1. El taco de pastor con queso.

El taco al pastor ya se encuentra bastante cerca de la perfección así como es, pero la posibilidad de echarle queso siempre está presente como una opción de potenciar el disfrute y el atasque… ¿o no? La decisión se complica todavía más por el hecho de que el queso que usan en las taquerías parece ser el más caro del universo. Lo cuidan como si fuera oro molido y las rebanadas vienen en el rango de los nanómetros. ¿Vale la pena arriesgarse? No hay una respuesta prudente a esta pregunta.

2. Con viene viene o sin viene viene.

Todos compartimos el odio contra los viene vienes… excepto contra el que está enfrente de tu oficina, ese que siempre consigue cambio, cigarros y te guarda tu lugar favorito. El punto son los viene vienes desconocidos que te quieren cobrar cincuenta varos nada más por quitar su garrafón de Electropura de la calle. La única forma de evitar a estos personajes es buscar estacionamiento en tierras lejanas, allá donde ni el viene viene más audaz se aventura… y sí, eso queda bien pinche lejos.   

3. ¿Del que pica o del que no pica?

¿Y si el que no pica sí pica?, ¿qué tal si ninguno de los dos pica?, ¿y si los dos pican un chingo?, ¿en realidad quieres algo que pique?, ¿a quién se le ocurrió venir por esquites? Todo esto pasa por tu cabeza mientras contemplas los dos botes de chile en forma de barrilito (uno amarillo y uno rojo) y la mirada desesperada del señor de los elotes que observa el mismo proceso de indecisión por doceava vez en la noche.

4. ¡Por fin es viernes! Ahora a pasar tres horas en el tráfico.

Acabaste con tu semana laboral, quieres salir corriendo de la oficina, echarte una chela de Hidalgo y reventar como si el final de los tiempos ya estuviera aquí… pero son las seis de la tarde, es quincena y tardarás por lo menos dos horas en llegar a tu casa. Dos bonitas horas llenas de mentadas de madre, choques, autos descompuestos y gente divirtiéndose de lo lindo porque no está atrapada en el tráfico como tú. ¿Y si mejor te quedas a adelantar un poco de chamba y esperas a que baje el tráfico?

5. La Semana Santa y su abanico de opciones.

Primavera, vacaciones, sol… ¿playa? Sabes que otros diez millones de personas a tu alrededor están pensando exactamente lo mismo, sabes que las vacaciones de Semana Santa son el mejor momento para disfrutar de la ciudad, que las carreteras van a colapsar y que la diáspora chilanga se extenderá como la peste por cualquier destino que albergue el mínimo cuerpo de agua. Aún así… lo sigues considerando.

6. ¿En este micro o te esperas al que sigue?

Ya vas tarde al trabajo y a la distancia ves aparecer tu camión, pero… ¿qué es eso que le cuelga por todos lados? Son ni más ni menos que tus próximos compañeros de transporte que vienen agarrados con uñas y dientes. ¿Te arriesgas a irte hasta la chamba con medio cuerpo de fuera y disfrutando del esmog matinal en tu rostro? Recuerda que el próximo micro puede venir igual… o peor.

7. ¿Boing de guayaba o Coca?

Las dos bebidas favoritas de todo chilango para acompañar la garnacha. “¿De tomar qué tiene, seño?” es la pregunta oficial cuando llegas a tu puesto de confianza, aunque en el fondo ya sabes las opciones… porque siempre son las mismas. Ahora que si hay agua de jamaica o de horchata, la cosa se pone interesante.  

8. La excursión al Centro en fin de semana.

Tienes que ir al centro a comprar algunas cosas y preferirías llevar coche, pero ¿dónde te vas a estacionar?, ¿vas a dejar tu carro en uno de esos estacionamientos donde hay que dejar llaves?, ¿cuánto te van a cobrar?, ¿vas a soplarte el tráfico de fin de semana para entrar al centro? Al final, puede resultar mejor ir con todos tus tiliches en camión o en Metro; también puedes tomar un taxi, pero ¿cuánto te va a cobrar?…

9. ¿Michelada, cubana o con clamato?

Si lo tuyo es la chela en su forma tradicional, no hay mayor problema, pero si ya estás pensando en aderezarla con saborizantes naturales y artificiales de diversa índole, puede ser difícil saber dónde parar. En mi opinión, si tu cerveza no puede distinguirse fácilmente de un chicharrón preparado… ya te estás viendo demasiado barroco.

10. Regresarse a la terminal para tomar el Metro vacío.

Práctica común de muchos chilangos que se suben al Metro a una o dos estaciones del final de la línea. Este acto de gandallez -porque eso es lo que es- le garantiza un cómodo lugar a todo el que la aplica, especialmente si son de esos que no se bajan del vagón mientras el tren da la vuelta. ¿Vale la pena perder diez o veinte minutos de tu tiempo sólo para sentarte otros diez o veinte minutos? Ustedes dirán.

11. ¿Salsa verde o salsa roja?

Una de las decisiones más complicadas a la hora de pedir… ¡prácticamente cualquier cosa! Aunque seguramente tienes una preferencia personal por alguno de los colores patrios, sabes que en algunos lugares la verde es mejor que la roja o viceversa. Lo mejor es mantener la versatilidad y probar de todo. ¡Provechito!  
Crédito imagen de portada: Rulo Luna.