar salsa ni nos gusta el reggaeton

¡Qué va! Y no se te ocurra sorprenderte. Ni a todos los panameños se nos da bien bailar, ni todos disfrutamos escuchando esos géneros musicales. Me halaga que en otros países se piense que por ser latinos venimos con el tumba’o en la sangre y que nuestros genes incluyen el cromosoma del ritmo, pero por decepcionante que suene, no todos somos así.

10. Prepárate para conocer los Carnavales

Así sea que tu amigo panameño tenga años de no carnavalear, si lo visitas durante esa época, prepárate para vivir los culecos, bailar al ritmo la murga, aprender qué es un topón, deslumbrarte con los carros alegóricos y la belleza de las reinas y disfrutar de la fiesta por excelencia del panameño. Tu visita será la excusa perfecta para que tu amigo se reencuentre con los Carnavales y de paso le permitas mostrarte orgulloso esta enorme fiesta.