10 películas que deberías ver antes de viajar a Argentina

Argentina
by Daniela Portas 8 Jul 2014

Nueve reinas (2000)

Dirigida por Fabián Bielinsky y protagonizada por Ricardo Darín y Gastón Pauls, cuenta la historia de dos estafadores menores, con estilos muy distintos (uno parece más canchero, más en control de las situaciones, el otro es más temeroso, más dubitativo) que se conocen y encuentran la posibilidad de llevar a cabo una estafa millonaria. La película, que empezó a perfilar a Darín como el actor más taquillero del país, apela a cierto imaginario construido alrededor de la llamada “viveza criolla”, es decir, esa picardía o intuición que se (nos) atribuye a los argentinos para sacar ventaja de determinadas situaciones. Puro prejuicio, obvio

 

Infancia clandestina (2011)


La última dictadura militar ha sido elaborada de muchas maneras por la cinematografía argentina, desde las películas más cercanas al fin del terrorismo de Estado, que cumplían una función de visibilización y denuncia, hasta las del Nuevo Cine Argentino, que se orientaron más bien a analizar las consecuencias sociales y ciertas aristas menos exploradas del Proceso. Definitivamente es un período muy importante de la historia argentina al cual podés acercarte a través del cine.

En este caso, la película dirigida por Benjamín Ávila es narrada desde la mirada de un niño, “Ernesto” (el nombre es falso, provisto por sus padres para no ser descubiertos), hijo de una pareja de militantes que vuelve al país después de exiliarse, en lo que se llamó la Contraofensiva, el retorno clandestino al país de los militantes exiliados para luchar contra el gobierno militar.

 

La historia oficial (1985)


Podríamos decir que esta historia empieza donde termina Infancia clandestina, a pesar de ser 26 años anterior. La protagonista (interpretada por Norma Aleandro) es una madre que empieza a sospechar que su hija adoptada es hija de desaparecidos y que su marido, militar, fue cómplice de la apropiación. Dirigida por Luis Puenzo (que produjo Infancia clandestina), fue la primera película argentina en ganar un Oscar y cumplió una función muy importante de concientización acerca de las atrocidades cometidas por el gobierno militar, entre ellas la apropiación por parte de militares de los niños y niñas nacidos durante el cautiverio de sus madres secuestradas en centros clandestinos de detención.

 

El secreto de sus ojos (2009)


Un policial ambientado en la década del 70 que gira en torno a la investigación de un crimen pasional. Dirigida por Juan José Campanella, el director “industrial” más importante del cine argentino en la actualidad, y, de nuevo, protagonizada por Ricardo Darín, es la segunda película argentina que ganó un Oscar, 24 años después que La historia oficial, y una de las más taquilleras de la historia del cine argentino.

 

Rapado (1991)


Para muchos fue la película que inauguró lo que se ha dado en llamar Nuevo Cine Argentino (NCA), una paradigma que llegó de la mano de una nueva generación de cineastas que empezó a romper con los cánones que dominaban hasta ese momento el cine nacional y puso en juego una forma diferente de contar historias. La ópera prima de Martín Rejtman (que es, también, un libro de cuentos) sigue a Lucio, un adolescente que se obsesiona con conseguir una moto igual a la que le robaron. Una idea de cómo era ser un adolescente de clase media en la Argentina neoliberal post-dictadura, por si te encontrás en alguna charla con alguien que hoy tenga 40.

 

La ciénaga (2001)


10 años después de Rapado, aparecía el primer largometraje de Lucrecia Martel, que le daría jerarquía inmediata como una de las directoras más prestigiosas del NCA. Ganadora de numerosos premios nacionales e internacionales, La ciénaga se sitúa en Salta, provincia del norte del país, donde Martel nació. Allí, dos familias emparentadas por las primas Tali y Mecha (Mercedes Morán y Graciela Borges, la primera, de clase media, y la segunda, de clase alta en decadencia) pasan los días del verano en una tensa calma en la que todo parece a punto de estallar. La película nos aleja un poco de Buenos Aires y nos abre la mirada a zonas del país menos vertiginosas pero no por eso más tranquilas.

 

Bolivia (2001)


El director Adrián Caetano ya había dado que hablar con su película Pizza birra faso (1998), en la cual retrata con total crudeza la vida marginal de un grupo de amigos en Buenos Aires en un contexto de crisis económica y fragmentación social muy profundo que se dio en la segunda mitad de los noventa. En este caso, sigue la historia de un hombre que emigra de su país, Bolivia, en busca de trabajo en la Argentina, y se ve expuesto a diferentes formas de violencia y marginación, mientras añora su tierra natal. Un acercamiento a un fenómeno que durante los noventa se profundizó mucho y que generó tanto riqueza cultural como conflictos y disputas identitarias.

 

Un año sin amor (2005)


Basada en la novela autobiográfica de Pablo Pérez y dirigida por Anahí Berneri, cuenta la historia de un joven escritor homosexual HIV positivo que, en su circulación por el ambiente gay de Buenos Aires, que era y sigue siendo muy movido, empieza a involucrarse en prácticas sadomasoquistas. La película transcurre a mediados de la década del 90, cuando la lucha contra el sida estaba en una etapa crítica y los primeros experimentos con el cóctel que más tarde revertiría la condena a una muerte segura estaban comenzando.

 

Historias extraordinarias (2008)


Del director Mariano Llinás, es una película ambiciosa, inusual en términos narrativos, dividida en tres partes o capítulos de 1 hora y media cada uno, con narración en off constante, entre otras particularidades que hicieron que marcara un antes y un después en la forma de hacer cine (también porque está realizada sin subsidios y con un presupuesto muy austero). Los personajes principales son tres, cuyos nombres no conocemos (se los llama X, Y y H) y que, sin conocerse ni cruzarse en ningún momento, comparten el hecho de verse envueltos cada uno en una situación inesperada, misteriosa y un poco (o muy) peligrosa que a su vez irá desplegándose para generar nuevas historias. El escenario elegido es la Provincia de Buenos Aires, la más grande y la más poblada del país.

 

Elefante blanco (2012)


Tercera película y última de esta lista protagonizada por Darín; en este caso, con dirección de Pablo Trapero, otro de los principales representantes del NCA.

La historia se sitúa en Villa Lugano, puntualmente en el asentamiento que rodea la monumental construcción inconclusa llamada “Elefante blanco”, un edificio que se suponía que iba a ser el hospital más grande de Latinoamérica y que nunca terminó de construirse. Para el caso de que quieras evitar el “turismo de la pobreza” pero aún así te interese conocer algunas de las problemáticas vinculadas a esta cuestión, la película sigue al padre Julián, un cura que trabaja en la villa. Retrata, de manera cruda pero sin golpes bajos, las complicaciones que implica el trabajo social bajo las presiones de los punteros políticos y los narcotraficantes, los principales actores que intentan dominar territorialmente en estos barrios.

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