1. Tal vez nunca vuelvas a tener esta oportunidad.

Teniendo en cuenta que no siempre que se quiere se puede dejar un trabajo, si se te presenta esta oportunidad, ¡te pedimos por favor que la agarres fuerte y que no la sueltes! La vida no siempre da segundas oportunidades y, si no tomas la decisión ahora, vas a arrepentirte toda tu vida. Piensa qué pasaría si lo dejas todo para viajar, ¿qué es lo peor que podría sucederte? Una vez que tienes en mente un plan B, realizar el plan A no te va a dar tanto miedo. El mundo es de los valientes, ya sabes…

Crédito: Joe Diaz

 

2. Viajar va a abrir tu mente…¡y tu cerebro no va a salir volando!

No hay ninguna duda de que el ser humano está repleto de preconceptos sobre el resto de la humanidad. Y no hay mejor manera de romper con ellos que viajando. Te darás cuenta lo diferente que es el mundo a cómo lo habías imaginado o a cómo te lo muestra la tele. Confirmarás cuán semejantes somos las personas, independientemente del lugar en el que hayamos nacido, la religión que profesamos o el estatus social que tengamos. Y esto te hará andar por la vida mucho más liviano y libre.

 

3. Te verás obligado a salir de tu zona de confort varias veces por día.

Llevar una vida normal implica que tu vida está regida por una serie de rutinas que te mantienen en tu zona de confort, en la que te encuentras siempre muy seguro y calentito. Hacer un viaje largo, por el contrario, te lleva a atravesar todos los días situaciones nuevas. Gente y culturas que no conocías, costumbres que hasta pueden resultarte chocantes y comidas que jamás te imaginaste que existían (¡¿comer insectos?!). Este será un gran aprendizaje, ¡puesto que tu zona de confort va a ampliarse a todo el mundo!

 

4. Cuando regreses, tu vida seguirá ahí.

No olvides ni por un momento que tu vida, cuando se acabe el viaje, seguirá donde estaba. Tu casa, tu familia, tus amigos, tu mascota…todos y cada uno de ellos te estarán esperando con los brazos abiertos. Aunque seguramente te identificarás con esta frase del gran Nelson Mandela:  “No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”.

 

5. Superarás tus peores miedos.

¿Miedo a volar? ¿Miedo a viajar solo? ¿Pavor a no entenderte con la gente? ¿Miedo a echar de menos a tu familia o a sentirte como sapo de otro pozo? Solo te harán falta unos días para superar todos y cada unos de estos miedos y darte cuenta como la mayoría de ellos son infundados.

Crédito: Josef Grunig

 

6. Comprenderás lo fácil que es vivir con poco.

Vivimos en una sociedad materialista. Vivimos en una constante en la que el dinero y las compras son parte habitual de nuestra vida. Viajando te darás cuenta que eres capaz de reducir tu vida a una mochila y que, probablemente, incluso te sobrará sitio para guardar algún que otro recuerdo del viaje. Cuando vuelvas a casa te aseguramos que mirarás de diferente forma ese armario lleno de ropa, zapatos y bolsos. 

Crédito: Bex Ross

 

7. Dejarás atrás cualquier timidez.

No hay mejor forma de hacer amigos que viajando. Por muy tímido que seas, te aseguramos que viajando te mostrarás mucho más extrovertido y mejorarás tu capacidad de hacer amigos, incluso aunque no conozcas el idioma. No hay nada como una sonrisa de oreja a oreja para empezar una amistad.

 

8. ¿Hace falta decirte que vas a descubrir lugares y culturas increíbles?

Vamos, ¡que el mundo es demasiado bello como para quedarse en casa!

 

9. Vas a darte cuenta de que viajar es menos caro de lo que imaginabas.

Siempre decimos que hay tantos viajes como viajeros y, por lo tanto, también hay tantos presupuestos como viajeros o viajes. Si quieres dar la vuelta al mundo en 25 días, tomando aviones de primera clase, es obvio que el viaje no será económico. Pero si por contra decides viajar despacio, disfrutando de los lugares, sin prisas, vas a llevarte una grata sorpresa: viajar es menos caro de lo que imaginas. Ofertas de vuelos, couchsurfing o practicar autostop te están esperando para ayudarte a viajar de manera económica. Eso sí, te advertimos que una vez que te pica el bichito de viajar, ¡ya no hay vuelta atrás!

 

10. Viajando no perderás nada, solo ganarás.

No hay experiencia más completa y satisfactoria que viajar. Te sentirás libre, podrás decidir dónde, cómo y cuándo sin necesidad de repasar tu calendario, mirar tu agenda o pensar en qué dirán. Viajando te darás cuenta qué equivocado estabas respecto a algunas cosas, volverás a aprender esas cosas que ya pensabas conocer y vivirás en primera persona una de las mejores experiencias que puedes tener como persona. Adelante, ¡que lo importante  es el viaje, no es el destino!