La gastronomía es esa parte de la cultura de un lugar que no se puede no conocer cuando vamos de viaje, pues si no probamos la comida local, nuestro viaje estaría incompleto. Por lo tanto, te invito a que pruebes la gastronomía almeriense, que la conozcas y si te atreves, cógete las recetas y haz tus propios platos. Eso sí, a la hora de degustar y de experimentar en tu cocina no cometas los siguientes pecados pues el plato no sería lo mismo.

1. Hacer migas sin harina de sémola

Empezamos por uno de los platos estrella de la provincia, sobre todo en los días de lluvia, las migas de sémola. Sí es verdad que en muchos otros lugares las migas se suelen hacer de pan o mezclando diferentes harinas, pero unas migas cien por cien almerienses se hacen con harina de sémola, y aquí es donde radica la diferencia. Por eso, a veces, cuando estamos fuera, nos es difícil encontrar este tipo de harina para hacer este plato. Para la guarnición puedes elegir a tu gusto, pescado, embutidos, uvas… pero la harina, que no se te olvide: ¡que sea de sémola!

2. Los fideos con carne

Contra gustos no hay nada escrito, pero ¿fideos con carne? Si vienes a Almería o decides cocinar unos fideos almerienses a la cazuela, por favor, que sean con pescado y marisco. Es casi un sacrilegio hacerlos con otra cosa, pues estarías rompiendo la esencia y las raíces del plato. Este plato es muy típico también por todo el levante español y por lo general te lo vas a encontrar con pescado y marisco por su cercanía a la costa.

3. Patatas en ajopollo sin almendras

Este plato muy sencillo de hacer y muy tradicional en Almería, también es conocido como «caldo con almendras». De aquí viene lo que te estoy diciendo. Como comprenderás a un caldo con almendras no pueden faltarle las almendras. Pues sí, pues hay gente que lo hace rompiendo con la costumbre más arraigada de este plato. Pecado casi mortal. Por otro lado, atención, no te lo pierdas: aunque pueda parecer que lleva pollo, no lo lleva. Hay gente que sí le echa, pero la receta más tradicional es con ajos, tomate, pan frito, almendras, patatas, azafrán y un huevo poché (para los más modernos) o uno cuajado, pero de pollo nanai de la China.

4. No probar los gurullos con conejo o con perdiz

Si vienes a Almería, no te vayas a marchar sin probar este plato tradicional con sabor a campo. Aunque a mucha gente le echa para atrás la carne de conejo o la de perdiz, es un plato muy sabroso y aromático ya que además lleva especias como el tomillo que le dan ese sabor a monte que te estoy diciendo. En muchas casas y bares este plato también lleva caracoles. Ah, intenta probarlo con los gurullos artesanos hechos a mano como se hacía en antaño, ¡ya verás como te gusta!

5. No probar las gachas con caldo de pimentón

Otro plato muy típico y con varias versiones. El más tradicional consiste en hacer por un lado una masa bien consistente con harina de panizo/maíz, hay quien también añade un poco de harina de sémola en la mezcla, y por otro lado se elabora el plato tradicional de caldo de pimentón, llamado también caldo quemao. Después ambas elaboraciones se mezclan añadiendo a la masa, el caldo, resultando una mezcla un tanto extraña a la vista (de aquí que mucha gente rechace probarlas) pero muy sabrosas y peculiar en sabor. En otras ocasiones el caldo de pimentón también acompaña a las migas de sémola, así que toma nota de todas estas variantes.

6. Fusionar los postres tradicionales con la cocina moderna

Especialmente los de Semana Santa. A ver, que están muy ricos los borrachillos, los pestiños y los roscos de vino, entre otros dulces, con semillas de sésamo, aromas a naranja y/o limón, con sabor a café… Pero al igual que con otros platos, cuando queremos innovar estamos rompiendo toda la naturaleza del mismo y, peor aún, innovando y cambiando ingredientes no nos van a recordar a las cocinas de nuestras abuelas al dejar de lado los sentimientos de nuestra infancia. ¿Un borrachillo con aroma de café? No, gracias.

7. Anteponer tu dieta a un plato alpujarreño

Sí, la operación bikini es fantástica y maravillosa, pero es que el plato alpujarreño con su huevo frito, sus papas a lo pobre, su jamoncico, su morcillica, su choricico, sus longanicicas y sus pimienticos fritos, lo es más. Te lo digo en serio, es un pecado de los que te llevan al purgatorio el ir a La Alpujarra almeriense y anteponer tu dieta a esta exquisitez que gusta hasta a los paladares más puntillosos.

8. Ir a Fondón y no comprar mantecados Camp

Ir a Fondón y no comprar polvorones, mantecados o roscos de anís Camp es otro pecado grave digno de unas cuantas penitencias. Pero si lo que a ti te pasa es que no te gustan este tipo de dulces, ¡no te preocupes! También tienen los típicos soplillos (que debes comprar o en Fondón o en cualquier otro pueblo de la sierra que los hay en la mayoría de ellos), tortas de almendra, magdalenas clásicas, piononos, galletas… todo casero y rico rico para todos los gustos y bolsillos.

9. Irte de Almería sin haber ido antes de tapas

Ya te lo dije al principio, si vas a Almería y no pruebas la gastronomía local tu viaje estará incompleto. Porque los puntos anteriores hablan de platos, pero ¿qué pasa con las tapas? Recuerda que algunas tapas solo las vas a encontrar en Almería, por lo tanto, si te marchas sin catarlas tendrás otro pecado del que te tendrás que absolver. Algunas de las más populares son el tabernero, los caracoles en salsa, la carne con tomate, los chérigans…

10. Hacer comparaciones con productos de DO

Y, por último, muchos de nuestros platos llevan productos de la tierra con Denominación de Origen. Y a ver, que la DO no lo es todo, pero si la tienen los jamones de Serón y el tomate de La Cañada por algo será ¿no? Que otros jamones están muy ricos y otros tomates también, sí, pero si vas a Almería no nos los compares, pues queda muy feo.