Crédito: Angel Job

Su mamá es INTOCABLE.

Aunque esté muy grandecito, es el consentido de mamá. Es la mujer que lo ha consentido toda su vida. Ella curó sus heridas y rasponazos cuando era niño, le sigue preparando su platillo favorito cuando cumple años y, de vez en cuando, se compadece de sus crudas y lo despierta con el mejor remedio posible: chilaquiles y salsa picosísima. ¿Cómo no la va a querer? Deja pasar cualquier problema con la señora de la casa, o te arriesgas a convertir una sencilla discusión en la guerra de Troya.

 

Su familia te va a convencer de lo suertuda que eres por salir con él.

Por supuesto estás consciente de todas las virtudes que lograron atraerte, pero una tarde con su familia te revelará muchas otras “monerías” que no conocías de tu novio. Sus papás, tíos y abuelos son sus mejores agentes de relaciones públicas y querrán hablarte de todos sus atributos y talentos, sean lo que sean, al final lo que importa es que te vayas más enamorada de él de lo que llegaste.

 

Nunca habla contigo de la forma en que habla con sus amigos.

Cuando él está contigo, aflora su ser más educado, servicial y caballeroso. Con sus amigos se transforma. Entre más cercana sea esa amistad, más carece de modales y pudores. Al principio será extraño escuchar a tu galán de telenovela articular semejantes albures y dobles sentidos pero sí que te va a sacar unas buenas carcajadas.

 

Y es que nunca te aburres con tu novio mexicano…

Un buen mexicano sabe reírse de cualquier situación, hacer las mejores fiestas y siempre pasar un buen rato. Platicar con tu novio es garantía de escuchar una historia divertida o un chiste buenísimo. Además, ahora tienes el doble de fiestas, ¡y qué mejor que pasártelas con él!

 

Comes mucho más que antes.

Para los mexicanos, la mejor forma de compartir el tiempo con los seres queridos es comiendo. Así que en la mayoría de sus citas salen a comer o a cenar y la verdad, si te ofrece unos tacos, tamales, enchiladas o sopes, ni piensas en resistirte.

 

Te dirá lo que siente con flores.

Cuando descubra cuáles son tus flores favoritas, él te las hará llegar con menor pretexto: en tu cumpleaños, San Valentín o aniversario, para festejar tus logros, hacerte sentir mejor cuando estés triste o cuando piense en ti al salir de trabajar… Incluso si la idea es pedirte disculpas, nada le sacará de la cabeza que las flores son el camino correcto a tu corazón.

 

Te invaden sus gestos caballerosos.

Detrás de la fama de machistas que tienen los mexicanos, la verdad es que ellos valoran a las mujeres en su vida más que a sí mismos y cuando se enamoran, su principal objetivo es hacer sentir a su chica especial como una reina. Prepárate para que tu novio te sorprenda todo el tiempo con detalles como abrir la puerta del coche, ceder su asiento, cargar tu bolsa o prestarte su abrigo.

 

Es más celoso de lo que quiere admitir.

¿Inseguridad? ¡Para nada! Es sólo que a tu novio le gusta sentir que lo prefieres a él sobre todos los demás. Es cierto que en México las mujeres son más celosas que los hombres, pero ellos no se quedan atrás en hacer “escenitas” si la situación se presenta. Entonces, aguas con ser muy cariñosa con tus amigos, recibir llamadas de alguien más a altas horas de la noche o seguir siendo muy amiga de tu ex.

 

Se convierte en el nuevo miembro de tu familia.

Tu novio estará muy interesado en que tu familia lo acepte y para lograrlo los llenará de detalles y atenciones. ¿Es día de las madres? Él llegará a tu casa con flores para ella; ¿La cerveza favorita de tu papá es difícil de conseguir? No para tu novio; ¿Tu sobrino necesita con quien jugar videojuegos? Será el voluntario número uno.

 

Canta al pie de tu ventana.

Aunque algunos piensan que han pasado de moda, las serenatas siguen siendo el gesto romántico por excelencia y es muy probable que en algún momento de su relación, tu novio sienta que la única manera de demostrar el gran amor que te tiene es apareciendo frente a tu casa a media noche (mariachi incluido) para despertarte (y a todos tus vecinos) con bonitas canciones de amor.