Imagen: Pedro Ribeiro Simões

1. La chica peruana que te hospeda por una noche

Te recibe hablando en inglés con marcado acento americano y te ofrece un jugo de mandarina o algo fresco para tomar. Es divina, inteligente, graciosa, y cuando te despiertas a la mañana siguiente, te ha preparado un licuado de banana y frutillas que jamás olvidarás.

2. La bella y solitaria muchacha que espera a tu lado en la estación de bus

Si tienes el coraje suficiente, te acercas y empiezas a hablarle. Por supuesto que lo tienes. ¿Acaso no eres un viajero de verdad? Probablemente luego se sienta a tu lado en el bus desde Porto a Lisboa. Y en ese trayecto descubres que es de Rumania, miran juntos la película “Equilibrium” en su computadora, y hasta quizás compartan un sándwich frango en una de las paradas a medio camino.

3. El viajero arquetípico

“Nunca puedes viajar demasiado”. Eso es lo que piensas después de conocer al escocés que trabaja por las noches en el pequeño hostel donde te hospedas. No trabaja por dinero sino por hospedaje y clases de surf cada mañana. Se convierte en tu compañero de surf por la semana y también en una fuente de inspiración después de que descubres que ha trabajado como instructor de buceo en India, DJ en Tailandia y manager de hotel en Turquía. Al mes siguiente te escribe contándote “me voy a Nepal”. Y tu respuesta es una onomatopeya: “guau”.

4 y 5. La pareja de estadounidenses que recorre la costa de Portugal en bicicleta

Ella es de Tennessee y él del sur de California. “Hermoso”, respondes. “Soy un fan de Memphis Grizzlies”, y sonríen. Ella enseña inglés en una ciudad lluviosa al norte de España. “El inglés de la gente allí es terrible”, admite la mujer. Él es un ingeniero civil que está visitando a la novia por una semana. Se les ocurrió que una forma original de pasar esa semana juntos, después de un buen tiempo de mantener la relación a distancia, era ir en bicicleta de pueblo en pueblo por la costa portuguesa. Y así es, una buena idea si las hay.

6. La chica políglota de Europa del Este

Se comunica en búlgaro, alemán, inglés, español y francés con fluidez. Después de descubrir eso, no tienes idea de dónde esconderte. Hasta que al final, aceptas la situación y continúas conversando con ella. Siempre sonriente, es de Bulgaria y vive en Münster, Alemania. Una noche juegan al Jenga en el hostel y te gana cinco veces seguidas. Siempre sonriendo. Al igual que tú.

7. El profe de surf que también es artista

¿Estás listo para unas buenas ondinhas?”, te pregunta al llegar con su camioneta verde cargada de tablas para principiantes. De camino a la playa, te cuenta una historia diferente y emocionante cada día. Un día la historia trata sobre la experiencia casi fatal que tuvo el invierno pasado al surfear una Supertube. Otro día menciona al pasar, con su felicidad habitual, que también ha pintado tablas de surf para Garret McNamara, el mejor surfista del mundo. Es tan cool. Es un artista-surfista. Y sin importar qué historia te cuenta, no te queda más remedio que admirarlo.

8. El fotógrafo profesional que duerme en el parque cerca del río Duero abrazado a una botella de Oporto

Le tomas una foto con tu cámara de principiante. Es la mejor foto que sacas en Portugal, sin dudas. Enseguida se despierta, estira la mano hacia la botella vacía y se enoja. Se para y mira alrededor. Puede ver tu cara de viajero novato y percibir tu curiosidad. Te saluda con su mano derecha, sonríe y se marcha, dejando la botella vacía en el pasto. Ha llegado el momento de encontrar cosas nuevas. Su cámara profesional, sus fotografías deslumbrantes, y a sí mismo.

9, 10 y 11. Las tres italianas despampanantes que llegan al hostel justo cuando te estás yendo

No hace falta decir más. Obviamente te pasarás el resto del viaje pensando en las cosas que podrías haber hecho en una villa preciosa como Peniche con esas tres, si, tres chicas italianas divinas con acento sexy y bikinis diminutas.

12. El hombre perdido

Donde sea que vas, te lo encuentras. Viene del otro lado del mundo. Después de saludarlo y descubrir de dónde es (Península de Kamchatka), piensas “estoy en uno de los pueblos más pequeños que pueden existir, en el medio de la nada en Portugal, y me cruzo con un tipo de la Península de Kamchatka. Es una broma, ¿cierto?”. El mundo siempre es más curioso de lo que crees.