Yo no soy racista, pero. La lengua está llena de expresiones y palabras que apuntan en otra dirección. Hay dos clases: las expresiones cuyo origen sí es racista, pero que con el paso del tiempo se han normalizado y ya no sabemos de dónde vienen; y las que son claramente racistas en su origen y uso actual, en muchos casos siendo casi directamente insultos. En el caso de las primeras, se trata de ser un poco más conscientes de lo que decimos: si de verdad no somos racistas, al darnos cuenta de que son algo problemáticas deberíamos dejarlas de lado. Las segundas, vaya, las segundas requieren un autoexamen profundo: preguntarnos qué nos lleva a decirlas, revisar nuestros principios, actuar en consecuencia.

No están todas las que son, pero sí son todas las que están.

1. Trabajar como un negro

Es de las más utilizadas y posiblemente de las que somos menos conscientes al decirlas de lo que realmente estamos diciendo. «Trabajar como un negro» (hacer cualquier cosa «como un negro», en realidad, según la RAE), significa trabajar mucho. Muchísimo, ya se sabe: negro insinúa aquí esclavo. Y no es que no haya forma de decirlo usando otras palabras. Si lo de mucho no te llega, si necesitas una comparación, puedes irte con las hormiguitas. Claro que trabajar como una hormiga da más sensación de trabajo constante y aplicado que ese de sudor y lágrimas que queremos transmitir. ¿Quién trabaja mucho por poco en la actualidad? ¿Debemos empezar a decir trabajar como un autónomo?

2. Engañar como a un chino

Con chinos también tenemos bastantes expresiones, pero quizá esta sea la peor, ya que atribuye a todo un grupo étnico una característica negativa. No se sabe bien de dónde viene la expresión, pero hay dos teorías principales. Una, que cuando se abolió la esclavitud en Cuba, los colonos buscaron mano de obra gratuita en China: contrataban a gente durante 8 años en condiciones infrahumanas que trabajaban básicamente como esclavos encubiertos (habían sido engañados). La otra la relaciona con Marco Polo, quien hizo en China negocios en los que él salía ganando.

3. Gitanada

Aquí la RAE ha oído las críticas y accedido a introducir la aclaración de que gitanada —usada como sinónimo de ‘trapacería, engaño’— es una palabra ofensiva y discriminatoria. Yo, más que como sinónimo de engaño, lo he oído con el significado de ‘horterada’, que no recoge la RAE. En cualquier caso, ambos usos son claramente racistas. Seguro que podemos referirnos a un engaño o una horterada de forma creativa sin repetir estereotipos racistas.

4. Ir hecho un gitano

Ya se sabe, desaliñado, mal vestido, ¡sucio! Entendemos por qué esta expresión es también xenófoba, ¿no? Podemos decir muchísimas cosas para dar a entender que vamos hechos un desastre sin tener que decir algo que es un poco incompatible con cómo se nos hincha la el pecho al afirmar que no somos racistas.

5. Hacer el indio

Es como la de trabajar como un negro: nos cuesta más entender la ofensa porque se refiere a una realidad lejana en tiempo y en espacio. Pensamos en los indios de las películas de vaqueros (en España los nativos de América del Norte son los primeros que llegan a nuestro cerebro al decir «indio», no los del sur ni los de la India), en esos disfraces caricactura, en ser pequeños y pintarnos la cara y ponernos plumas en la cabeza. Pero todo eso, aunque no lo tengamos aquí, tiene una base xenófoba, que exotiza e infantiliza. Busca otra expresión mejor.

6. Judiada

Diría que esto lo estamos superando, porque no conozco a nadie de mi generación o más joven que lo diga (de hecho en mi mente siempre se refería a Judas y no a los judíos). Según la RAE, significa ‘mala pasada o acción que perjudica a alguien’. Aún no tiene la marca «en desuso», pero la tendrá en unos años, confiad en mí.

7. Se lo escribió un negro

Aunque mucha gente dice que la expresión no tiene nada que ver con el color de la persona, sino con el sentido de negro como oculto, la imagen mental sí nos trae a una persona negra escribiendo sin reconocimiento. Aquí la alternativa es sencilla: podemos copiar a los ingleses, que llaman a esta figura ghost writer, escritor fantasma. Refleja muy bien su significado y no ofende a nadie.

8. Machupichu

¿De verdad somos así? Una serie de televisión nos presenta a un personaje que representa a alguien de la peor calaña: racista, sexista, rancio. Una parodia de un tipo de persona que todos nos hemos encontrado. Este señor llama a su empleado, de origen latinoamericano, Machupichu (lo escribimos mal a propósito). Y ¿qué hace parte de la población española? Adoptar ese apodo para todo inmigrante hispano que vemos (a no ser que sean blancos, claro, esos molestan menos). Bravo. Pero ya está, la serie ya no existe, ¿podemos dejar de hacerlo?

9. Sudaca

Diría que sudaca se ha quedado un poco anticuado también, quizá en los 90 o principios de siglo XXI. Desgraciadamente, no porque hayamos superado la situación y ya no haya racismo en España hacia la gente que viene de Hispanoamérica. Simplemente hemos encontrado otras palabras, como la anterior o la siguiente. Pero eso, sudaca ya suena antiguo, que siga siendo así.

10. Panchito

Otra palabra más para referirnos a personas racializadas provenientes de Latinoamérica. Panchito viene de Pancho, que es como parecemos creer en España que se llaman todos los mexicanos. Y quien dice mexicano, dice cualquiera llegado del otro lado del charco (de México hacia el sur, claro) con unos rasgos étnicos diferentes a los nuestros.

11. Paki

Aquí englobamos en un mismo grupo a todo el que parece llegar de la India y alrededores (como Pakistán, de ahí el término paki), porque ¿a quién le importa en realidad de dónde sean exactamente? Los pakis vienen de por allá, de esa zona. Los diferenciamos de nosotros (faltaría más), pero nunca entre ellos.