1. Son expertos en convertir cualquier reunioncita en un fiestón

Lo que parecía ser sólo una carnita asada familiar, acabó en borrachera con norteño incluído y toda la cosa.

 

2. Tus tías son un estuche de monerías

Está la que hace coricos, la que hornea empanadas de calabaza y pan de mujer en horno de leña, la que tiene salón de belleza y la que cuenta buenos chismes. Cada una es un personaje.

 

3. Son súper unidos y solidarios… y también algo chismosos

Cuando los necesitas, están ahí para ti sin importar la situación. Sabes que cuentas con ellos de forma incondicional. Cuando no los necesitas, también están ahí. Es muy posible que ellos conozcan los detalles más escabrosos de tu vida íntima, así como cuando tú te enteraste de los problemas maritales de tu tía, los deslices de tu primo y las historias cachondas de tu abuelito.

 

4. Son conservadores, pero la coherencia no es su fuerte…

Sí, ya sabemos que tu prima la fulanita fue un chispotón, pero eso sí, tus tíos no la dejan salir ni a la esquina con el novio si no es con chaperón y esperan que se case de blanco. Y luego está tu tío, el que tiene tres familias, tachando de facilota a la prima que se embarazó sin estar casada. ¡Sinaloa es pura telenovela!

 

5. Son unos expertos en la cocina

El tío que le halla a los mariscos, la tía que hace la mejor barbacoa del universo, la abuelita que ordeña vacas y hace los mejores quesos del mundo… el paraíso de cualquier foodie, sin salir del círculo familiar. .

 

6. Las tradiciones ante todo…

Todo el mundo sabe que la navidad sin barbacoa no es navidad, una fiesta sin tambora no es fiesta, y un domingo sin mariscos no tiene nada de domingo.

 

7. El poder absoluto de la abuelita

La abuelita es la matriarca, la mandamás, la semidiosa. Se le respeta y se le idolatra… o te rompe el hocico por cabrón igualado.  

 

8. Las bodas, los quince años y los bautizos son IMPERDIBLES

Porque cada acontecimiento se celebra en grande, dura tres días y hay comida y alcohol prácticamente ilimitados.

 

9. Tienen formas muy poco ortodoxas de demostrar cariño

“¡Jijuesu chingada madre! ¡Qué plebe tan chula!”

 

10. Hacen que las visitas de otros lados crean que están frente a una bola de locos

Porque en las reuniones todos hablan al mismo tiempo y a gritos, no les para la boca, usan malas palabras y nadie se ofende; y en medio del alboroto tú no puedes más que agradecer los momentos que compartes con tu adorada y loca familia sinaloense, que es una chingonería.