1. Viajar es antidepresivo

Si te has ido de viaje alguna vez probablemente ya lo sepas, pero tiene una explicación biológica. Esto se debe a que sube el nivel de serotonina y dopamina, neurotransmisores relacionados con la felicidad, y por lo tanto aumenta las emociones positivas.

2. Elimina prejuicios

Favorece la tolerancia y el respeto hacia otras culturas. Vamos, que cura el racismo. Cuando vas a otros países con la mente abierta te das cuenta de que hay muchas formas de vivir y que todas son válidas. También entiendes el origen de mucha inmigración, personas que simplemente buscan un futuro mejor, o rituales que tienen ciertas culturas.

3. Te enfrenta a tus miedos

No se puede vivir sin miedo, es necesario poder sentirlo, pero es terapéutico tener el valor de aceptarlo para que no te paralice. Viajando a lugares extraños tienes que confiar más que nunca en personas desconocidas para poder avanzar. No siempre dispones de internet en el móvil para preguntarle a Google, lo que te obliga a fiarte de cualquiera a quien le preguntes por la manera de llegar a tu destino.

4. Mejora las habilidades sociales

Viajando socializamos más. Hay algo en tu cabeza que te dice que es perfectamente aceptable decir «hola» a ese grupo de gente que está tomando algo en el hostal donde te alojas en Tailandia o preguntar qué cosas puedes ver a un lugareño en un pueblo perdido de Perú. Sin embargo, ese mismo algo te dice que en tu ciudad no entras en los bares saludando a desconocidos y que cuando haces turismo rural por tu país es raro ponerte a preguntar al chaval del pueblo con el que te encuentras por lo que puedes visitar en los alrededores. No tiene mucho sentido pero pasa. Siendo extranjero te permites mucho más.

5. Reduce el estrés

Viajar suele estar asociado a vacaciones para la mayoría de las personas y en ellas se desconecta del trabajo y se cargan las pilas; y para ello no hace falta irse a la otra punta del mundo.

6. Viajar te permite conocerte mejor

El viaje coloca delante de ti tus verdaderas necesidades. Viajar es encontrarse con uno mismo a través de los ojos de los demás, a través de las costumbres y las culturas. Tu termómetro emocional interno te dirá qué cosas te gustan, cuáles te sorprenden o por cuáles sientes rechazo. Todo eso te dará más información sobre ti de la que tienes en tu día a día.

7. Reduce angustias y preocupaciones

Viajar saca tu mente del pasado y del futuro y la trae aquí, ahora, al presente. Viajar es el acto más puro, más sano de mindfulness, de estar en el momento presente, de observar sin juzgar, de activar la mente de principiante que todo lo absorbe.

8. Mejora la capacidad de resolver problemas y tomar decisiones

Desde que eliges irte de viaje hasta que vuelves estás decidiendo y resolviendo problemas: ¿dónde voy?, ¿cuánto dinero me voy a gastar?, ¿dónde voy a dormir?, ¿qué voy a comer? Da igual que las decisiones las tomes con antelación o sobre la marcha. El caso es que las tomas y eso es un entrenamiento fundamental para la vida.

9. Se duerme mejor

Demostrado. En 2006, un estudio realizado por Air New Zealand, instaló durante 12 días un dispositivo que medía la cantidad y calidad del sueño de un grupo de viajeros que iban de Estados Unidos a Nueva Zelanda. El viaje duró seis días, empezaron a evaluar tres días antes del viaje y terminaron tres días después. Descubrieron que a las 48 horas de estar fuera, la gente ganaba una hora de sueño y su capacidad de reacción mejoró 80%. Al volver, seguían durmiendo una hora más y su capacidad de reacción era entre 30% y 40% superior que antes del viaje. Vamos que si tienes insomnio… VIAJA.

10. Flexibiliza la mente

Cambia las situaciones que vives y tienes que modificar tus esquemas mentales. Promueve la modestia, la humildad y lleva la aceptación de las circunstancias a su grado más extremo. Cuanto más diferente sea el lugar al que viajas, más flexibilidad entrenas.

Y, sobre todo, hacemos cosas que no haríamos en casa.

¡Vamos, que viajar es terapéutico y deberían recomendarlo en las consultas de los médicos!