Foto: tannaz

1. Nacho, el Sembrador y tú fuisteis grandes amigos mientras aprendías a leer

Estos dos libros -–en todas sus variantes– enseñaron a leer a miles y miles de estudiantes en todo Panamá. Aún recuerdo a Nacho y su perro dibujados en la portada y sus típicas ilustraciones que acompañaban a frases como «mi mamá me mima» o «mi papá me ama». ¡Recordar es vivir!

2. Te aprendiste los nombres de las provincias con la canción Panamá tiene 9 provincias

Este comercial de los supermercados Gago salió al aire en 1979 para conmemorar el Año Internacional del Niño, pero su legado trascendió durante muchos, muchos años; ¡es que con esa melodía tan pegajosa y su letra sencilla, es normal! Qué alegría me llevé cuando días atrás escuché en la radio la canción actualizada con la inclusión de la provincia número 10.

3. Llenaste el álbum de figuritas de los Tiny Toons

Nuevamente los supermercados Gago lo hicieron. ¡Qué recuerdos! Creo que nunca he llenado un álbum con más emoción que este y lo mejor es que era una actividad familiar. Todos los sábados íbamos al Gago de Vía España a intercambiar figuritas con la gente que se juntaba en los estacionamientos y a “asesorar” a mi mamá sobre qué productos debía comprar para conseguir las figuritas que nos faltaban. Eran productos de marcas que no comprábamos en casa, pero ni modo, había que llenar el álbum y mi mamá lo sabía.

4. Las primeras historias de terror que leíste fueron las contenidas en el libro Narraciones Panameñas de Berta María de Cabezas

Este pequeño libro rojo, en cuya portada aparecen un montuno y una empollerada, es un compendio de cuentos y leyendas de diferentes autores panameños, que guarda entre sus páginas algunas historias que de seguro le pondrían ‘la piel de gallina’ a más de uno. Al menos en mí tenían ese efecto…

5. Escuchar una campanita en la calle hace que se te haga agua la boca

Tradicionalmente aquí las paletas se salen a vender a la calle y son transportadas en un carrito frigorífico por un “paletero”. Hoy en día los paleteros siguen su peregrinación por las calles de la ciudad y del interior, aunque sus productos ya no cuestan 25 centavos como en aquella dulce época.

6. Recuerdas la marca de ropa My Name Is Panama

Imposible olvidar aquellas camisetas que a través caricaturas mostraban escenas comunes de la cultura panameña, como los diablos rojos, los bien cuida’o o las jumas a lo interiorano. Después de muchos años de ausencia, en los comercios locales revivieron algunos de los diseños más emblemáticos y los promocionan bajo el hashtag #viejofeeling, apelando a nuestra fibra nostálgica.

7. Para hacer alusión a un almacén que vende mercancía muy barata dices: «así como el Chocho o el Campeón»

Estos dos almacenes eran un referente en lo que a compras baratas de refiere: entrabas con poco dinero y salías con muchas bolsas. El primero de ellos, con su nombre tan peculiar que arranca sonrisas al mencionarlo en otros países, ya no existe. El segundo aún sigue su andada en Panamá.

8. Aún tarareas la canción de Wanna Yuka Fruit, recuerdas a «Calito Plaga llegó, Calito Plaga regresó» o el never in the life de Patty La Chica Yeye

La Pepa TV (hoy día llamada La Cáscara) fue uno de los programas humorísticos más populares de la década de los 90 y, aunque muchos de sus segmentos más entrañables han desaparecido de la pantalla chica, su recuerdo aún sigue en la memoria de quienes vivimos esa época. Los sábados a las 7 p. m. todos estábamos en casa pendientes del momento en que empezaba el 100 100 100 siéntense.

9. Siempre que visitabas un «chinito» salías comiéndote un Pepito, un Grosso o unos salaítos

Los chinitos de barrio eran los proveedores oficiales de burundangas: que si una soda para calmar la sed después de jugar la queda (generalmente una Spur Cola, en mi caso), que si unas galletas de a ‘daim’ (10 centavos) y lo que no podía faltar: los chicles Pepito (duros como una suela de zapato, pero me encantaban), los Grosso (aún recuerdo el sabor y aroma de los de sandía, mis favoritos) o los famosos salaítos que dejaban la lengua y los dedos rojos.

10. Descubriste la riqueza natural de nuestro istmo tropical llenando el álbum de figuritas «Salvemos nuestra fauna» de Leche Ideal

Una foto publicada por AMR PHOTOGRAPHY (@alexm2187) el

Creo que nunca se compraron tantas latas de Leche Ideal en mi casa como cuando estábamos llenando ese álbum; ya no recuerdo cuántas etiquetas de leche evaporada recorté y pegué, solo recuerdo que me encantaba y que con el relajito aprendí. Si es que no hay mejor estrategia que enseñar de forma divertida.

11. De niña utilizaste de esas colitas para el cabello que se ataban con dos bolitas

Venían en todos los colores y en diversos diseños. Eran muy decorativas y también las causantes de muchos dolores de cabeza entre las niñas: si se soltaban mientras te las estaban poniendo, el cocorronazo que te caía de pronto era de otro mundo.

12. Cada diciembre preparabas tu cartita a Santa o al Niño Dios viendo «El circo mágico de Félix»

Antes el catálogo de juguetes no venía en los periódicos ni se entregaba a los niños en las escuelas, no. Antes los juguetes aparecían ante nuestros ojos todos los domingos (a partir de octubre, si mal no recuerdo) en la pantalla chica y de la mano de la Sra. Maritza de Morales. ¡Qué de buenos recuerdos!