Hacerse amigo de alguien que no conoces no siempre es tarea fácil. Cuando conocemos a alguien nuevo a veces hay que tener cuidado con ciertas cosas si no queremos meter la pata. Lo ideal sería conocer de ante mano hacia donde se inclinan sus preferencias y gustos si queremos que nuestra nueva amistad perdure y sea “saludable”. Algo así como un “Manual de la Amistad” sería lo más factible ¿no lo crees? Por eso, estas son algunas de las cosas que deberías saber antes de hacerte amigo de un almeriense:

1. Siempre tiene un amigo que sabe de eso.

Esto es algo que no es imprescindible, pero has de tenerlo siempre en cuenta pues cualquier día puedes necesitar ayuda y debes saber que tu nuevo amigo almeriense tiene otro amigo que es, entre otras cosas, fontanero, albañil, jardinero, informático, etc. Que te hará todo tipo de apaños y, lo mejor, siempre a un precio más bajo por ser amigo de tal.

2. Una vez también le pasó eso o conoce a alguien a quien le pasó.

Así es. Que sepas que si le vas a contar a un amigo almeriense alguna proeza o hazaña histórica que te haya ocurrido, es muy probable que a él también le pasara alguna vez o que conozca a alguien (amigo fontanero, albañil, jardinero, informático, etc.) a quien también le pasó. Lo que no nos pase a los almerienses es que no existe.

3. Te enseñará que la s final o algunas letras de algunas palabras sobran.

Sí, sí, con toda seguridad acabarás diciendo algunas palabras sin la s final, a veces incluso sustituyéndolas por otras, como «¿qué eh? Po ná aquí», porque tu amigo almeriense te hablará así a diario. O eliminando letras finales, como preñá en lugar de preñada, sobao en lugar de sobado, y así un largo etcétera. Con lo cual, quieras o no, esta jerga lingüística la aprenderás y se te pegará al hablar sí o sí.

4. Te explicará las diferencias entre el clima seco y el húmedo.

De vital importancia cuando vengas por primera vez a Almería es hacerte con la diferencia entre el clima húmedo y el clima seco para poder sobrevivir al microclima almeriense. Y no hay nadie mejor para enseñártelo que un autóctono. Con gestos y expresiones te explicará cómo es eso de la humedad impregnada en la piel, para los que somos de costa, y la sequedad de la misma cuando cruzas la frontera de Sierra Alhamilla y alcanzas las adversidades del desierto.

5. Un día te invitará a su cortijo o al de su primo.

Porque es casi seguro que tu nuevo amigo almeriense o algún conocido tenga uno y por lo tanto un día tendrás que ceder, como si de un ritual social se tratase, a la invitación para el domingo en donde el arroz amarillo, la cerveza y algunas otras tradiciones tanto culinarias como comunitarias predominan y están establecidas de manera obligatoria como parte del “Proceso de Integración de Amistad Almeriense”.

6. No insistas en que te baile sevillanas y te cante saetas.

Andalucía, la tierra del flamenco, del cante “jondo”, de los vestidos de gitana con sus faralaes y sus coloridos, de los rebujitos, de la siesta (para los suertudos que no trabajan o no tienen nada que hacer por la tarde)… Sí, sí, pero de verdad, no insistas, que a muchos amigos almerienses que conocerás no nos gusta nada de eso y, por supuesto, tampoco todos practicamos todas estas ceremoniosas tradiciones.

7. No le pidas que te cuente un chiste.

A los almerienses nos va mucho el cachondeo y la jarana, además, nos gusta hacer memes y chistes de todo (¿y a quién no?), pero créeme, si no hay cierta confianza no nos pidas nada más conocernos que te contemos un chiste porque no tiene ninguna gracia. Somos del sur, pero eso no quiere decir que estemos todo el día con el humor en la boca.

8. Tampoco le preguntes por David Bisbal.

A ver, que sí, que estamos muy orgullosos de esa potente voz y de que David Bisbal lleve a Almería por bandera allá por donde va, pero en serio, ¿es necesario que uno de los primeros temas de conversación cuando conoces a un almeriense sea el de David Bisbal? ¡Dejad vivir a ese hombre, y al resto de los almerienses!

9. Sal de fiesta con un almeriense y tendrás un amigo de por vida.

Porque después de salir de fiesta juntos te abrirá las puertas de su casa como si fuerais amigos desde la infancia además de presentarte a toda su familia y parte del barrio hablándote de cómo somos los almerienses, de nuestro clima, de nuestra jerga, de nuestras playas o de nuestro tapeo, insistiéndote en el punto 5, invitación al cortijo. Y es que los almerienses somos así, cercanos con el corazón cálido como nuestro sol y nuestro desierto.

10. Te llevará por los mejores bares de tapas.

Sí, porque además de salir de fiesta con él formando ya parte de su familia, en el “Proceso de Integración de Amistad Almeriense” entra el conocer los mejores bares de tapas de toda la ciudad. Anota: tabernero, carne con tomate, migas, chérigans, pescao frito y a la plancha en todas sus variedades, caracoles, conejo al ajillo, papas a lo pobre, salmorejo, ajoblanco… son algunas de las tapas más típicas que probarás en cualquier bar. ¡Ah! Y recuerda que las tapas van incluidas en el precio con la bebida.

11. Tendrás citas obligatorias a ciertos eventos o fiestas.

Siguiendo con la temática de la fiesta, has de tener en cuenta que ciertos festejos son sagrados para los almerienses, por eso antes de hacerte amigo de uno está bien que sepas que algunas celebraciones como la noche de San Juan o la Feria de Almería son irremediablemente citas obligatorias.

12. Te llevará a las mejores playas.

Al cortijo de su primo, de fiesta, a su casa y de tapas, pero es que también, cuando te haces amigo de un almeriense, sí o sí, te llevará a las mejores playas y calas de toda Almería porque 217 kilómetros, aproximadamente, de costa dan mucho de sí para profundizar en esta nueva amistad haciéndote hincapié en que las playas de Almería son las más “bonicas” de toa España.

13. Tendrás que asumir que Almería es única.

Y es que si quieres ser amigo de un almeriense, lo mejor es que desde el principio asumas que Almería es especial en todos los sentidos, pues no hay lugar con tanta diversidad paisajística, histórica y cultural como en nuestra tierra. Desierto y dunas, mar y alta montaña, humedales, pantanos y ríos, componen nuestro paisaje. Además, los fenicios, los griegos, los romanos y los musulmanes, entre otras culturas, se asentaron en nuestra provincia dejando a su paso vestigios y un gran legado histórico y patrimonial del que estamos muy orgullosos y del que hacen que esta tierra sea tan única y particular.