El Popocatépetl se ve mucho más amigable con la primera luz de la mañana, aunque esa nube que se extiende por toda la foto es evidencia de que no fue una noche tranquila.

12 imágenes que demuestran que el Parque Nacional Iztaccíhuatl - Popocatépetl es uno de los lugares más bellos de México

Estado de México
by Rulo Luna Ramos 12 Jun 2017

El Parque Nacional Iztaccíhuatl – Popocatépetl no sólo es uno de los lugares más bellos de México, también es uno de los más emblemáticos. La zona es un gran ejemplo de la belleza natural del centro de México, con dos imponentes picos que se levantan por encima del Eje Neovolcánico, rodeados por bosques de pinos en los que habitan venados, coyotes, teporingos (el conejo de los volcanes) y muchas especies de aves. El lugar es perfecto para realizar senderismo, acampar, o practicar ciclismo de montaña, pero también es un punto de interés para los alpinistas que quieren subir hasta la cima del Izta. Además, este lugar tiene un gran valor en el imaginario mexicano y es uno de los paisajes más reconocidos de México.

El parque está a unos cuantos minutos de Amecameca, en el Estado de México, y puede ser visitado desde la Ciudad de México o Puebla en un sólo día. Se puede acceder en auto hasta La Joyita en horarios del parque (de siete de la mañana a nueve de la noche) y desde aquí se pueden realizar distintas caminatas por los senderos alrededor del Iztaccíhuatl. Puedes acampar en esta zona, aunque si no cuentas con equipo de alta montaña, el mejor lugar para pasar la noche es en el Paso de Cortés, por aquello del frío. 

Todas las fotos son propiedad del autor.

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El Paso de Cortés es un buen lugar para hacer base. Aunque cuenta con sus buenos 3,600 metros de altitud, el frío no aprieta tan fuerte durante la noche y la vista de los volcanes es excelente. Los colores de esta foto nocturna del Iztaccíhuatl son consecuencia de la luz de las antenas de la estación de Altzomoni, uno de los puntos más identificables cuando se ven los volcanes desde la distancia.

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La altitud del Paso de Cortés es suficiente para observar cielos estrellados a pesar de la contaminación lumínica de Puebla y la Ciudad de México. El Popocatépetl es un volcán activo y esto se vuelve bastante evidente al pasar un rato cerca de él. En la noche en en que tomé esta foto las exhalaciones de ceniza fueron una constante y en un par de ocasiones se escuchó rugir a Don Goyo en tono poco amigable. El horizonte blanquecino que impide ver las estrellas no es una nube… ¡es la ceniza del volcán!

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Las charras azules son sólo una de las vistosas especies de aves que habitan en la zona. Al amanecer la temperatura comienza a elevarse rápidamente y la actividad se empieza a hacer presente en los alrededores del Paso. Mucha gente llega a hacer senderismo, aunque los montañistas ya están en las inmediaciones de la cima del Iztaccíhuatl para esta hora.

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El Popocatépetl se ve mucho más amigable con la primera luz de la mañana, aunque esa nube que se extiende por toda la foto es evidencia de que no fue una noche tranquila.

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En 1994, Don Goyo, como conocen los locales a la montaña, inició un periodo de actividad constante, por lo que el acceso hacia este lado del parque quedó prohibido. Conviene revisar el Semáforo Volcánico del CENAPRED antes de realizar una visita. Mientras el semáforo se encuentre en amarillo fase dos (siempre está en amarillo fase dos), es bastante seguro realizar una visita.

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Se puede acceder en vehículos hasta la zona conocida como La Joyita. Desde aquí comienzan varios senderos con distintos niveles de dificultad, pero todos ellos son bastante impresionantes.

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Un par de pajaritos nos dan la bienvenida a uno de los senderos. Del lado izquierdo podemos ver al Izta, que ya está perdiendo la cubierta de nieve que lucía durante la noche. El aire se llena muy rápido con vapor de agua y las condiciones climáticas pueden variar mucho, por lo que es recomendable comenzar las caminatas muy temprano por la mañana.

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El paisaje se extiende por muchos kilómetros frente a nosotros. A estas alturas cuesta más trabajo respirar, por lo que es recomendable tomarse las cosas con calma, mantenerse hidratado, y llevar ropa y equipo adecuado para caminatas.

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Apenas son las once de la mañana y las nubes ya están entrando al valle. El juego de luces y sombras es mucho más impresionante en vivo, pero creo que esta foto capta un poco de la majestuosidad del paisaje de las faldas del Izta.

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Y hasta aquí llegué. Esta foto la tomé a unos 800 metros del primero portillo, uno de los campamentos utilizados por los montañistas que suben al Izta. El Popo ya no tiene la cobertura de nieve de la noche anterior, pero la nube de cenizas sigue presente sobre el cono. A esta altura los pinos dan paso a los zacatonales y guarecerse del sol comienza a ser un reto, por eso los montañistas recorren esta parte antes de que salga el sol.

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De regreso a La Joyita, se puede observar la estación de Altzomoni detrás del cerro. Este ambiente es el hábitat del conejo de los volcanes y aunque en esta caminata no encontramos ninguno, estoy seguro de que varios de ellos observaban nuestro trayecto con atención.

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Y finalmente, ¡la foto por la que vine! Aunque la noche comenzó bastante nublada, el viento comenzó a soplar durante la madrugada y para las tres de la mañana la Vía Láctea se veía en todo su esplendor. A pesar de la ausencia de nubes y la altitud, la contaminación lumínica de las ciudades vecinas es suficiente para opacar un poco el cielo nocturno, en especial cerca del horizonte, donde todavía se mantiene una ligera capa de cenizas. A la izquierda del Popo se observan tres pequeñas luces, es la estación de monitoreo de Tlamacas.

 

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