1. Los ídolos del pasado

No es cuestión de minimizar la idolatría que los brasileros sienten por Pelé, pero la relación que los argentinos tienen con Diego Maradona trasciende la razón. Hay hasta una iglesia en su nombre –quizás una mezcla entre locura y parodia-.

2. Los ídolos del presente

En Brasil, la cosa funciona así: tienes que haber ganado el Mundial. Hasta que eso suceda, Neymar no tendrá su lugar asegurado en el corazón de los brasileros. ¡Ni siquiera Zico lo tiene! Cuando se trata del nuevo jugador del Barcelona, los fans están polarizados: mientras que algunos lo consideran un crack por derecho propio, otros tienden a verlo como un jugador cuya habilidad más grande es la de aprovecharse de las faltas. Pero este segundo grupo es cada vez más reducido.

Los argentinos, por su parte, han sido duros al juzgar a Lionel Messi, pero el zurdo superó las críticas con su performance espléndida. Después de todo, no tiene sentido detestar a alguien que está jugando para tu equipo, ¿no es cierto?

Neymar Junior. Foto:Jimmy Baikovicius

3. El apoyo al equipo

Es un hecho: los brasileros son exigentes con sus jugadores. En Argentina, en cambio, los fanáticos no dejan de cantar durante los 90 minutos del partido. También llegan a golpear a sus jugadores, pero eso es otra historia.

4. La violencia en el fútbol

Si se los compara con los barrabravas argentinos, las retorcidas “organizadas brasileiras” son como un grupo de abuelitas. La violencia en el fútbol argentino es mucho mayor y más importante, ya que involucra la participación de clubes y hay hasta funcionarios de gobierno amenazados. Algunos barrabravas tienen aspiraciones políticas… el problema es realmente grave.

5. La fiesta en el estadio…

No es tan distinta. Ambas hinchadas agitan sus banderas, despliegan sus pancartas y hacen sentir el orgullo por el equipo. Lo que pasa es que los argentinos son más quilomberos, con sus miles de papelitos tirados a la cancha. Después del partido, nadie se hace problema más que los que deben limpiar el estadio.

6. Los estadios

Casi todos los equipos argentinos están orgullosos de tener estadio propio. Por su parte, en Brasil fueron los impuestos los que han pagado por la construcción y/o manutención de canchas como el Maracanã, el Pacaembú y el Mané Garrincha.

La casa del Corinthians: el estadio de Pacaembu, en San Pablo. Foto:Paula Marina Castro

7. Los superclásicos

Aunque se ha experimentado con la idea de juegos con sólo una de las hinchadas presentes, en Brasil los superclásicos sí o sí tienen al equipo local y al visitante. En Argentina, debido a la brutalidad de experiencias pasadas, el superclásico Boca – River puede ser visto en vivo y en directo solamente por el equipo local.

Los barras de Boca Juniors. Foto: Pablo Dodda

8. “Lo miran por TV”

Cuando no se puede ir al estadio, los fanáticos de uno y otro país siguen el partido por televisión sin ningún problema. Mientras que en Argentina el gobierno nacional contribuye financieramente con los derechos de transmisión, en Brasil el Estado no participa y el todopoderoso grupo mediático Red Globo tiene los derechos para la mayoría de los partidos.

9. Clubes de barrio

Los hinchas argentinos tienen una tendencia a apoyar al equipo de su barrio. Es por eso que hasta los clubes más chicos siguen existiendo. De manera similar a la tradición británica, hay un equipo de fútbol en cada esquina.

Los brasileros, en cambio, prefieren hinchar por los equipos más grandes, ya sea de su ciudad, estado o nación –y a veces, hasta llegan a volverse fans de equipos de países vecinos-.

Los barras de Santos FC. Foto: Jimmi Baikovicius

10. Las grandes rivalidades

Debido al regionalismo del punto anterior, cada club tiene su gran rival. En un clásico local por ejemplo, algunos hinchas de Chacarita llevaron banderas de Palestina al juego contra Atlanta porque muchos de sus fans son judíos. Y este tipo de cosas pasa hasta en la tercera división.

Pero en Brasil, ¿quién es el rival de la Juventus? ¿Qué equipo provoca más a los fanáticos de Bangu?

11. La confianza en sí mismos (o el ego)

Los brasileros son muy arrogantes en todo lo que tiene que ver con el fútbol, pero habiendo ganado el Mundial cinco veces… tienen buenos motivos para serlo.
La participación de Argentina en los campeonatos es relevante, por supuesto. Pero quizás no tanto como sus hinchas quisieran creer.

Brasil – Argentina: un enfrentamiento siempre temido por ambas hinchadas. Foto: Moazzam Brohi