Crédito: Nan Palmero

 

1. La obsesión por el ardor de trompa.

Los mexicanos no tenemos una fijación por el chile, tenemos una fijación por enchilarnos. La lenta tortura que implica darle fin a un plato de consomé al que le detectamos lo peligroso desde la primera cucharada, la acumulación gradual de dolor en nuestra boca, el sudor, el ojo lloroso y los inevitables mocos, son los elementos que conforman nuestra obsesión. Nos entrenaron desde chiquitos a fuerza de paletas de sandía con chile, que la neta si picaban, y ya nunco hubo vuelta atrás. Obviamente durante este doloroso proceso, le agarramos el gusto al sabor de las salsas más perras y a los chiles que pican dos veces.

 

2. La obsesión por la explicación poética.

¿Que por qué no se cocieron los tamales? Ah, pues seguramente porque estuviste chismeando cerca de la olla y se te olvidó ponerle unos aretes de hoja de maíz para que los tamales no te oyeran, o en una de esas hiciste un coraje o te peleaste con alguien. Para la otra mejor ponles el radio y asegúrate de estar muy contento durante todo el proceso. Claro que también cabe la posibilidad de que no les hubieras tomado bien el tiempo, pero… qué chiste tienen esas explicaciones tan simplonas.

 

3. La obsesión por el comal.

El comal, un elemento tan sencillo, tan tiznado, pero tan representativo de nuestros mayores placeres culinarios. Sin comal no hay felicidad, porque sin comal no hay tortillas ni garnachas… así de fácil.  

 

4. La obsesión por el color y las flores.

No nos basta con los colores de la naturaleza para convertir nuestro entorno en un lienzo policromático: nuestros trajes típicos, artesanías, platillos y hasta la arquitectura contemporánea mexicana son buenos ejemplos de nuestra obsesión por el color; y muy buena parte de los motivos más coloridos en estas expresiones están relacionados con elementos naturales. México es un país donde no faltan las flores a lo largo del año, detalle que hemos sabido integrar a nuestra cultura para hacer todo más vistoso.

 

5. La obsesión por el sobrenombre inmediato.

¿Por qué le cambiamos el nombre a todo el mundo? Fácil: el sobrenombre le da a esa otra persona una etiqueta menos conocida, haciendo de las relaciones algo único desde la forma en la que nos referimos entre nosotros. Hay una complicidad inherente en la forma en la que nos referimos a nuestros amigos… y podemos tener distintos nombres para distintos círculos de personas.  

 

6. La obsesión más mexicana de todas.

¿En qué otro lugar del mundo la subida del precio del limón se vuelve noticia nacional? Seguro que los mexicanos que estén leyendo esto se acuerdan de la última vez que el precio del limón se disparó y provocó una conmoción de aquellas. ¿Qué le vamos a hacer? El limón es parte de nuestra canasta básica y un elemento importante para muchas menjurjes del recetario de la abuela. Y ya que estamos en esas…

 

7. La obsesión por los remedio caseros más barrocos.

Googleen Coca Cola con limón y asómbrense por la cantidad de resultados que proclaman que esta mezcla es lo mejor contra… lo que sea que cure. Este tipo de remedios y otros más metafísicos inundan el imaginario mexicano. Tenemos tantos remedios que a veces es difícil distinguir entre los que tienen algún fundamento, los que sólo funcionan como placebos y los que son la ridiculez andando, pero que igual llevamos a cabo, pues porque no vaya a ser.   

 

8. La obsesión por el precio del dólar.

Obsesión bastante fundamentada por nuestra situación geopolítica, pero obsesión a final de cuentas. No me digan que no saben a cuanto anda el dólar esta semana.

 

9. La obsesión por el peinado perfecto.

Lástima que la perfección es inalcanzable y lo estético puede malograrse de muchas formas. Pero no pueden negar que todos los peinados que se observan por cualquier ciudad mexicana en la mañana requirieron de tiempo (a veces demasiado), planeación, gel en cantidades copiosas y mucho esfuerzo.  

 

10. La obsesión por el exceso de carbohidratos.

Torta de tamal con atole… ¿qué mejor manera de meterle a tu cuerpo todas las calorías del día en una sola sentada? ¿Que eso es una aberración chilanga? ¿Qué me dicen de la torta ahogada, los taquitos de pescado, el chile en nogada capeado, las corundas o los chilaquiles con tasajo y un huevo frito encima? Puros platillos con la energía necesaria para alimentar a un deportista de alto rendimiento, pero al servicio de toda la comunidad. No por nada existe esa otra obsesión nacional…

 

11. La obsesión por bajar de peso.

Podemos dividir a los mexicanos entre los que están a dieta y los que la van a empezar el lunes. El sobrepeso en México es de cuidado; sin embargo, la mayoría de nosotros esperamos darle vuelta al problema con regímenes alimenticios extremos que dependen demasiado de las propiedades milagrosas de la guayaba, la toronja, la luna o cualquier otro objeto redondo que nos recuerde la figura que queremos dejar atrás. Lamento decirles que ni la luna ni ningún otro cuerpo celeste sustituyen un cambio de hábitos integral y el compromiso con una vida más saludable. Ni modo… así las cosas.