Foto: José María Mateos

1. En México te haces una salsa roja con jitomates, en España la haces con tomates.

Y para algunos mexicanos, como yo, esto es confuso porque para nosotros el tomate es verde. Al final te acostumbras a llamarle “tomate” porque cada vez que dices jitomate el dependiente se ríe en tu cara.

2. Un mexicano en México simplemente sube o baja, pero en España sube para arriba y baja para abajo.

Y no hay nadie que te corrija con el típico “ni modo que entre afuera”. Sigo sin entender por qué pero aquí es normal usar esta redundancia (aplica también para entrar adentro y salir afuera).

3. En México, al mexicano se le antojan unos tacos, en España “le apetecen”.

“Apetecer” es un verbo que me encanta y que uso con mucha alegría: “hoy me apetece ver una película”, “¿te apetece acompañarme?”. ¡Uf! Qué bonito suena.

4. Un mexicano en España puede coger su chaqueta… en México… en México no hacemos esas cosas.

5. En México atascas tu torta con todos los ingredientes posibles, en España sólo le pones un ingrediente.

Lo más difícil es acostumbrarse a comer bocadillos o entrepanes con sólo unas rebanadas de jamón y aceite de oliva. ¿Dónde quedaron: la mayonesa, el quesillo, la cebolla, el jitomate, los chipotles, las salchichas, el aguacate, la milanesa empanizada y la mantequilla?

6. Un mexicano en México jala una puerta, en España tira de ella.

He presenciado gente que ríe a carcajadas cuando les enseño que los letreros de las puertas en México dicen Jale/Empuje. Cuando me dicen que “tire la puerta” lo único que pienso es patearla para derribarla como en las películas.

7. Un mexicano en México cucharea, apapacha y hace piojito, en España sólo abraza.

Eso solo confirma que corre sangre caliente y que tenemos una gran capacidad de consentir a nuestros seres queridos.

8. Un mexicano en México le pone limón a toda su comida, en España le pone aceite de oliva.

Y es que muchas veces la dificultad de encontrar un limón en casa de tus amigos e incluso en los restaurantes es grande. Pero eso sí, tendrás a la mano un poco de aceite de oliva. Pronto te acostumbras a usarlos para todos tus platillos. ¡Discúlpanos limón por tan grande traición!

9. Un mexicano en México le dice: wey, cabrón, brother, manito, carnal o pendejo a sus amigos, en España les dices tío.

Y lo mismo aplica para un montón de expresiones que modificas para poder ser entendido por los demás. Olvídate de usar palabras y expresiones como: chamba, rola, chingón, órale, no mames, qué padre, etcétera y vete acostumbrando a incluir en tu vocabulario: flipar, curro, gilipollas y móvil.

10. En el bello país tricolor, un patriota se esmera por mejorar su pronunciación del inglés. En España se pronuncia tal cual güifi, espiderman, güasap, etcétera.

Parece ser que pronunciar correctamente puede confundirse con un aire de presunción o petulancia. Pos ni modo, “a la tierra que fueres…”