Crédito: Gabriel Flores Romero

1. No nos hables de manera directa.

Es cierto que el mexicano tiene fama de cantinflear y darle vuelta a las cosas con tal de no parecer grosero o descortés. Pues Sonora es la excepción a esta regla. Al sonorense le gusta que le digan la neta. Si no te gusta algo, dilo, si te gusta, también. Si estás de acuerdo o si no, mejor expresarlo, nadie se va a enojar sino todo lo contrario. Pocas cosas nos molestan más que el hecho de que alguien nos diga una cosa y acabe haciendo otra.  ¡Sinceridad ante todo!

 

2. Actúa como si hubieras llegado a un campo de guerra.

Si dentro de tu cabeza todo sonorense es narco y crees que caminar por las calles de nuestro estado es como vivir un capítulo de El Señor de los Cielos, mejor ni vengas.

 

3. Critica o compara los tacos de carne asada, los dogos o los mariscos con los de otro estado.

Cada lugar tiene sus encantos, pero los sonorenses disfrutamos particularmente compartir con los demás nuestras delicias gastronómicas. Criticar nuestros sacrosantos tacos de carne asada, dogos o mariscos, o decir que los de tal o cual ciudad son mejores frente al amigo sonorense que te invitó de buena fe a probarlos, no sólo es grosero , sino insensato.

 

4. Dinos provincianos y pide quesadillas con queso.  

A menos que seas Chabelo, no, no somos tus amigos de provincia. El término nos parece peyorativo y en Sonora estamos muy orgullosos de nuestras raíces y de lo que nuestro estado ofrece en términos sociales, culturales y turísticos.  Nos encabrona que nos menosprecien frente a ciudades más grandes. Ah, y las quesadillas en Sonora llevan queso,  fin de la discusión.

 

5. No te quejes del calor.

Por extraño que parezca, vivir a altísimas temperaturas nos hace sentir especiales y fuertes, una especie de raza invencible capaz de soportar condiciones extremas, eso sí, con el aire acondicionado a tope. Si vas de visita a Sonora en julio y dices que el calor “ni es pa’ tanto”…  no tendrás muchos amigos.

 

6. Mira como perro hambriento las piernas de una sonorense.

Debido a las altas temperaturas, las sonorenses solemos salir a la calle en shorts y faldas cortas con toda la libertad y naturalidad. El look playero es básico para soportar el calor del verano y, por la misma razón, los hombres están acostumbrados a ello. Si vienes de otro estado y esto te genera sorpresa, mejor disimula. Si eres sorprendido por alguna mujer viéndola como idiota, no esperes que baje la mirada apenada… existen altas probabilidades de que camine hacia ti a preguntarte en la cara si se te perdió algo. Y si se te ocurre piropearla con alguna expresión vulgar, no esperes menos que una bofetada (y bien merecida, si me preguntas).

 

7. Quéjate de lo poco que hay que hacer.

Ciertamente la oferta cultural y de entretenimiento en Hermosillo no es la misma que en Guadalajara o CDMX, pero si decides ponerte en plan de superioridad chilanga (porque para el Sonorense todo lo que hay al sur de Sinaloa es chilango), te perderás la oportunidad de recorrer las dunas del desierto en moto, pasar el día disfrutando el mar azul de San Carlos o la tarde con una buena carne asada y una hielera de cervezas en compañía de algunos de los amigos más cotorros y buena onda que llegarás a conocer.

 

8. Piensa que estamos enojados por hablar fuerte…

O pero aún, ¡pídenos que no gritemos! Los sonorenses somos efusivos en el trato y tenemos voz fuerte. Esa es nuestra manera de expresarnos. Que llegue algún modocito de otro estado, con su acento cantadito a decirnos que no gritemos no nos hace mucha gracia.

 

9. No nos creas cuando decimos que nuestra comida es DELICIOSA.

Por alguna razón la comida de estados como Puebla, Oaxaca y Yucatán es mundialmente reconocida, pero a nuestro arte gastronómico se le hace poca justicia. Mejor llegar con buena actitud y dejar que tus amigos sonorenses te lleven de la mano a vivir una de las mejores experiencias culinarias de tu vida. Al final, no tendrás dudas.

 

10. Confúndenos con sinaloenses.

Sí, a algunos nos gusta la banda y compartimos importantes lazos culturales y familiares con la hermana república de Sinaloa, pero hay sonorenses que nada tienen que ver con el estado vecino y pueden tomarse muy a mal que los encasilles. Sobre todo si tu encasillamiento se trata del estereotipo “fierro pariente”, que de entrada a muchos sinaloenses les molesta. Y aquí me atrevo a hablar también por ellos, porque la gran mayoría (de sonorenses y sinaloenses) no tenemos nada que ver con el Chapo y no nos enorgullecen las balaceras épicas ni celebramos la violencia.  

 

Bonus: Critícanos por tomar Tecate Light.

Imagina que la temperatura promedio durante el verano es de 45 grados, ¿se te antoja una Stout? En Sonora la cerveza se toma como agua para aguantar el calor y entre más ligera, mejor.