Crédito: Ivan Gonzalez

 

1. Sabes dónde encontrar el mejor precopeo de la ciudad.

Seguro has recurrido a los bares del Expiatorio, perfectos para arrancar cualquier tipo de fiesta. Mi favorito es el Cardenal, donde encuentras chela, música y buena comida preparada por el equipo más punk de la zona. Además del pre, es típico pasearse por los muchos puestecitos que hay a los alrededores para comer algo antes de la fiesta. ¿Qué se te antoja? Un elote, unos taquitos veganos, una nieve de garrafa…

 

2. Sabes que una casa vieja, abandonada y tétrica equivale a tocada en la azotea.

¡Las conoces! Llenas de hipsters, modernos y alternativos. Estas fiestas son un excelente punto de reunión con tus amigos, promueven el ligue con locales y extranjeros y nunca falta la aparición de algún integrante de una banda local.

 

3. Puedes distinguir perfectamente entre una cantina y un botanero.

Sí, ambas son igual de viejas, coloridas y típicas, pero sabes que el botanero es mejor opción cuando el hambre aprieta. La fórmula es sencilla: mientras más bebes, ¡más comes! El desfile culinario comienza con cacahuates y fruta picada, pero pronto llegan las tostadas de pata, las mini tortas ahogadas, la carne en su jugo, el caldito de camarón, los tacos dorados y hasta el chamorro.

Si estás buscando buenas opciones, no dejes de visitar La Occidental, La Fuente y el Morelias… ¡Pura tradición tapatía!

 

4. Si estudiaste en el CUCSH… seguro eras cliente de la Pulkata.

Y la recuerdas tanto por su ambiente -una mezcla entre lo hipster, lo hippie y lo intelectual- como por sus curados de sabores extraños: piñón, cacahuate, frambuesa y hasta pitaya. Y seguro sabes que al pulque hay que tratarlo con respeto, ya que más de un litro fermentándose en tu estómago puede tener serias implicaciones… o eso es lo que dicen, no es que a mí me haya pasado.

 

5. Sabes que no hay chela más barata que la de un bar gay.

No importa tu orientación sexual, los bares a los alrededores de las nueve esquinas siempre ofrecen un espectáculo peculiar que cualquiera puede disfrutar: desfiles de vestidas, cerveza muy barata y música de cualquier género musical que puedas imaginar. Además, a la salida siempre están los hot dogs de diez pesitos.

 

6. Te ha amanecido en uno de los bules de la calzada.

Saliendo del tour de bares gay, basta con caminar unos cuantos pasos para encontrarte con una de las zonas más festivas de la ciudad. Aquí puedes encontrarte con tugurios de más o menos mala muerte donde la fiesta no para hasta las diez de la mañana. Recuerda que el norteño en vivo es un plus a considerar.

 

7. Sabes que noche que se respete tiene un episodio en Chapu.

Pasar por Chapu es sinónimo de arte, cultura, fiesta, gran variedad de bares, restaurantes, arte callejero, artesanías y ¡bien mucha diversión!

 

8. Sabes dónde conseguir un mariachi a altas horas de la noche.

Esa pequeña plaza cerca del famoso mercado San Juan de Dios es famosa por dos cosas: está llena de prostitutas y mariachis, sobre todo de madrugada.

 

9. ¿Es quincena? Pues entonces toca ir a Zapopan.

Zapopan es la zona más fresa del estado, famosa por sus antros caros y populares. Si quieres gastarte toda la quincena en una noche, esta es tu mejor opción… eso sí, tienes que ir bien vestidito o simular ser un güerito de provi para que te dejen pasar.

 

10. Sabes que existe un tour sobre ruedas donde abunda la comida y el tequila.

No puedes considérate tapatío si no fuiste al menos una vez al Tequila Express, un bello recorrido lleno de mariachis, colores, comida típica y shots hasta vomitar.

 

11. Sabes a donde ir cuando el alcohol se ausenta de todos lados.

¿Que ya no venden alcohol? ¡No importa! Sabes que la Penca nunca defraudará tus ganas de seguir la fiesta… sin importar la hora o lo que necesites.

 

12. Conoces la cura perfecta para la cruda.

Sin más que decir, sabes que lo mejor para curar la resaca ha sido, es y será siempre una maravillosa, enchilosa y deliciosa ¡torta ahogada!