Foto: Eleazar

1. No patear como si no hubiera un mañana

No esperes ver tres cosas de Madrid y caer rendido porque quizás no es, como otras ciudades, la más bella del baile. Para apreciar los encantos de la capital de España es necesario pasear mucho e ir más allá de la fachada. Recorrer el «Madrid de los Austrias» no será lo mismo sin pasar por las pequeñas callejuelas que lo componen, como la calle del Codo; como tampoco conocer el barrio de Las Letras sin leer todos y cada uno de los versos de antiguos literatos en el suelo; o El Retiro sin explorarlo y acabar en la Cuesta del Moyano.

2. No irte de cañas

Venirte a Madrid y no irte de cañas es como no probar la sidra en Asturias, el marisco en Galicia o un salmorejo en Córdoba. Casi una religión, es sin duda la actividad de ocio más común en la capital. Difícil es que no encuentres un establecimiento donde ponerlo en práctica. ¡Hay cientos! Yo creo que cuanto más tradicional, mejor.

3. No sentir su aire castizo

Para sentir el aire de castizo de Madrid lo mejor es visitar el barrio de Chamberí, cualquier bar de barrio o un Museo del Jamón de los que hay repartidos por el centro, por ejemplo. Es difícil de explicar, pero el carácter de esta ciudad es entre campechano y chulesco y tratar bien a la gente de fuera es una de sus señas de identidad. Por eso, procura hablar con su gente y disfrutar de su amabilidad.

4. No visitar sus barrios más emblemáticos

En Madrid hay monumentos, parques y museos. Pero una visita se quedaría coja sin pasear por sus barrios más emblemáticos: Lavapiés, Malasaña, Chueca, La Latina o Huertas. En ellos hay muchísima oferta de ocio e invitan a disfrutar de sus bares, tiendas y terrazas, si el tiempo acompaña. ¡Son una pasada y siempre encierran sorpresas!

5. No pedir referencias de lugares que deberías conocer sí o sí

Las ciudades se suelen conocer poco a poco; por eso tal vez si viajas a Madrid sin referencias todo sea peor. Déjate aconsejar por un madrileño natural o de adopción, que seguramente te recomiende la chocolatería San Ginés para comer unos buenos churros con chocolate; la librería La Central para perderte en una preciosa librería y papelería y después tomarte algo en su moderna cafetería/restaurante; o algún bar molón como La China Mandarina, La Maricastaña o La Libre.

6. Empeñarte en ir a Sol todo el rato

Supongo que es la referencia turística de la ciudad y por eso la gente se imagina que mola tanto. Sol; la plaza de las Campanadas; quizás también eso influya. Pero aunque es una plaza siempre llena de gente y con mimos o actuaciones callejeras que pueden alegrarte el día… ¡Sol está demasiado masificado como para abusar!

Quedarte en Sol no te daría una imagen real de Madrid. Así que recuerda: hay mucho Madrid más allá de Sol.

7. No disfrutar de su cielo

«El cielo de Madrid». Dime que nunca nadie te ha hablado de él. Si obvias la contaminación, entenderás que el clima de Madrid se presta a unos cielos encantadores y, con ellos, a que se pueda venerar el momento del atardecer. Recomendación: verlo en el Templo de Debod o en el Parque de las Siete Tetas, algo alejado, pero con unas vistas espectaculares de la ciudad.

8. No perderte por sus mercados

San Miguel, San Antón, San Ildefonso, San Fernando, Antón Martín, de La Paz… y muchos más son los mercados que han proliferado en Madrid en los últimos tiempos. ¡Hay muchísimos! Y es que tanto estéticamente como en la oferta culinaria y el gran ambiente que tienen son irresistibles. ¡Mejorarán sin ninguna duda tu experiencia!

9. No tomar perspectiva de la ciudad con unas vistas de escándalo

Como dije antes, es difícil sentir por Madrid un flechazo, pero es sin duda fácil apreciar sus encantos. Por eso sería un error no dedicar un rato a tomar perspectiva de lo visitado y reflexionar sobre los atractivos de la ciudad, disfrutando a la vez de una vista general de la urbe.

Para ello, lo mejor sería ir a un sitio con vistas del resto de Madrid, como por ejemplo los dos lugares que apunté para ver el cielo, como son el Templo de Debod o en el Parque de las Siete Tetas. Pero si el tiempo acompaña, podemos ir a una de las terrazas que además de ofrecerte estas vistas, te permiten tomar algo mientras lo haces. La azotea del Círculo de Bellas Artes, del Palacio de Cibeles o algunos hoteles como el Urban.

10. Ir a un bar y pedirte la última

Recuerda: en Madrid siempre te tomas penúltima caña; la última no existe. La última son los padres.