Crédito: Pablo Flores

1. Te comés las “s” en todo lo que decís.

Si todo el país dice “vamos”, a vos te gusta diferenciarte diciendo “vamo’ chico’”, “acá tamo’”, “sabé’ una cosa”, “qué queré’ hacer” y muchas otras más. Son la marca registrada implícita de tu lugar de origen. Eso sí, que a nadie se le ocurra señalar -y menos si vienen del conurbano bonaerense- que se ve a leguas que sos rosarino porque no pronunciás ninguna “s”. Eso puede generar la tercera guerra mundial en solo unos instantes.

 

2. Hablás rosarigasino.

Desde que el Negro Olmedo divulgó esta jerga casi desaparecida en la década del 80, la forma de hablar de los rosarinos tuvo un ascenso de popularidad. Hasta Gerardo Sofovich, en La peluquería de los Mateos, se encargó de poner un personaje que hiciera de esta lengua tan particular.

Vos la adoptaste como propia e intransferible, y te encanta enseñarle a la gente en qué se basa esta forma de hablar rosarina. “Le agregás después de la letra acentuada, la sílaba gas”, explicás, “luego se repite la vocal de la última sílaba, pero acentuada, y por fin se completa la palabra, ¿entendiste?”.

 

3. Amás a Leo Messi, al Negro Olmedo, a Fito Páez y a Roberto Fontanarrosa.

Aunque no todos sean de tu agrado, los idolatrás porque son propios. Te agrandás cuando la gente los nombra en diferentes países y reconocen a tu ciudad gracias a alguno de ellos. No te importa si alguna vez los viste jugar, actuar, cantar o escribir, simplemente con que representen bien a Rosario alcanza y sobra para que no entres dentro de la horma de tus zapatos.

 

4. Te jactás de que las rosarinas son las mujeres más lindas del país.

Y quizá la anterior apreciación se queda corta, ya que de hecho pensás que son las más hermosas del mundo. Como todos los turistas las halagan, te agrandás haciéndoles saber que prefieren a los locales.

Si sos hombre, no dejás que nadie se meta con ellas y las defendés a muerte, aunque a la hora de “levantarte” a una… digamos que no son los rosarinos los que tienen mejor fama de galanes.

 

5. Entre los porteños y vos hay algo personal.

Estás cansado de que los porteños pregunten con ese tono ingenuo: “¿Sos de Rosario Capital?”. Y te animás a responder con el mejor mal genio que se te puede ocurrir: “Rosario es Rosario, hay solo una”. A raíz de esto y por muchas otras cosas, pensás que todos y cada uno de los porteños son creídos y que solo conocen la manzana donde viven. Los comparás automáticamente con los yanquis que no conocen si en Argentina se habla portugués, español o italiano.

Y como si esto fuera poco, asegurás ante todos que los porteños “copiaron” la idea del Monumento a la Bandera al construir un simple obelisco sin historia. Si Belgrano no izó la bandera en Buenos Aires… ¡bancatelá!

 

6. Estás totalmente convencido de que Rosario es la segunda ciudad más importante del país.

No permitís que jamás te nombren a Córdoba y, menos aún, con la tonada característica de esa ciudad. Aunque esa localidad tenga más habitantes y los censos no te den la razón, defendés a muerte tu idea y sos capaz de sumar a los perros y a los gatos de cada casa para que las estadísticas den a tu favor. Ya demasiado tenés con soportar que Buenos Aires sea la primera; ceder otro lugar es demasiado.

 

7. Y además, sabés que toda la geografía argentina tiene un error: Rosario es la capital de la provincia.

Aunque los libros digan otra cosa y un mapa identifique a Santa Fe como la cabecera de provincia, hacés oídos sordos y te convencés de que Rosario tiene todo para autonombrarse capital: cantidad Y calidad de habitantes, variedad de actividad económica, y diversidad de atractivos turísticos.

 

8. Como condición sine qua non, sos de Rosario Central o de NOB.

Si así no lo es, empezás a dudar de la historia que te contaron tus padres acerca de tu lugar de nacimiento. Si te hicieron de Boca o de River, cuando comenzás a tener uso de razón, con seguridad te cambiás de equipo para hacerte de uno de Rosario. Leprosos y Canallas son las palabras más usadas por vos y por todo tu grupo de amigos.

 

9. Sos amante del teatro, aunque no necesariamente de las obras locales.

Ah, sí, sí. Te considerás el mejor público teatrero de la Argentina, pero ni se te ocurre pisar un teatro local o darle la chance a una obra de la ciudad. Te encanta el cholulismo de los shows que llegan de Buenos Aires. La condición es simple: si son artistas que salen en la “tele”, entonces la obra de teatro vale la pena, sino… ¿quién los conoce?

 

10. Tenés las mejores pizzas del planeta entero.

No importa si la pizza es de origen italiano y si alguna vez estuviste o no en Italia, cada pizzería es la mejor del mundo. La cantidad de gente que las visita te da la derecha en eso. Los halagos de muchos turistas, aunque tan solo sean de las provincias vecinas, logran casi cambiar el mito fundacional y por momentos alucinás con que la pizza nació en Rosario.