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12 cosas que no pueden faltar en una cocina mexicana

México
by Rulo Luna Ramos 12 Jun 2019

1. El cajón gigante de abajo de la estufa

En otras latitudes se le conoce como horno y aunque sabes que también tiene la propiedad de calentar alimentos, en la típica cocina mexicana se usa como un almacén de ollas, sartenes, comales, refractarios y tuppers. En México, hornear algún alimento —evento súper extraño que suele asociarse con las fiestas de fin de año— implica doble trabajo, ya que hay que sacar todos los tiliches del horno antes de usarlo y dejarlo bien limpio para que pueda retomar su rol de almacén a la brevedad posible.

 

2. Cerillos La Central

Nada más leíste el nombre y ya tienes en la mente la imagen surrealista de una Venus de Milo que parece estar a punto de ser arrollada por un tren. ¿No es cierto? La marca de cerillos La Central data de finales del siglo XIX y su imagen actual —la que corresponde a la línea de cerillos Clásicos de Lujo— es el conjunto de la iconografía de varios de sus productos a lo largo de la historia. La caja amarilla con azul de los cerillos la central está en todas las cocinas del país —aunque esté olvidada en el fondo de un cajón— y es un éxito del diseño mexicano.

 

3. El molcajete

 

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El molcajete y el tejolote —la piedra que lo acompaña— son el dúo más representativo de las cocinas mexicanas. Este mortero de piedra volcánica se usa desde la época prehispánica para moler granos, especias y mezclar salsas. A pesar de ser nada práctico —después de todo, se trata de una piedrota—, el molcajete sigue presente en muchísimas cocinas de México ya que una salsa molcajeteada no tiene comparación con una preparada en licuadora. Los mexicanos asociamos tanto las salsas con el molcajete que en muchos restaurantes y puestos de comida, las salsas se sirven en molcajetitos de plástico.

 

4. Una olla de barro curada

Esa olla que te heredó tu mamá y que lleva un montón de horas sobre el fuego de la estufa. Es la consentida a la hora de hacer el arroz y todo lo que haces en ella queda mucho más rico.  

 

5. El peltre

 

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Qué bonitos son los utensilios de peltre. Son tan bonitos que han pasado de ser un elemento tradicional de la cocina a una moda que ha invadido mercaditos de diseño y tiendas de decoración. No importa si los usas para hervir el agua, para freír el arroz, como florero o como props para tus fotos de Instagram, pero seguro que uno de estos trastos con aspiraciones de cielo nocturno adorna algún rincón de tu cocina.  

 

6. La servilleta de las tortillas

En uno de los cajones de la cocina —en el que normalmente se guardan varios tipos de trapos— es común encontrar una colección de servilletas bordadas con olor a nixtamal. Estas servilletas son las que se llevan a la tortillería cuando uno va por la dosis diaria. ¿O qué? ¿Pensaban que uno regresa con el kilo de tortillas calientes en las manos? El paquetito de tortillas envueltas se puede poner directamente sobre la mesa a la hora de la comida o se puede colocar dentro de un tenate —una canasta de hojas de palma entretejidas— para mantenerlas más calientitas.

 

7. El exprimidor de limones

 

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Pero tiene que ser de metal y pesar lo suficiente como para descalabrar a alguien. Nada de exprimidores de plástico que no puedan aguantar el paso de nuestra fijación con el limón.

 

8. La colección de tuppers ajenos

Combinados con un montón de botes de crema, de helado, de yoghurt y hasta de comida china. Con el paso del tiempo pierdes la noción de cuales compraste tú, cuales le robaste a tu mamá y cuales fueron abandonados en tu cocina después de alguna reunión. De todas formas siempre terminas usando los botes de crema porque son los únicos que tienen tapa. No me digas que no es cierto.  

 

9. El dispositivo para aplastar frijoles

Indispensable a la hora de preparar los frijoles refritos. Por cierto, también sirve muy bien para hacer puré de papa.

 

10. Un comal

Fundamental a la hora de calentar las tortillas, hacer quesadillas, sincronizadas, sopes y huaraches, el comal es uno de las cosas que más extrañamos cuando no está tenemos a la mano. ¿Has intentado calentar una tortilla en un sartén? Sencillamente no es lo mismo.

 

11. Cilantro, perejil y un montón de yerbas

Además de tener un especiero bastante respetable, una cocina mexicana activa cuenta con una buena cantidad de yerbas frescas y secas que además de darle sabor al caldo, pueden convertirse en un remedio efectivo para la indigestión y otros males comunes. Cilantro, perejil, laurel, tomillo, epazote, acuyo y manzanilla son solo algunas de esos elementos comunes que le dan un olor característico a las cocinas de México.

 

12. El molinillo

 

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Los molinillos están hechos de madera, tienen un mango largo y cerca de la punta cuentan con una serie de rodillos que se mueven de forma independiente. El propósito de este artilugio tan garigoleado es espumar el chocolate y ayudar a que se disuelva en el agua o la leche caliente. Para lograr esto, pones el mago del molinillo entre las manos y empiezas a hacerlo girar rápidamente hacia un lado y hacia el otro. Si te gusta el chocolate y no tienes un molinillo en casa, algo estás haciendo mal. 

 

 

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