Foto: RyanMcGuire

1. «Mujer tenías que ser».

Hay multitud de situaciones en las que las mujeres, por el puro y simple hecho de ser mujeres, cometen un error y no pueden ser competentes. El mismo error, cometido por un hombre, puede tener mil explicaciones humanas, pero ninguna referencia a su hombría. Pensar que la habilidad, por ejemplo al conducir, tenga que ver con cromosomas, dice mucho de algunas inteligencias, o falta de ellas.

2. Puta. Hija/o de puta. Me cago en la puta, etc…

Y, al fin y al cabo, todo lo referente a putas, porque lo primero que una mujer recibe como insulto en cualquier situación es “puta”. Este control obsesivo sobre la libertad sexual de las mujeres y la autogestión de su propio cuerpo, trae de cabeza a una gran parte de la masculinidad del planeta. Por no mencionar que en realidad cuando se quiere insultar a alguien con esta expresión, realmente el insulto se desvía hacía la madre de esa persona, totalmente injusto se mire por donde se mire.

3. Echarle huevos o cojones

España es muy de sus cojones: “tener cojones”, “echarle cojones”, “por mis cojones” o “me chupa un cojón y medio”, “hago lo que me sale de los cojones”, etc… Los cojones, como una extensión intelectual, moral y de conducta de todo hombre, son una imagen de lo más grotesca. Chicos, ¿en serio me estáis diciendo que sin testículos no os quedaría nada? Ni cabeza, ni corazón, ni palabras, ni gestos, ni valor, ni valía, ni razones, ni motivaciones… ¿nada? ¿En serio todo se reduce a dos bolas pellejudas y colganderas entre las piernas? Hay que quererse más.

4. Solterona

Mientras la solterona tiene el estigma y la carga subjetiva de ser fea, insoportable o haber tenido alguna “tara” para que ningún hombre haya querido quedarse con ella –como si de un objeto se tratase –, el solterón puede ser “de oro” y seguro que es un tipo que disfruta de un tipo de libertad que parece estar vetada a las mujeres. A ver, atención, solo lo voy a decir una vez, ¿me estáis escuchando todos y todas? ¿Soltera? Sííííí, ¡gracias!

5. Llorona, nenaza

Pues sí, a ver si lo aceptamos de una vez: los hombres también lloran, necesitan expresar sus emociones y no que se les trate de “nenazas” si demuestran la sensibilidad natural que viene asociada a cualquier ser humano.

6. «Esto es un coñazo»

Que viene a decir que esto es un rollo, que es pesado… Viniendo de la palabra coño, ¿cómo podría ser si no? Pero ojo, que si algo es cojonudo (de cojones), ¡es lo más! Raro pensar que sean los genitales los que deciden lo que se debe de sentir en una situación cotidiana.

7. «Tienes que hacerte respetar»

Esto siempre a las niñas, porque los niños, por el hecho de nacer machos, ya son respetados. Son las mujeres las que tienen que hacerse respetar, porque los hombres, criados como malas bestias, no tendrán la educación ni el tacto suficiente para respetar por ellos mismos.

8. Zorra, perra y loba

A ver si lo pillo… Zorra es una chica muy puta, pero zorro es un chico inteligente y sagaz. Perra es puta y mala –sí, ambas a la vez y al mismo tiempo–, pero perro hace referencia a la vagancia del hombre, mucho más relajada sin duda. Por último loba es una buscona — otra palabra que se las trae–, mientras lobo es sinónimo de astuto. ¿En serio? ¡Dejen a nuestra fauna en paz!

9. «Se te va a pasar el arroz»

Hace referencia al límite de edad para “cazar” marido y tener hijos, como si tener hijos fuese el objetivo exclusivo y absoluto de toda mujer en la vida. No sabía que fuésemos un producto, con código de barras impreso en el culo y con las fechas de caducidad impresa en las tetas.

10. «¡Qué mandona!»

En el caso de que sean las chicas quienes tomen decisiones y repartan órdenes, no está bien visto; la mujer acata. Pero si se aplica a los chicos, se transforma en una cualidad positiva, el que tiene don de mando, el líder, el jefe.