Crédito: Jose Francisco Del Valle Mojica

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Has hecho o has sido víctima de “un pancho”.

Un pancho es esa situación, típica de la pareja, cuando uno reacciona de forma exagerada a las estupideces del otro. Bajarse del auto en medio de la nada, escándalos públicos, romper fotografías, la ley del hielo y quemar la casa, son todos una misma cosa: un pancho. Y sí, las mexicanas son pancheras.

 

Conoces las reglas: si tienes una novia mexicana… tienes que bailar.

Bailar es una excelente forma de pasarla bien en pareja y es de esas habilidades sociales que es mejor refinar. No tiene mucha gracia quedarte a ver como tu novia se divierte de lo lindo mientras tu estás en un rincón oscuro junto al baño… solo. Además, el baile es una excelente forma de intimar con una persona. ¿De verdad planeas quedarte fuera de la jugada?

 

Sabes que detrás de tu relación… viene toda su familia.

Desde la primera vez que fuiste de visita a casa de su familia ya te trataban de mijito, te preguntaron todo sobre tu vida, conociste a más parientes de los que eres capaz de recordar y te pusieron a cortar cebollas para ayudar con la cena. Si su familia vive cerca, probablemente pasarás con ellos la próxima Navidad, el Día de Muertos, el Día de la Independencia, el Año Nuevo, el Día de Reyes, el Día de la Candelaria, la Semana Santa, el Día de las Madres… ¡Bienvenido a tu nueva gran familia!

 

Tu concepción de los celos ha cambiado notoriamente.

¿Que tu ex es ahora tu gran amiga? Ya no más… ¿Que esa vecina tuya, que le da un aire a Ana de la Reguera, te va a llevar a tu trabajo? ¡Olvídalo! Así será si quieres llevar la fiesta en paz, sobre todo al iniciar una relación que es cuando las inseguridades salen más a relucir. Los mexicanos somos muy celosos (y las mexicanas más), pero como todos somos iguales no se nota tanto. Ahora que si te encuentras con alguien que abiertamente reconoce ser MUY celosa… ¡Huye por favor!

 

Sabes que las reuniones familiares pueden ser más que una reunión y mucho más que familiares.

Si “reunión familiar” te suena a cena con sus padres, prepárate para una gran sorpresa. La familia mexicana es todo lo contrario a pequeña, a eso súmale que toda la parentela se reúne a la menor provocación y mientras más importante el evento, mayor la concurrencia. Para muestra basta la típica boda de pueblo: fiesta con duración no menor a tres días, a la que efectivamente asiste todo el pueblo y en la que uno siempre conoce nuevos miembros de la familia.

 

Has subido unos cuántos kilos desde que empezó tu relación.

Tu nueva familia no se cansa de alimentarte. Aunque parecería que te están engordando para Navidad, la verdad es que en México la comida va muy de la mano con socializar. De ahí esas pláticas de sobremesa enormes que borran la frontera entre comida, cena y reunión etílica. También tenemos esa bonita costumbre de pasar por tacos después de una fiesta… y esa costumbre se pega fácil.

 

Sabes que “verse en el lugar” no siempre es una opción.

Muchos mexicanos tienen una serie de reglas de comportamiento no escritas para el trato en pareja. Los roles de caballero y de dama, herencia del machismo recalcitrante del México de épocas pasadas, siguen saliendo a relucir de vez en cuando, sobre todo si estás comenzando una relación o si recién empiezan a salir. Pero una de estas conductas sigue estando muy extendida y puede ser motivo de panchos incomprendidos: probablemente tu novia considere que es tu deber pasar por ella a su casa, sin importar planes, geografía, tráfico o conveniencia… ¡siempre!

 

Tienes una nueva familia muy interesada en tus decisiones de vida.

Cuando sale el tema del matrimonio o de los hijos en medio de una conversación, no falta la tía metiche que con la socorrida frase “¿Y ustedes para cuándo?” te vuelve a ti y a tu novia el centro de atención. Adelante… ¡defiéndanse!

 

Te sabes un montón de canciones que ni te gustan.

Dependerá del gusto personal de tu novia, pero no te salvas de aprenderte alguna canción de Luis Miguel, Vicente Fernández, Timbiriche, La Banda el Recodo… y hasta de Maná. ¡Lo que uno hace por amor!

 

Vives en el eterno acecho de la afición telenovelera.

Hay un cáncer en la sociedad mexicana y se llama Telenovela. Como vivimos rodeados de dicho mal, somos susceptibles a caer en sus garras al menor descuido. Una vez ahí no hay vuelta atrás. Así que si tu novia es telenovelera, no te descuides o te contagiarás y tus aspiraciones personales se verán reducidas a cosas tan inexplicables como quedarte en casa los viernes en la noche porque están repitiendo María la del Barrio y ayer se quedó buenísima.

 

Has aprendido que los detalles sencillos pueden ser los más apreciados.

El regalo más efectivo para tu novia no necesariamente es el más costoso, lujoso o la edición más limitada de lo que sea, sino aquel que le demuestra que invertiste tu tiempo y esfuerzo en algo singular y que refleja esos gustos que comparten. Si viven lejos de México, no necesitas gastar una fortuna para cenar en el restaurante más exclusivo en su cumpleaños; mejor consigue que alguien te mande desde México una caja con Chocolate Abuelita, Pulparindos y Miguelitos.

 

Te ves extremadamente feliz.

Tienes una novia mexicana… ¿Qué más puedes pedir?