Crédito: Esparta

 

1. Los cuetes no te parecen tan bonitos como a otros.

¡Y es que no hay día en que no se oigan cuetes! Ya sea por el un santo, por el cumpleaños de doña Lupe o por los 15 de Dayana, te es normal oírlos durante todo el día… y toda la noche.

 

2. Las procesiones religiosas son parte de tu vida diaria.

Son, junto con los cuetes, de esas cosas que no pueden faltar ni un solo día en Xochimilco. Y cómo van a pasar desapercibidas si tapan toda la calle, los cuetes las anuncian y la música de la banda se oye en varias cuadras a la redonda…

 

3. No te gusta el pulque, pero bien que sabes que en Nuevo León están las pulquerías.

Si nunca te han estorbado sus ávidos bebedores es porque no has caminado por el centro, o tal vez porque tú eres uno de esos entusiastas. Y no finjas demencia.

 

4. Sabes perfectamente qué es un Chinelo.

 

5. Consideras que tomar el Tren Ligero en las mañana debería ser deporte extremo.

Más porque en las mañana parece que dan herencia y ni diciendo “This is Sparta” consigues entrar en el tren sin ser golpeado, pisado y hasta manoseado.

 

6. Para ti, las “trajas” son un antro flotante.

A donde vienen todos los estudihambres alcohólicos del DF…

 

7. Sabes que cuando se habla de “el centro” no se habla del Zócalo del DF, sino del centro de Xochi.

 

8. Conoces todos los pueblos y barrios que existen.

Y no es que seas taxista o tengas un mapa: tus abuelos y padres te han dicho cuáles y dónde están.

 

9. Prefieres esperar un micro a tomar un taxi de montaña.

Es más por seguridad que por otra cosa. Todo gracias a que parecen más autos de secuestradores que taxis.

 

10. Y si tienes hambre pero no dinero, sabes que los mercados son lugares de muestra gratis.

Ser gorrón no es lo mismo que aceptar amablemente comida de extraños. Y hay para todos los gustos, desde fruta hasta barbacoa y carnitas…