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10 costumbres españolas que perdí al mudarme a Argentina

Argentina
by Míriam Magu 12 Sep 2016

Cruzar la calle tranquilamente

Aunque el semáforo de peatones esté en verde, no haya ni un coche a 50m vista y estés ante un apocalipsis a lo Walking Dead, mira la carretera tres veces, reza un padre nuestro y corre para cruzar la calle sin que te griten o te toquen el claxon.

Ver fútbol sentada

Seas o no futbolero, celebra cada gol saliendo al balcón con un grito semejante a “¡Goool! ¡Vamos carajo!”, como si te hubiera tocado la lotería. Consejo: elige un edificio donde sean del mismo equipo que tú o prepárate para un amplio abanico de insultos. Si no eres futbolero, disimula y levántate del sofá señalando el televisor gritando cuando hagan falta a un jugador. Así pasarás desapercibido.

Ser puntual

Al menos en Córdoba, los relojes siempre van atrasados unos 20 minutos aproximadamente. Pídete dos cafés cuando hayas quedado con alguien. Uno para esperar y el otro para cuando llegue tu amigo con la frase: “¿Hace mucho que llegaste?”.

Tomar calimocho

En el menú de bebidas tenemos Fernet, Fernet o Fernet. Cada fiesta, juntada o asado será motivo para llenarte el hígado de esta combinación amarga de hierbas y siempre, SIEMPRE, con Coca. Consejo: nunca le digas a un argentino que te prepare un Fernet fuertecito o prepárate para rodar tu propia película “Resacón en las Vegas” versión cordobesa.

«Coger» objetos, animales o transporte

No preguntes jamás, nunca, ¡NEVER! dónde puedes coger un taxi o le digas a un desconocido que coges el perro para llevarlo al parque a pasear. Malas miradas o la cárcel pueden ser el desenlace de tus palabras.

Llamar a mis amigos “tío”

Bro. Man. Capo. Ídolo. Amigo. Hermano. Papá. Genio. Elije cualquier expresión anterior para saludar a un chico, el tío se queda sólo en familia. Si eres una chica, no te tomes a lo personal que te digan Flaca/Flaqui, Gorda/Gordi o te tirarás de los pelos con todas las dependientas y camareras.

Ahorrar

Compra un cerdito pequeño de cerámica, ten paciencia, alégrate cada vez que pongas una moneda en el pobre animalito con la barriga vacía y después de 4 años y medio, a lucir tus nuevas gafas de sol. Del chino, obviamente.

Que me llamen por mi nombre

Por simple o normal que sea tu nombre, siempre tendrás un apodo o una abreviación terminada en “i” o “u”. Míriam pasará a ser Miri, Mimi, Miru, Mimu. Para los confianzudos, la terminación variará a “uchi”. Mimuchi o Miruchi.

Llevar paraguas

Llueva, chispee o se avecine el diluvio universal, el paraguas solo te servirá en el caso que quieras imitar a Rihanna en su videoclip. Tómatelo con calma al estilo de “I’m singing in the rain”, encuentra un techo que compartir con desconocidos que te hablarán de lo loco que está el tiempo o sal de casa con el bañador puesto.

Bailar rumba

La cumbia y el cuarteto serán el único ritmo que moverán tus caderas. Si aplaudes o mueves los brazos a lo flamenco, pensarán que tomaste demasiado Fernet o empezará el interrogatorio de dónde eres y seguidamente te cantarán un tema de Sabina.

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