Vìa

Es una persona de lo más versátil.

¿Recuerdas cuando dijiste “¡Pero qué señora tan simpática es tu mamá!”? Se te acabó el gusto cuando Doña Simpatías vio que tu relación iba en serio y, peor aún, cuando hubo papelito de por medio. ¿Dónde quedó la señora buena onda? ¿Alguna vez existió?

 

Es una líder de opinión.

No es que me quiera meter en tus asuntos, pero… tu definición de metiche se ha expandido más rápido que el universo desde que la conoces. Quién sabe cómo le hace, pero siempre tiene una opinión muy bien informada, por no decir que siempre tiene la razón

 

Es una experta en economía.

Sabe perfectamente como malgastas el dinero por el que su hijito se parte el lomo de sol a sol. Y no, no le importa que tú también trabajes y que tu aportación a la economía familiar sea equitativa, mayoritaria o única. Claro que tu mamá tampoco baja a tu marido de la categoría de “baquetón que jamás podrá tratarte como te mereces”.

 

Es un ejemplo a seguir en cuestiones de limpieza doméstica.

No importa que, según tu suegro, nunca haya levantado un dedo en su vida. Ella sabe que el asma de su hijo a empeorado desde que se fue a vivir contigo porque no sabes limpiar y tu cama está llena de ácaros.

 

Es la mejor cocinera del mundo.

Habrás entrado en su círculo de confianza el día que te comparta la receta del albondigón relleno que tanto le gusta a Juancho; sin embargo, será mejor que jamás intentes cocinarlo sin su supervisión. Sólo lograrás quedar en ridículo frente a su refinadísimo gusto culinario.

 

Es toda una institución en planeación familiar.

Quiere ver crecer a sus nietos y te lo recordará a la menor provocación. ¿Para qué te casaste si no es para postergar su estirpe? Eso de casarse y no procrear está en contra de los designios terrenales y divinos. ¡Estas generaciones y sus ideas modernas!

 

Es sinónimo de “multitasking”.

Sin importar lo apurada que esté o todos los pendientes que tenga, siempre va a encontrar tiempo para estar chingando.

 

Es la mejor terapeuta de parejas.

La solución a todos tus problemas de pareja se basan en el mismo simple precepto: tú estás mal. Eres una persona mala y ella te va a ayudar a enmendar tu camino. ¡Aprovéchala!

 

Sabe de pedagogía.

Y con gusto compartirá su vasto conocimiento para ayudarte a criar a tus hijos. No te preocupes, no se lo tienes que pedir.

 

Es capaz de tomar posesión de la voluntad de otros.

Las famosísimas palabras “¡Me voy con mi mamá!” son una sentencia de implicaciones catastróficas. Sabes que una vez que tu amorcito “se vaya con su mamá”, será sometido a un proceso análogo a la posesión demoníaca. Cuando regrese a casa no sólo se comportará y hablará como tu suegra… ¡Podría regresar con todo y ella!

 

Es experta en sociología.

Sabe todo lo que “la sociedad” opina y habla de ti, y no permitirá que involucres el nombre de su familia en tus mafufadas. Sobre todo cuando asuntos poco ortodoxos entren en juego… como vivir juntos fuera del matrimonio, por ejemplo.

 

Puede alterar la percepción del tiempo espacio.

Si sientes que la vida se te está yendo demasiado rápido o que tu casa es demasiado grande… invita a tu suegra a vivir contigo. Verás como todo se soluciona.