Crédito: Eneas De Troya

1. Te sorprende lo real que se ve.

Sabes que la Lucha Libre es falsa, pero…imagínate estar sentada junto al ring y ver como un hombre en mallones de lycra se cae en la cabeza a su oponente. Eso sí que debe de doler, coreografiado o no. Quizá hasta te toque ver al “médico” llegar con una camilla para llevarse al luchador lastimado.

 

2. Esperabas que solo fuera popular con los niños.

La Lucha Libre es solo para los niños, ¿verdad? ¡Estás equivocado! Vete a la Arena México un viernes a la noche y podrás comprobar que está llena de adultos, muchos de ellos aún vestidos con sus trajes de oficina. La Lucha Libre se ha vuelto algo chido para hacer un viernes por la noche. ¿Acaso hay algo más relajante después de una semana pesada que ver pelear a hombres en mallones de colores mientras te tomas unas chelas con tus amigos?.

 

3. No conocías el poder de una cachetada.

A los luchadores les gustan las cachetadas. Corren a toda velocidad hacia su oponente para soltarles una fuerte cachetada en el pecho, en la cara o en la espalda. El ruido retumba por toda la arena y el público grita y se ríe. Si existiera, seguro ganarían el premio a “Mayor cantidad de cachetadas dadas en una noche”.

 

4. Te sorprende lo mucho que a ti y a todos los demás les gustó.

Cuando llegas por primera vez a la Lucha Libre, puedes tardar un poco en entrar en la onda. Normalmente las primeras peleas son con luchadores menos conocidos y, por eso, son menos emocionantes. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, ya estás gritando y alentando a tus luchadores favoritos y abucheando a los malos. Quizá no lo puedas creer ahora, pero después de ver varias peleas y cuando menos lo pienses, descubrirás que estás parada y gritando junto con los más gritones.

 

5. Te quieres comprar todas las máscaras.

¡Imagínate la cantidad máscaras de luchador en todos los colores y diseños posibles! Se te hará difícil decidir entre la brillante y plateada o la del mohicano, o incluso la de la tortuga ninja. Quizá llegues a tu casa con toda tu mochila llena de máscaras. Hasta ahí todo bien, el problema es cuando te compras el uniforme de lycra completo y te lo pones solo para “estar en casa”.

 

6. Te sorprende ver luchadoras.

Es cierto que la mayoría de los luchadores son hombres, pero las mujeres están avanzando a paso lento pero seguro. Sin embargo, mientras los luchadores son recibidos en el ring por muchachas en bikini, a las luchadoras nadie les da la bienvenida… Eso sí se me hace un poco injusto.

 

7. Te impresionan las acrobacias.

Algunos de estos luchadores en realidad son acróbatas. Se paran de manos en las cuerdas del ring y luego se dan un salto mortal para caer encima de su enemigo. Bien podrían ser parte del Cirque de Soleil.

 

8. Descubres que lo peor que le puede pasar a un luchador es perder la cabellera o la máscara.

Un luchador puede luchar con máscara o sin máscara. Los que deciden luchar sin máscara, se dejan el pelo largo para representar su fuerza. Si tienes la suerte de presenciar una pelea de “Máscara contra Cabellera”, o verás al enmascarado perder su máscara o al luchador con cabellera perder su melena. Las dos cosas son humillantes y consecuencias de una dolorosa derrota.

 

9. Tomas más cerveza de lo que pensabas (los vasos no ayudan).

Cada cerveza que compras al ir a la Lucha Libre en realidad contiene dos botellas del tan delicioso líquido. Asegúrate de comer algunas de las botanas que te llevan hasta tu lugar (pizza, hot dogs, nachos, chicharrones, sopa) porque si no saldrás del lugar casi gateando y al día siguiente te sentirás como si tú hubieras entrado al ring.

 

10. ¡No quieres que se termine!

Aunque la lucha dura alrededor de tres horas, descubrirás que quieres más antes de volver a la realidad. Quizá hasta compres boletos ahí mismo para el siguiente evento de Lucha Libre.