Crédito: Roger Price

1. Para entablar conversación con un local ya no arrancas con un hello sino con un sawadi kaaa si eres chica, con un sawadi krap si eres un chico.

2. Has desarrollado una fuerte adicción a los batidos de frutas y/o a los sandwiches de jamón y queso calientes del 7/11. Probablemente a ambos dos.

3. Conoces al menos una persona que ha tenido dengue, y seguramente otras dos con un colega que lo ha padecido. Por suerte ninguno murió.

4. Ya no bebes infame cerveza Chang. Las rubias las prefieres Leo o Shinga, sabes que son mejores aunque resulten unos baths más caras.

5. Te ha dejado de parecer raro que una moto atraviese un mercado. De hecho, ¡a veces eres tú quien conduce esa moto!

6. El perro al que antes odiabas porque quería contagiarte la rabia ahora es tu amigo y le has puesto un bebedero en la puerta de tu cabaña para que no pase sed. También lo acaricias cuando te pone ojitos.

7. No te subes a un taxi sin taxímetro ni borracha. Si un conductor no lo quiere poner le dejas marchar, sabes que vendrá otro que lo hará.

8. Has dejado de decir no para rechazar a mercaderes y taxistas. Mai kaaa (si eres chica) o mai krap (si eres chico) es una de tus mejores armas, en el 80% de los casos hace que te dejen en paz de inmediato.

9. Cuando te subes a un mototaxi, sabes cuánto tienes que pagarle sin necesidad de que te lo diga. Te parece casi normal que una misma estación de tren cambie de nombre según el tren que pare en ella. Y tienes memorizadas la mitad de las parada del metro MRT de Bangkok y parte de las del BTS Sky Train.

10. Piensas que un masaje solo vale 5 euros (¡baratísimo!), pero sabes que con esos 5 euros podrías comerte cuatro platos de noodles, tres curries o, ¡20 pinchos morunos con salsa picante! Y has dejado de comer pad thai, te parece un poco de guiris (turista extranjero). ¡Has descubierto muchas delicias que puedes comer por menos de un euro