1. ¡Nunca hay nada que hacer en Puerto Escondido! Sólo tiene un torneo internacional de surf, conciertos en la playa, un torneo de motocross, festivales de jazz, de cine, numerosas muestras gastronómicas… ¡Aburrido, aburrido, aburrido!   

Proyecciones al aire libre en Zicatela. Crédito: Festival Ambulante

 

2. Si tomas un paseo en bote por las costas de Puerto Escondido entre diciembre y febrero, es probable que te encuentres con delfines y ballenas jorobadas nadando con sus crías. ¡Con el terror que te causan los amigables y curiosos mamíferos marinos!

Crédito: Heather Paul

 

3. Mazunte cuenta con el Centro Mexicano de la Tortuga, donde se realiza investigación para el manejo, desarrollo y conservación de las tortugas marinas. Podrías participar como voluntario y liberar tortuguitas al mar, pero tú siempre has odiado la biología y no vas a permitir que una experiencia maravillosa como esta se meta con tus prejuicios.

Crédito: Matthew Keenan

 

4. ¡La oferta turística de la zona es impresionante! No por nada llegan más de cincuenta cruceros al año a las Bahías de Huatulco. Pero tú dudas que entre resorts de lujo, hotelitos de playa, palapas, zonas de acampar y hostales, haya una opción que se ajuste a tus necesidades.

Playa de San Agustinillo. Crédito: Waywuwuei

 

5. Vas a encontrar nuevos amigos que te seguirán en todas tus aventuras playeras. ¡No serás el primero que no se pueda despedir de ellos y se los quiera llevar de regreso a casa!

Zipolite. Crédito: Antifluor

 

6. Te podrías quedar horas simplemente observando la fuerza de las olas desde Punta Cometa. ¿Quién querría perder el tiempo en actividades tan poco productivas?

Punta Cometa, Mazunte. Crédito: Hernán García Crespo

 

7. Las playas de Oaxaca son tan bonitas, que algunas cuentan con una certificación turística que asegura sus excelentes condiciones de conservación y seguridad. ¿Te atreves a visitar un lugar tan perfecto que está certificado como tal? ¡Qué injusticia para tus futuros viajes!

Vista del Pacífico desde San Agustinillo. Crédito: Claudio Ruiz

 

8. ¿Te imaginas disfrutar de un paseo por la laguna de Chacahua y sentir que estás en un aviario natural mientras ves la puesta del sol en el Pacífico? ¡No, esos momentos tan maravillosos sólo te harán querer renunciar a tu vida citadina y quedarte a vivir en la playa!

Pájaro bobo café. Crédito: Parque Nacional Lagunas de Chacahua

 

9. ¿Comer pescado y mariscos frescos en una pequeña palapa a la orilla del mar? ¡Lástima que tú te conformes con una hamburguesa de pescado y la vista del McDonalds!  

Crédito: James Hernandez

 

10. ¿Quién querría disfrutar de una noche de fogata, música y amigos en en la tranquilidad de Zipolite? ¡Para ti una noche de fiesta no está completa sin hacer dos horas de fila para entrar al antro!

Crédito: Hernán Piñera

 

11. ¡Y toda esa oferta de deportes acuáticos al alcance de tu mano! ¡Qué molesto! Si tú sólo vas a la playa a mojarte los pies en la orilla del mar.

 

12. Entre las nueve bahías de Huatulco y las hermosas playas a sus alrededores, tendrás mucho que explorar y demasiadas maravillas por descubrir. Te lo advierto, hay muchos casos reportados de gente que se queda a vivir aquí, ¡atrapados por la magia de las playas de Oaxaca! 

Mazunte. Crédito: Gabriel Balderas