Todas las fotos son del autor.

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En el archipiélago de Guna Yala, Panamá, existen islas que cumplen con todos los clichés del paraíso tropical: playas de arena blanca, agua cristalina y palmeras por doquier. Pero son tantas (¡cientos!) que prefieres no pasar por el dolor de cabeza de elegir cuál visitar.

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No te interesa para nada bañarte en las playas de pequeñas islas como las de las caricaturas, donde solamente caben un par de palmeras y tú. Eso que mejor se quede en los cómics.

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Decidir alojamiento también promete quebraderos de cabeza. ¿Cómo haces para elegir, por ejemplo, entre un palafito sobre el mar, escuchando las olas pasando debajo de ti…

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…o un camping en una de las islas más populares, como isla Aguja…

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…o darte la gran vida a bordo de un simpático velero, desplazándote junto con tu cama por todas las islas?

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No te gusta repetir las comidas, por lo que es posible que te canses de comer pescados y mariscos frescos, como las langostas vivas que los gunas llevan en barca de un lado a otro para vender.

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Tal vez te aburras de ver tanta vida marina haciendo snorkel en los cientos de arrecifes de coral de la comarca.

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Y seguro que explorar los múltiples pecios escondidos entre arrecifes también te llega a hartar.

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Por no hablar de los espectaculares atardeceres con las siluetas de las islas y sus palmeras. Un fastidio para tus ojos que no están acostumbrados a tanta intensidad.

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E incluso si consigues disfrutar de las aguas turquesas de las islas de Guna Yala tanto que vuelves año tras año, prefieres no hacerlo. Te quedarás sin amigos, que no podrán soportar ver tus fotos en un lugar tan hermoso mientras están en la oficina.