CUANDO HAGO UN REPASO DE MI VIDA, lo que recuerdo con más lucidez son aquellos momentos que tuvieron lugar en la naturaleza. Llegar al refugio de Bear Mountain en medio de una lluvia helada y cristalina. Un lanzamiento perfecto, suspendido en el tiempo, de uno de los grandes saltos del río Overflow Creek. Hacer snowboard en campos de nieve primaverales en el Parque Nacional de las Montañas Rocosas. Abrirme camino a través del Valdiviano, un bosque remoto en la Patagonia. Remar en mi tabla de surf antes del amanecer en El Salvador, sintiendo el contraste entre el aire aún frío y el océano cálido como una tina.

Mucho de nuestra vida diaria sucede puertas adentro, con preocupaciones insípidas que nos distancian de nosotros mismos. La naturaleza tiene una forma especial de eliminar esas preocupaciones, de demandar nuestra atención profundamente. Es que ella tiene, después de todo, la última palabra.

La naturaleza está llena de enseñanzas que podemos tomar de ella, enseñanzas que pueden aportarnos conocimiento e inspirarnos en nuestra vida diaria. Después de tres décadas de acampar, remar, surfear y hacer snowboard, -y de sentirme mejor, más en mi lugar, más en casa haciendo esas cosas que en cualquiera otra actividad-, aquí están algunas de las enseñanzas que rescato:

1. La vida es enrevesada.

Las líneas más rápidas son las curvas. Crédito de la imagen: Bryce Bradford.

No hay líneas ni ángulos rectos en la naturaleza. Todo es una ola, una curva, un camino sinuoso. Los ríos, mientras disipan su energía a través de planicies de inundación, forman cursos serpentinos. Todo es ida y vuelta, se mueve de un lado a otro. Esa es la manera en la que descendemos montañas o nos aceleramos en una ola o sorteamos remolinos en un rápido. Es así como escalamos pendientes empinadas.

No te preocupes si tu vida diaria parece no tener un orden. Si pruebas una cosa y después otras. Si te mudas de un lugar del país al opuesto. Si estás indeciso sobre tu carrera profesional, sobre tus relaciones personales, sobre todo. Este es el modelo que nos ha dado la naturaleza. Supéralo navegándolo.

2. Se supone que trabajemos.

Crédito de la imagen: Robin McConnell.

Todo en la naturaleza está en constante movimiento, siempre trabajando. Incluso cuando los animales y las plantas están hibernando, ese descanso es un tipo de medida activa de conservación de la energía.

El trabajo más primordial de todas las criaturas es el de procurarse alimentos. Y como tales, nosotros los humanos tenemos una capacidad de trabajo mayor de la que nos damos cuenta. Nuestros cuerpos están hechos para caminar decenas de kilómetros cada día, año tras año.

Recuerda esto cuando estés procrastinando en tu escritorio.

3. Cuanto más se esfuerza una cosa, tanto más se fortalece (o lo que no te mata te hace más fuerte)

Pino longevo “Methuselah”. Crédito de la imagen: Chao Yen.

El organismo más viejo de la Tierra conocido por el hombre es el pino longevo, el cual puede vivir más de 5000 años. Retorcidos y con pinta de atrofiados, grotescamente marcados por el viento y con pinta de medio-muertos, crecen cerca de la línea arbórea en las montañas Rocosas y la cadena de Sierra Nevada, en un medio ambiente alpino hostil con condiciones extremas durante la mayor parte del año.

¿La enseñanza? Atravesar dificultades no es algo malo; es la base de la vitalidad.

4. El estrés antinatural destruye la vida.

Crédito de la imagen: Dylan Luder.

Al mismo tiempo, se trata de encontrar el equilibro. El exceso de estrés mata, ya sea en el caso de un río contaminado o del torrente sanguíneo. No hay mayor evidencia de esto que en las cuencas de agua. Represas, aguas estancadas, sedimentos hechos de vertidos agrícolas, cambios en la temperatura y la composición química: estos efectos a menudo son olvidados porque no son vistos, excepto por aquellos que remamos, pescamos o simplemente disfrutamos de recorrer senderos que siguen al camino trazado por los cursos de agua.

No hay nada más bello (y de manera creciente, más raro) que un río limpio, que corre libremente desde su naciente hacia el océano.

5. La naturaleza tiene una capacidad increíble de regenerarse.

Lo que la naturaleza siempre privilegia: la pureza y la libre circulación. En la imagen se observa el río Baker en la Patagonia Chilena, el más largo en ese país. Imagen: Magical World

Y a pesar de todo, mientras se hace un enorme daño al medioambiente, es impresionante la capacidad de recuperación que tienen algunos lugares. Los proyectos de remoción de represas hidroeléctricas en Estados Unidos son un gran ejemplo, como es el caso del río Elwha en el estado de Washington o el río Penobscot en Maine. Ni bien las represas dejan de existir, el sedimento empieza a ser transportado río abajo, los viejos lechos del río se llenan nuevamente y el balance de la vida acuática vuelve a la normalidad.

¿La enseñanza? Nuestros cuerpos pueden comportarse de la misma manera. Haciendo ejercicio y llevando una dieta equilibrada es posible no sólo disminuir la presión sanguínea y la acumulación de plaquetas en las arterias, sino también revertir los efectos de esas patologías en el cuerpo.

6. La comunicación lo es todo.

Crédito de la imagen: La PrimmaDonna.

Todos los seres vivos están en un estado de comunicación perpetua, ya sea simplemente registrando información (como por ejemplo, la luz solar, la temperatura, etc.) o de hecho emitiéndola a través de sonidos, olores y colores. Una investigación reciente (2013) demostró que los delfines pueden recordar el llamado de uno de sus compañeros hasta después de 20 años de haberse visto por última vez. Experimentos hechos por científicos forestales durante décadas han demostrado que los árboles y las plantas se comunican unos con otros a través de feromonas.

Las personas “modernas” recién estamos empezando a comprender a partir de la ciencia algo que, irónicamente, comunidades a las que llamamos “primitivas” han sabido entender casi de manera innata por miles de años: esto es, que todo lo vivo está conectado y se comunica. ¿Estás escuchando con atención? No sólo a aquellos en las redes sociales, en los recitales, en las páginas web y las revistas, ¿estás escuchando a las personas que están a tu alrededor, en lugar al que llamas hogar?

7. Salirse del sendero siempre es más difícil que seguirlo.

Crédito de la imagen: t r e v y

Si alguna pasaste tiempo en la nieve –caminando, esquiando, abriéndote paso en nieves profundas– sabes que salirse del sendero siempre es más difícil que seguirlo.

Hay en esto una metáfora obvia para lo que sea que elijas hacer en la vida. La originalidad siempre trae dudas, recelo, dificultades. Las personas suelen tener miedo y desconfianza de aquello que jamás han visto, oído, experimentado o siquiera leído al respecto. Avanza de todos modos.

8. La naturaleza funciona siempre de manera gradual.

Aprender a remar: empieza por aprender a darte vuelta en una pileta o un lago, luego haz lo mismo en aguas tranquilas y practica tus vueltas antes de pasar gradualmente a los rápidos.
Crédito de la imagen: y_katsuuu.

En la naturaleza todo se trata de “transiciones”. Los peces pequeños sobreviven quedándose en aguas poco profundas y espacios restringidos en los que los peces grandes (que podrían comérselos) no entran. Luego, al crecer, se mudan a aguas cada vez más profundas. Toma esto como modelo para entender la progresión de lo que sea que quieras hacer –escribir, hacer kite-surfing, viajar, dibujar, remar-, es decir, copia el modo gradual en el que funciona la naturaleza. No se trata de convertirse en un experto sobre un tema de repente. Se trata de ir progresando.

9. La naturaleza es eterna.

Crédito de la imagen: Chez Eskay

El ciclo de la vida es real. Cuando llegues a ser mamá o papá, y un día te encuentres a ti mismo explorando un bosque con tu hijo, es probable que experimentes un extraño sentido de dualidad: estarás en el rol de maestro o protector y al mismo tiempo sentirás que no ha pasado un día desde que eras un niño y exploraste la naturaleza por primera vez.

La naturaleza es el igualador máximo. Hace que el tiempo se curve hasta formar un círculo.

10. Todo es naturaleza.

Crédito de la imagen: Photo Extremist

Es fácil pensar en la naturaleza como lo que está “allá afuera”, como puntos verdes en el mapa. Considerarla solamente como una suerte de tierra salvaje. Pero todo proviene de la naturaleza: la energía y la materia, la salsa barbacoa, las tortas de cumpleaños, la puerta de entrada a tu casa, la música de Chopin. Sólo es necesario que empecemos a verla alrededor nuestro.

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