El diccionario es como esa leyenda urbana sobre el cerebro humano: utilizamos solo el 10%. O ni siquiera. En realidad usamos muchísimas menos palabras de las que hay registradas en el diccionario. Porque no las necesitamos, porque usamos sinónimos más comunes o, simplemente, porque las desconocemos. Pero ¡hay tantos tesoros que merecen ser sacados a la luz! Estos son algunos de ellos.

1. Descalandrajar

Vivan las palabras llenas de sílabas que podemos pronunciar delante de un estudiante de español para asustarlo un poco. ¿Qué es descalandrajar? Pues lo que le hacen al primer vestido de la Cenicienta sus hermanastras (solo en la película, por cierto, en el cuento de los hermanos Grimm no hay este drama): «romper o desgarrar un vestido u otra cosa de tela, haciéndolo andrajos».

2. Bigardear

Esos días en los que no te apetece hacer nada pero también te aburres, en los que vas de una cosa a otra buscando entretenimiento vacío, en los que cuando te das cuenta descubres que ya se ha hecho de noche. Esos días te has dedicado al bigardeo: bigardear significa, dicho de una persona, ‘andar vaga y mal entretenida’. Bigardo significa ‘vago’ y, en su segunda acepción, ‘vicioso y de vida licencioso’. Según cuenta el diccionario, se usaba como insulto a ciertos frailes…

3. Regatonear

Si vuestro cerebro está tan metido en esta segunda década del siglo XXI como el mío, es posible que os hayáis quedado algo sorprendidos al ver esta palabra en el diccionario. Pero no, no es lo que creeéis, ¡nada que ver con el reguetón! Regatonear no es más que comprar al por mayor para vender al por menor. Menos emocionante, ya lo sé.

4. Mamarón

Todos conocemos a alguno: es ese tipo que aparece en las fiestas sin invitación, que se las arregla para conseguir cosas sin pagar (y sin merecerlas), que siempre está chupando del bote. O, explicado por la RAE: «hombre que procura participar de fiestas y agasajos sin estar invitado». Viene de mamar, claro.

5. Derronchar

¿Quitar ronchas? ¿Una forma alternativa de decir derrochar? No. Derronchar, con esa ene tan curiosa en el medio, significa ‘combatir, pelear’. A partir de ahora, para confundir a tu rival, puedes decirle: «Si quieres derronche, lo vas a tener».

6. Pravo

Aquí hay un poco de magia etimológica. Pravo es la raíz de, por ejemplo, depravado, por lo que ya queda claro que no es algo muy bueno. Pero pravo viene de pravus en latín, origen también según algunas teorías de bravo, que sí es algo positivo. Pravo significa ‘perverso, malvado y de dañadas costumbres’. Pravus significaba ‘maldad’. ¿Cómo se llegó al ‘valiente’ o ‘bueno’ de bravo? Varios autores apuntan a que bravo al principio significaba ‘salvaje’, un paso intermedio entre malo y valiente que hace el camino más fácil.

7. Amilagrarse

Una forma mucho más bonita de decir que algo te ha asombrado o impresionado. Te deja un poco como si estuvieses presenciando un milagro. Totalmente amilagrado.

8. Nubarrado

Hay palabras que son bonitas simplemente por lo específicas que son, porque ponen nombre a algo que no sabías que tenía nombre. Nubarrado es un adjetivo que se aplica a las telas coloreadas en forma de nubes. ¿No necesitas ahora una prenda nubarrada en tu armario solo para poder usar la palabra?

9. Apocatástasis

Clásica palabra griega con una traducción clara y directa (‘restablecimiento’) pero que la RAE define de forma más rebuscada, quizá para dejar claro que es un término filosófico: «retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida». Yo propongo que a partir de ahora en vez de decir que vamos a resetear el móvil o el ordenador digamos que les vamos a hacer una apocatástasis.

10. Morceguila

¿Necesitabas saber cómo se llaman los excrementos de los murciélagos? Quizá no, pero ahora te las arreglarás para introducir la palabra en una conversación.

11. Corchotaponero

Por si alguna vez necesitas hablar de la industria de los tapones de corcho. Es decir, de la industria corchotaponera.

12. Susurración

Una susurración no es un susurro cualquiera: es una murmuración secreta. No susurras porque no quieres molestar, susurras porque estás contando algo que no quieres que nadie más sepa.