Crédito: Gabriel Flores Romero

 

1. Apapacharte en todo momento.

El apapacho es fundamental en una relación y las novias mexicanas dominan técnicas ancestrales que te harán sucumbir ante el placer de la interacción física. Porque no hay nadie que se resista al poder del piojito.

 

2. Incrementar tu círculo familiar exponencialmente.

Después del primer bautizo al que te invite su familia, ya valió madres. Terminarás con un montón de nuevos tíos, primos, abuelos, sobrinos… ¿Lo mejor del caso? No sólo dirán ser tu nueva familia por motivos de protocolo, sino que te tratarán como si te conocieran de toda la vida y se apoderarán de tu agenda por los próximos meses -tal vez años-, ya que con una familia del tamaño de un pueblo pequeño, nunca faltan motivos de celebración.

 

3. Apoyarte hasta en tus empresas más estúpidas.

¿Que decidiste retomar el fútbol después de veinte años de sedentarismo absoluto? Seguro irá a echarte porras en tu primer partido… aunque sea el último.

 

4. Competir deportivamente con tu jefa.

Aceptémoslo, caerle bien a la suegra es una empresa digna de aplausos, y más cuando se trata de la omnipotente madre mexicana. Habrá lucha de poderes, claro, pero la batalla no será frontal y sanguinaria, sino elegante y llena de estrategia, como un duelo de esgrima o una partida de ajedrez. Si la lucha se mantiene por suficiente tiempo, es probable que lleguen a una tregua “amistosa”. Dicha tregua, desafortunadamente, tiene un perdedor… ¿Te puedes imaginar quién es?

 

5. Apantallarte cuando menos te lo esperas.

Tú la ves con ojos de amor y siempre te parecerá la más chula del universo, pero cuando de verdad se lo proponga, te va a dejar con la boca abierta al elevar su sexy-potencial al mil porciento. Recuerda que domina el arte de enchinarse la pestaña con una cucharita en un camión sin amortiguadores. ¡Imagínate lo que puede hacer en su casa y con el equipo adecuado!

 

6. Tener un súper plan el día que juega tu equipo.

El fanatismo pambolero del mexicano sólo puede convivir sanamente con una relación de pareja en dos circunstancias: cuando a los dos les gusta el fútbol -y le van al mismo equipo- o cuando a ninguno le interesa en lo más mínimo. Todo el universo de posibilidades que no está cubierto por estas circunstancias está lleno de dolor, sufrimiento y planes frustrados.

 

7. Hacerle bullying a todas tus ex novias.

Cuando se trata de tu pasado sentimental, la cosa se puede poner muy divertida. Independientemente de que sea o no celosa, siempre tendrá el impulso de ponerle apodo a todas tus ex… claro que este será un bullying triangulado a través de tu persona y te hará ver lo estúpidas que fueron tus decisiones de pareja en el pasado.


8. Usar telepatía para detectar quienes quieren contigo.

No importa si se trata de esa nueva chica de la oficina con la que apenas has cruzado palabra y de cuyo nombre ni siquiera estás seguro. Ella ya sabe que quiere contigo o tal vez todavía no quiere, pero querrá… Lo más asombroso es que probablemente tenga razón.  

 

9. Aumentar su entropía a través de un poderoso pancho.

El pancho es como un incendio forestal: comienza lentamente y es casi imperceptible durante sus primeras etapas, pero una vez que toma fuerza, es incontrolable, furioso, devastador. Lo mejor es saber detectarlo en sus primeras etapas; no es muy difícil, pero los hombres podemos ser muy güeyes con eso de las sutilezas. Y si el pancho ya ha comenzado, ¡no lo alimentes!

 

10. Saber cuándo estás con tus amigotes.

Ni los bares de nombre jocosos como “La Oficina” o “La Facultad” intervienen con su sexto sentido, capaz de identificar en un santiamén cuando andas de desmadroso.

 

11. Cobrarte las cuentas con todos los intereses posibles.

Las mexicanas son amorosas, sinceras, entregadas y muy divertidas… pero también son súper cabronas. Tu relación puede pasar de la gloria al infierno si te lo ganas… y créeme, ese es un lugar en el que no quieres estar.