Foto: Luis Guerrero

Hace algún tiempo conociste a un español y te pareció una persona divertida, agradable y con mucho don de gentes, de modo que cuando te escribe para decirte que va a visitar tu ciudad no dudas en ofrecer tu casa como alojamiento. Pero, ¿estás seguro de que lo que vas a hacer?

1. Llenará tu refrigerador de jamón y chorizo

Da igual que tú seas vegetariano convencido y que se lo hayas contado a tu amigo español, él querrá agradecer tu hospitalidad y llegará a tu casa con un montón de paquetes de embutidos españoles envasados al vacío metidos en la maleta. Con un poco de suerte, eso sí, se los come todos antes de marcharse.

2. Querrá dormir la siesta y que no le molesten

Un español defiende la siesta allá donde va, y si tiene una casa confortable en la que reposar después de la comida, lo hará. Sobre todo en verano, porque a ver, ¿quién quiere estar en la calle o en la playa pudiendo estar relajado en la cama reposando un rato para coger fuerzas para el resto del día? Además pedirá que haya tranquilidad a su alrededor para disfrutar más de ese momento tan español.

3. Se empeñará en cocinar

Te hará recorrer todos los supermercados necesarios para comprar una buena botella de aceite de oliva, patatas y huevos. Con ello cocinará una estupenda tortilla española, mientras tú sufres viendo cómo se va media botella de aceite en solo una comida.

4. Te dejará la casa helada

Da igual que en la calle la temperatura sea varios grados bajo cero, las ventanas hay que abrirlas cada día para “ventilar”. El aire se tiene que renovar y con la corriente hacer que los “malos olores” de la noche desaparezcan. No importa que digas que la calefacción está encendida, que la casa se quedará fría, y que en tu país tenéis vuestros propios métodos de renovación de aire. A la que te despistes, te encontrarás todas las ventanas abiertas de buena mañana.

5. Prepárate para irte tarde a la cama

Tu invitado querrá conocer cada local de moda de la ciudad y nunca tendrá prisa por regresar a casa. Es probable que la hora de irse a dormir sea esa a la que hora el sol aparece por el horizonte.

6. Tendrás problemas con los vecinos

Descubrirás enseguida por qué se dice que los españoles somos algo escandalosos. Tu invitado no controlará el volumen de su voz, y se reirá a carcajadas… ¡y estará intentando ser sigiloso! Eso, unido a su tendencia a retirarse tarde, hará que tengas que dar más de una explicación a ese vecino con el que hasta ahora no habías tenido problemas.

7. Hará que suba la factura del agua

Dicen que es herencia de la ocupación musulmana y aquella costumbre suya de bañarse cada día. Tu amigo español querrá estar un buen rato bajo el agua caliente todas las mañanas de invierno, y si es verano sumará una ducha con agua fresca antes de irse a la cama.

8. Se hará amigo de todo el mundo

Tu invitado español no dudará en rápidamente entablar conversación con cualquiera que le dé un poco de pie, pudiendo llegar a invitar a alguien a esa casa (la tuya) que solamente es su techo durante unos días.

9. Cambiará tus horarios de comida

Se desayuna a las 9, se come a las 2 y se cena a las 9. Todo lo demás es un error, porque si comes antes de las dos ¿cuándo tomas el aperitivo? Y si cenas a las siete de la tarde ¿te vas de copas cuando aún no es de noche? Inconcebible.

10. Solo querrá vino español

Dicen que si el vino francés, que el californiano, el italiano,… pero donde esté un buen Rioja o un Ribera del Duero, que se quite el resto. Si no aparece en tu casa ya con la botella de vino de regalo, tu invitado español te obligará a recorrer las secciones gourmet del supermercado para comprarlo. Porque claro, lo querrá para el aperitivo, para comer y para cenar, que para algo está de vacaciones.

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