Foto: Eduardo Robles Pacheco

1. Dios existe

Solo su existencia puede explicar que haya tan pocos accidentes de tráfico con el estado de las carreteras y la conducción temeraria que aquí se practica.

2. Hay seres superiores

Estos seres son los conductores de los transportes colectivos, conocidos como chicken bus. Estos buses inspirados en los transportes escolares americanos de los años 70 transforman a personas normales el superhombres. Cuando se ponen al volante, estos gladiadores de la carretera son capaces de circular por dirección contraria, tomar curvas a velocidades imposibles y, lo que es más increíble aún, meter un camión de cuatro metros de ancho por espacios de dos metros sin rozar nada.

3. Hay un fractura social imposible de cerrar

Guatemala está dividida en dos bandos: los que siguen al Real Madrid y los que siguen al F.C. Barcelona. La presencia y exhibición de los símbolos de ambos equipos es permanente en el país y en función de quién haya hecho mejor temporada, las camisetas y escudos del mejor del año se impondrán por las calles.

4. Es el peor sitio del mundo para reencarnarte en pollo

La comida rápida tiene nombre de pollo. Pollo Campero, Pollo Pinulito, Pollo Rápido, Pollo Granjero… son algunas de las cadenas y franquicias de restaurantes de pollo frito. Todas tienen dos cosas en común. El mismo menú y la misma imagen corporativa: un pollito sonriente sosteniendo un bandeja con un pollo descuartizado.

5. No se va al bar, se va a la Iglesia

En Guatemala no hay bares, hay iglesias. Por todos los lados, en todas las esquinas y una junto a la otra. Como con los bares, puedes elegir tu estilo favorito. Las que más se llevan son las evangélicas, aunque también las hay católicas y también adventistas, pentecostales, mormónicas… Da igual dónde vayas a vivir, seguro que tienes una iglesia debajo de tu casa con sermones hasta altas horas de la noche.

6. El quetzal… lo verás y no lo verás

El quetzal, ese pequeño pájaro de cola larga es el símbolo del país. Vas a encontrarlo en el escudo de la bandera, en los billetes (de hecho la moneda nacional es “el quetzal”), en todas las instituciones, en la imagen corporativa de de cientos de compañías… pero nunca verás uno vivo y en libertad, ni siquiera en el Biotopo del Quetzal donde se supone que más abundan.
Si preguntas a los guatemaltecos si alguna vez han visto uno, serán muy pocos los que digan “yo creo que vi uno una vez, pero no estoy seguro si fue un quetzal u otro pájaro”.

7. Necesitarás un “pedidor de turistas”

Muchas veces en entorno engaña. Piensas que en un pueblo pequeño sin apenas visitantes un niño o una noble anciana maya no serán capaces de valerse de las mañas del turismo depredador para sacarle más dinero al extranjero. ¡Craso error! Todo vendedor de algo dispone de un radar que se activa automáticamente cuando está ante un extranjero y sube el precio de su producto.

De ahí que la mejor inversión sea contratar un “pedidor de turistas”, una persona local que pida por ti a cambio de un porcentaje de la plusvalía no cobrada. Turismo sostenible que emplea personal local.

8. Los lancheros del Lago Atitlán tienen un leguaje propio

Cuando preguntes a un lanchero del Lago Atitlán cuanto tiempo tarda en salir el barco, siempre y en cualquier circunstancia te dirá que salen en 10 minutos. Es la forma que ellos tienen de decirte “saldremos cuando la lancha se llene, así que ponte cómodo que te queda por lo menos una hora”.

9. Lo tradicional y lo moderno están fusionados

Una de las más bellas estampas son esas nobles mujeres mayas, con pelo cano, cara curtida por los años, vestidas con un elegante huipil, falda y faja de tejido maya, utilizada para guardar el smartphone con funda de Micky Mouse

10. Los perros son tu nuevo animal favorito

Las calles de Guatemala están llenas de perros abandonados que han aprendido a hacer vida en la calle y como la calle enseña mucho, han aprendido de psicología. Como mires a los perros a los ojos te devolverán una mirada dulce y tierna que se clava como cuchillos. Nunca vi perros tan mansos a pesar del aspecto fiero de muchos de ellos.