Foto: Verónica del Real

1. Se transforman lentamente en tu conciencia.

Una amiga mexicana es la voz más honesta, ojete y real que te puedas imaginar. No hay otra nacionalidad que pueda poner tus pies de vuelta en la tierra de la misma manera que una amiga mexicana. Por eso las queremos tanto… ¡por culeras! Una amiga mexicana es sincera y le importa muy poco si te gusta o no lo que estás a punto de escuchar.

 

2. Van a tu casa como Juana por su casa.

Aunque tu no estés presente en tiempo y espacio, una amiga mexicana llega sin avisar y hasta se pone a cocinar y chismear con tu mamá. Conoce el escondite de los dulces y el del álbum de fotos que NADIE debe ver…  Hasta conoce la vida y desdichas de tu muchacha. También te ha ayudado a meter el coche cuando llegan pedas a tu casa o a sacarlo en lo que regresas por algo que has olvidado.

 

3. Se convierten en segundas hijas de tu mamá.

Cada vez que pones un pie en casa, tu mamá te pregunta cómo fue tu día, seguido de un “¿Cómo está Karlita?”, un “¿has hablado con Andrea?” o “¿ya cortaron Fer y su novio?”. La mejor parte es cuando alguna de tus amigas crashea en tu casa cuando tú no estás y te manda una selfie con tus papás… Entonces comienzas a sentirte reemplazada. Sobre todo si descubres que tu mamá le cocinó algo especial… ¡Ingratas!

 

4. Cuando salen de viaje siempre se acuerdan de ti.

Conocen tus gustos extraños y en cuanto ven algo que les recuerda tu amistad, no dudan en comprarlo… Una amiga mexicana es rete detallista, chingao.

 

5. Te inducen al alcoholismo que raspa.

El mezcal y le tequila son sus acompañantes antes y durante la fiesta. Te engañan diciendo que con estos dos empedas rico, rápido y las probabilidades de cruda son menores, lo cual parece ser cierto… para ellas, al menos.

 

6. Sacan al adulto responsable que hay en ti.

Si te llevan de fiesta una noche y a la mañana siguiente debes trabajar, te hacen cumplir con tus responsabilidades. “Echaste desmadre anoche, pero hoy te chingas y vas a trabajar. Nada de que hablas para decir que estas enferma, ¡no mames!”

 

7. Su himno de la amistad involucra una canción medio naca.

Esa canción que comparten como guilty pleasure en el tráfico o en el pre. O cuando tienen casa sola. O cuando están de fiesta y ESA amiga no está presente. O cuando te rompen el corazón. O cuando se encontentan después de una pelea.

 

8. Te conviertes en propiedad privada.

Esto aplica sobre todo con tu mejor amiga. Si son como uña y mugre, la furia invadirá su cuerpo cada que tengas nuevos prospectos de amigas. ¡Ni madres, ella llegó primero! Toda amiga mexicana siente celos cuando piensa que alguien “te está robando”.

 

9. Ellas son tu novio.

Cuando llegas a contarles que ya tienes novio, no pueden evitar sentir celos de él… Porque en la mente de tus amiga mexicanas, ellas son como tu novio.

 

10. Se llevan mejor con tus papas que tú.

Una mexicana sabe que la receta perfecta para que te dejen salir seguido es que tus papas la amen… Sí, gracias a ella acabaste en ese rave entre semana y no tuviste que rogarle a tus papas que te dieran permiso de ir.

 

11. Terminas entrando al mismo baño que ellas.

En las buenas y en las malas, sobrias o borrachas, la confianza las ha unido tanto que hasta entran al mismo cuarto para hacer del uno o del dos cuando están juntas… por ende, se conocen hasta el asterisco.